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Recep Tayyip Erdogan y su guerra contra el horóscopo

La radiografía del régimen turco de Recep Tayyip Erdogan que llevó a ordenar la detención de una astróloga.
Recep Tayyip Erdogan es un líder clave en la Unión Europea y la OTAN Foto: EFE
Recep Tayyip Erdogan es un líder clave en la Unión Europea y la OTAN Foto: EFE

En Turquía, el presidente Recep Tayyip Erdogan gobernó durante más de dos décadas con un estilo cada vez más autoritario. Enfrentó a sus opositores con una combinación de maniobras políticas, represión judicial y control sobre los medios de comunicación. En las últimas elecciones municipales, su partido, el AKP, sufrió su peor derrota en 20 años, perdiendo ciudades clave como Estambul y Ankara frente a una oposición que, a pesar de estar dividida, logró imponerse.

Erdogan respondió con una ola de detenciones, acusaciones judiciales y presión sobre cualquier figura pública que represente una amenaza a su poder. Sin embargo, su última víctima no es un político, ni un periodista, ni un activista: es una astróloga.

El caso de Hilal Saraç parece menor respecto de la persecución a líderes opositores como Ekrem Imamoglu, el alcalde de Estambul que enfrenta cargos que podrían llevarlo a prisión por más de 20 años. Sin embargo, el arresto de una astróloga por haber predicho, a través de cartas astrales, que Erdogan o su principal aliado político morirían antes de las próximas elecciones, sugiere que el presidente turco cruzó un umbral peligroso. Si antes su represión era calculada, ahora parece estar guiada por el miedo irracional y la paranoia.

Turquía no es un país cualquiera. Es una nación de más de 85 millones de habitantes, ubicada en la encrucijada entre Europa y Asia, con un pie en el mundo occidental y otro en una tradición islámica que Erdogan utilizó a su favor. Desde que llegó al poder en 2003, primero como primer ministro y luego como presidente, transformó el país, convirtiéndolo en un modelo de autoritarismo moderno: mantiene elecciones, pero controla los tribunales; hay prensa, pero los medios críticos son cerrados o comprados; existe una oposición, pero sus líderes son arrestados o inhabilitados. Bajo su gobierno, las acusaciones por insultar al presidente se convirtieron en moneda corriente, con miles de ciudadanos procesados por comentarios en redes sociales. Pero hasta ahora, nadie fue encarcelado por interpretar los astros.

La detención de Saraç es más que una anécdota extravagante. Refleja el estado mental de un líder que pasó de reprimir a sus enemigos políticos a perseguir incluso a quienes no tienen ningún poder real, pero cuya existencia misma le resulta intolerable. En los últimos meses, hubo más de 280 personas detenidas bajo acusaciones de terrorismo, incluyendo periodistas y empresarios que osaron criticar al gobierno. Un académico que investigaba corrupción fue detenido, al igual que un activista LGBT.

El mensaje es claro: nadie está a salvo. Pero el caso de la astróloga es distinto. No amenaza el control de Erdogan sobre el parlamento ni su intento de cambiar la constitución para postularse nuevamente en 2028. No tiene influencia política ni medios para desafiar al régimen. Su único crimen fue predecir un futuro que el presidente teme.

El propio Erdogan construyó su imagen sobre un misticismo calculado. Utilizó el islam para consolidar su base de apoyo, se presentó como el líder que restaurará la grandeza otomana y jugó con la idea de que su destino está guiado por fuerzas superiores.

En este punto, la represión de Erdogan dejó de ser un ejercicio frío de poder para convertirse en una muestra de su fragilidad. Un autócrata seguro de sí mismo no se preocupa por lo que dice una astróloga. Un líder que confía en su control no necesita encarcelar a una mujer cuyo único poder reside en la interpretación de los astros. Lo que el caso de Saraç deja en evidencia es algo más profundo y preocupante: Erdogan ya no solo combate enemigos reales, ahora lucha contra sus propias sombras.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.