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Arqueólogos en Noruega descubrieron la piedra rúnica más antigua del mundo

El descubrimiento arroja luz sobre los orígenes de la escritura rúnica, ya que las inscripciones datan de entre el 50 a.C. y el 275 d.C.

Un equipo de arqueólogos en Noruega realizó un descubrimiento significativo mientras excavaba un antiguo cementerio en el área de Hole. Durante los trabajos en el campo funerario de Svingerud, identificaron un fragmento de arenisca rojiza con inscripciones, que resultó ser la piedra rúnica más antigua conocida hasta la fecha.

El descubrimiento, sin embargo, no se limitó a un solo hallazgo, sino que llevó a una serie de análisis que revelaron información clave sobre las prácticas de escritura en la Edad de Hierro escandinava.

Las excavaciones en Svingerud se extendieron por tres años y concluyeron en 2023. El sitio contenía cuatro montículos funerarios y dos tumbas planas, donde se hallaron diversos artefactos considerados típicos para ese tipo de enterramientos. No obstante, una piedra de color rojo sobresalió entre los objetos encontrados. Análisis posteriores mediante datación por radiocarbono confirmaron que se trataba de la piedra rúnica más antigua con una fecha estimada entre el 50 a.C. y el 275 d.C.

Una foto y un diagrama muestran una sección de la piedra rúnica de Hole. Foto: Museo de Historia Cultural.

A medida que avanzaron las investigaciones, los arqueólogos notaron que en distintas partes del sitio había fragmentos de arenisca similares. Uno de ellos presentaba marcas talladas sin caracteres distinguibles, mientras que otras piezas más pequeñas parecían haber formado parte de una estructura mayor. Tras un proceso de ensamblaje basado en prueba y error, los expertos determinaron que doce fragmentos pertenecían originalmente a una misma piedra erguida. Un estudio publicado el 3 de febrero en la revista Antiquity confirmó la reconstrucción de esta pieza, que contiene una combinación inusual de runas y otros signos.

La inscripción más destacada en la piedra reconstruida incluye la palabra "idiberug", cuyas letras se presentan más marcadas y diferenciadas del resto, lo que sugiere que podría hacer referencia a un nombre propio.

También se encontró la secuencia "fuþ", cuyo significado es menos claro, aunque parece incluir una versión temprana de un carácter rúnico específico. Otros fragmentos presentan signos aún más difíciles de interpretar, y uno de ellos podría indicar la presencia de una inscriptora femenina, lo que sería el primer registro conocido de este tipo.

Los investigadores señalaron que, debido a la evolución constante de los primeros alfabetos rúnicos, resulta difícil distinguir entre inscripciones con significado y marcas meramente decorativas.

Se cree que la piedra rúnica pudo haber sido erigida con un propósito conmemorativo o dedicatorio, pero en algún momento fue fragmentada, probablemente de forma intencional, y reutilizada en contextos funerarios. Aunque las razones de este proceso siguen siendo inciertas, los restos encontrados en Hole representan un caso excepcional de fragmentos de una piedra rúnica preservados en un contexto arqueológico datable.