El futuro de los migrantes: entre las fronteras de Trump y los puentes de Francisco
Donald Trump estrena su segundo mandato como presidente de Estados Unidos y lo está haciendo de manera radical y estruendosa. Como era de esperar, entre los más afectados por sus políticas están las personas migrantes, que parecen representar una amenaza a su modelo de país. La mirada de Francisco se ubica en las antípodas de Trump: para el líder de la Iglesia Católica los migrantes encarnan la esperanza, una virtud que define como “movimiento.”
También la Iglesia Católica está de estreno
El Año Jubilar que culminará el 6 de enero de 2026 no lleva aún dos meses de recorrido. Un tiempo de gracia en el que el papa Francisco no ha perdido oportunidad para enviar mensajes a los líderes mundiales, comprometiéndolos a buscar soluciones a los problemas que están en la raíz de los flujos migratorios que hoy se dan en los cinco continentes. Los conflictos alimentados por la carrera armamentística; la crisis climática provocada por la depredación de la Tierra; la miseria que produce este sistema, son todas razones que expulsan a las personas de sus países de origen, y que atropellan el “derecho a no migrar” del que habló San Juan Pablo II en 2004.
Polarización o integración
Las políticas de Trump están impactando en el ya desequilibrado orden mundial. El paradigma de la polarización se hace cultura mientras que un Papa, físicamente frágil, está determinado a trabajar por un paradigma de la integración. Aquella “cultura del encuentro” que propuso apenas fue elegido sucesor de Pedro, cobra relieve y sentido en estos tiempos de incertidumbre. Es una cultura que considera válidas todas las voces: en el drama de los migrantes, incorpora las de sus países de origen, sin imponer amenazas ni castigos.
“Que se centre en la Iglesia Católica”, expresó un funcionario de Trump reaccionando a la carta que envió Francisco a los obispos de Estados Unidos, pidiéndoles actuar en defensa de “los hermanos migrantes y refugiados.”
Foto: MDZ.
En su posición de líder de la Iglesia Católica, Francisco es coherente con la misión que está llamado a desempeñar y que supera la lógica de lo políticamente correcto. Como sus predecesores, es de esperar que no cese en su empeño por defender los derechos humanos. Aunque en el camino lo acompañen las críticas y el descrédito, en esa aparente debilidad está su fortaleza.
* Clara Fontan. Periodista. Magister en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones
X: @FontanClara