Más que vestir: cómo los videojuegos de moda están cambiando la industria
En un mundo cada vez más digitalizado, los videojuegos trascendieron su función inicial de simple entretenimiento para convertirse en plataformas de expresión cultural, creatividad y conexión social. Un ejemplo claro de esta evolución es Infinity Nikki, un juego de aventura en mundo abierto desarrollado por Papergames, que combina moda y fantasía en el mundo ficticio de Miraland. Desde su lanzamiento en diciembre de 2024, fue descargado más de 10 millones de veces, dejando una marca en la industria y en sus jugadores.
Aunque los videojuegos centrados en la moda existieron por décadas, tradicionalmente se los vio como algo “frívolo”. Desde los tiempos de las muñecas de papel hasta los juegos clásicos como Barbie Fashion Designer en los años 90, esta categoría creció tanto en complejidad como en impacto cultural. Infinity Nikki lleva esta evolución un paso más allá, e integra elementos de aventura y exploración en un mundo tridimensional, demostrando que el diseño de moda puede ser mucho más que una actividad estética: puede ser el núcleo de una narrativa interactiva.
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El juego destaca por su enfoque único. Nikki, la protagonista, utiliza atuendos mágicos que no solo sirven para decorar, sino que otorgan habilidades específicas, como saltos dobles o el poder de resolver enigmas. Esto transforma la moda en una herramienta funcional dentro del juego. Además, evita la violencia explícita, presentando un sistema de “purificación” de enemigos, y mantiene un diseño de personajes no sexualizado, desafiando las normas del estilo anime tradicional.
La moda como forma de expresión social
La personalización y el diseño de atuendos no son exclusivos de Infinity Nikki. Juegos como The Sims o Animal Crossing demostraron que vestir a un personaje es una extensión de nuestra personalidad y creatividad. Incluso títulos más complejos como Cyberpunk 2077 o Elden Ring incluyen opciones de personalización que los jugadores utilizan para construir una identidad dentro del juego. Estos elementos conectan directamente con las formas en que las personas expresan quiénes son en el mundo real.
El fenómeno de Infinity Nikki subraya un cambio en cómo se percibe la moda en los videojuegos, atrayendo también a audiencias adultas, incluidas aquellas que históricamente no se interesaban en este género. La representación femenina también avanzó, con más juegos que destacan protagonistas fuertes e independientes, como el reciente Princess Peach: Showtime!.
Más allá de los gráficos y mecánicas, Infinity Nikki invita a reflexionar sobre el papel de la moda en nuestras vidas. El acto de vestirse, ya sea en un juego o en la realidad, es una forma de contar nuestra historia y conectar con los demás. Este tipo de videojuegos, que parecen tan alejados de la “vida real”, en realidad tienen un impacto profundo en cómo entendemos y expresamos nuestra identidad, demostrando que el entretenimiento digital puede ser una ventana a la creatividad y la diversidad.
Las cosas como son.
*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.