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Arqueología: Alemania revela un secreto oculto por siglos

Unas excavaciones en Eschwege han sacado a la luz los restos de una antigua estructura, desenterrando una historia que había permanecido en el olvido durante siglos.

Las obras de construcción para convertir un antiguo estacionamiento en un espacio público revelaron los restos de una iglesia medieval en Eschwege, Alemania. El descubrimiento se produjo en las inmediaciones de la Nikolaiturm, donde se descubrieron los cimientos de piedra caliza labrada de una gran estructura que, según las estimaciones, cubría un área de aproximadamente 50 por 40 metros.

Según los arqueólogos de Hessen Archaeology, la iglesia corresponde a la antigua St. Godehard, dedicada a Gotthard de Hildesheim, un obispo alemán canonizado. La referencia más antigua a este templo data de 1340, en la Baja Edad Media, aunque los investigadores consideran que el lugar pudo haber albergado construcciones cristianas anteriores.

El templo quedó en desuso después de la Reforma Protestante en el siglo XVI, lo que provocó su abandono y posterior desaparición. Solo la Nikolaiturm logró mantenerse en pie, cumpliendo con el tiempo funciones como torre de vigilancia e incluso como estación de bomberos.

Todo ocurrió de casualidad. Foto: Thomas Kurella.

Durante las excavaciones, también se hallaron los restos óseos de 30 niños, incluidos recién nacidos y lactantes. Estos fueron sepultados en el exterior del presbiterio, junto a los muros del templo, en tumbas dispuestas de forma compacta.

Los arqueólogos identificaron esta práctica como parte de la tradición de los "niños del alero", según la cual los infantes no bautizados eran enterrados cerca de las paredes de la iglesia para que el agua de lluvia que caía del tejado alcanzara sus tumbas.

La directora de la excavación, Anja Rutter, explicó que "cuanto más cerca se entierre a los difuntos del área del altar, mayores son las posibilidades de que el santo responsable acuda a su iglesia en el último día y recoja sus almas al mismo tiempo".

Rutter añadió: "También existe la idea de que el agua que gotea del tejado de la iglesia funciona como una especie de agua bautismal, lo que acerca a los niños a la protección de la iglesia".