Presenta:

A 17 años de la agresión militar de Rusia contra Georgia

El Embajador de Georgia en Argentina Gvaram Khandamishvili, exhorta aquí a un entendimiento de paz en beneficio de su país, la región del Mar Negro y Europa.

Gvaram Khandamishvili. Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Georgia en la República Argentina.

Gvaram Khandamishvili. Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Georgia en la República Argentina.

Gentileza.

En agosto de 2025, se cumplen 17 años desde la agresión militar a gran escala por parte de Rusia contra Georgia y desde la ocupación ilegal rusa de las regiones indivisibles de Georgia – Abjasia y la región de Tsjinvali/Osetia del Sur.

Tras el fin de la Guerra Fría, la primera agresión militar de Rusia contra un Estado independiente, contra Georgia, tuvo un impacto directo en la seguridad de Georgia y de la región del Mar Negro y, por ende, en la seguridad de Europa en su totalidad.

Según han demostrado los acontecimientos posteriores, los objetivos de Rusia no se limitaban a la invasión militar en Georgia, se sentó un peligroso precedente que tiene repercusiones hasta el día de hoy, en Ucrania, en toda la región del Mar Negro y más ampliamente, lo que representa una amenaza significativa para la arquitectura de la seguridad europea.

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El 7 de agosto de 2008, por la noche, Rusia lanzó la invasión militar a gran escala contra Georgia.

El 7 de agosto de 2008, por la noche, Rusia lanzó la invasión militar a gran escala contra Georgia.

Por medio de la guerra de agosto de 2008, Rusia abiertamente sacudió el orden internacional basado en reglas, lo cual representa una expresión visible de la política expansionista de Rusia.

La investigación de la Corte Penal Internacional y las decisiones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos han establecido que Rusia se preparaba para el inicio de la guerra contra Georgia mucho antes. Las decisiones de los Tribunales confirman que Rusia ejercía control efectivo sobre dos regiones de Georgia - Abjasia y la región de Tsjinvali/Osetia del Sur – no solo durante y después de la guerra de agosto, sino también mucho antes de la misma. Según las decisiones de los Tribunales, Rusia es responsable de las graves violaciones de derechos humanos, como el asesinato de civiles, las detenciones ilegales, la tortura y el trato inhumano a prisioneros de guerra, las restricciones al derecho al uso de la propiedad privada, el impedimento del regreso de los georgianos a sus hogares, etc. En ambas regiones, donde históricamente el grupo étnico más numeroso eran los georgianos, la proporción de la población georgiana ha disminuido significativamente como resultado de la limpieza étnica u otros tratamientos discriminatorios contra ellos. Debido a la limpieza étnica llevada a cabo por Rusia, más de 300.000 internamente desplazados y refugiados, en su mayoría georgianos, todavía no pueden regresar a sus hogares ni hacer uso de sus propiedades, lo que constituye una grave violación del derecho internacional, incluyendo de los Principios Rectores sobre los Desplazamientos Internos.

Después de la guerra y de la ocupación de los territorios georgianos, Rusia, en grave violación de los acuerdos internacionales, reconoció la llamada “independencia” de dos partes indivisibles de Georgia: Abjasia y la región de Tsjinvali/Osetia del sur. Además, en flagrante violación del derecho internacional, firmó los llamados “acuerdos de integración” con los regímenes de ocupación de ambas regiones y redobló sus esfuerzos para integrar Abjasia y la región de Tsjinvali ocupadas en sus marcos político, militar y legal.

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Hoy en día, después de los 17 años de la guerra de agosto de 2008, las dos regiones de Georgia, que representan el 20% del territorio del país, siguen ocupadas por Rusia, lo cual, además de tener consecuencias adversas irrebatibles desde el punto de vista de la seguridad, tiene también un impacto profundamente negativo en términos humanitarios. En este sentido, se ignoran los derechos fundamentales de la población georgiana que vive en estos territorios y áreas adyacentes, como el derecho a la vida, el derecho de circulación, de reunión, de educación en su lengua materna y de la libertad de religión. Por otra parte, los representantes de organizaciones internacionales con mandato del monitoreo de derechos humanos, están impedidos de ingresar a los territorios ocupados. Rusia sigue negando el acceso a estos territorios a la Misión de Monitoreo de la Unión Europea en Georgia (EUMM), la única misión de observación internacional sobre el terreno.

Actualmente, los temas mencionados, junto con otros asuntos de suma importancia relacionados con la resolución del conflicto entre Georgia y Rusia, se discuten en el marco de las Negociaciones Internacionales de Ginebra – un formato creado tras la firma del Acuerdo de Cese al Fuego de 6 puntos del 12 de agosto de 2008 con la mediación de la Unión Europea. Las negociaciones están copresididas por la Unión Europea, las Naciones Unidas y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Lamentablemente, a lo largo de estos últimos 17 años y 64 rondas de negociaciones en Ginebra, no se registró ningún avance significativo, básicamente, por la posición destructiva de la parte rusa y sus regímenes de ocupación.

A pesar de ello, Georgia sigue comprometida con la resolución pacífica del conflicto, con el apego irrestricto a las normas del derecho internacional y con el pleno respeto de su soberanía e integridad territorial. Al mismo tiempo, el Gobierno de Georgia está adoptando medidas para garantizar el apoyo sostenido a la población afectada por el conflicto, facilitar los contactos entre las personas y asegurar la reconciliación y la restauración de la confianza entre las sociedades divididas por la línea de ocupación.

Valoramos el apoyo de la comunidad internacional a la soberanía y la integridad territorial de mi país, que se manifiesta de manera bien clara tanto a nivel bilateral, como en el marco de diversas organizaciones y foros, tales como la Unión Europea, el Consejo de Europa, la OSCE, la Asamblea General de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad de la ONU. En estos foros, la comunidad internacional exige que Rusia cumpla con sus obligaciones establecidas por el Acuerdo de Cese al Fuego de 2008, en particular: el retiro de las tropas del territorio de Georgia, el cumplimiento del compromiso legal internacional de no usar la fuerza contra Georgia, no obstaculizar la activación de los mecanismos de seguridad internacional y el regreso de los internamente desplazados y refugiados a sus hogares en Abjasia y la región de Tsjinvali/Osetia del Sur.

La solución justa del conflicto entre Rusia y Georgia es una precondición fundamental para lograr la paz sostenible y duradera en la región del Mar Negro y en Europa. Para ello, Rusia está obligada a cumplir los acuerdos y compromisos adquiridos. A su vez, la comunidad internacional en su totalidad, los organismos regionales e internacionales, tienen el deber de dirigir sus esfuerzos a que Rusia cumpla con las obligaciones asumidas. A los 17 años, el llamado para la paz y justicia en la resolución de este conflicto sigue siendo crucial y relevante para la seguridad regional e internacional.

* Gvaram Khandamishvili. Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Georgia en la República Argentina.