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Patriot, NASAMS y Gepard: las armas que cambian el juego en la guerra de Ucrania

Alemania continua apoyando a Ucrania con el envío de armamento a Ucrania para resistir a la invasión rusa.
El ejército ucraniano continúa resistiendo a las embestidas rusas Foto: EFE
El ejército ucraniano continúa resistiendo a las embestidas rusas Foto: EFE

Alemania tomó una decisión estratégica clave al desplegar sistemas de defensa antimisiles Patriot en Polonia para proteger la ciudad de Rzeszów, un lugar fundamental en el contexto del conflicto en Ucrania. Rzeszów, debido a su proximidad a la frontera ucraniana y su capacidad para recibir grandes aviones de carga, se convirtió en el centro logístico por donde transita hasta el 95% del equipo militar occidental para Ucrania. Este flujo constante es esencial para que Kyiv sostenga su defensa, y proteger esta ciudad es, por tanto, una prioridad.

El sistema Patriot, desplegado junto con 200 militares alemanes, es una tecnología diseñada para interceptar amenazas aéreas como misiles balísticos, misiles de crucero, aviones y drones. Para visualizar su funcionamiento, podemos imaginar un arquero experto que dispara con precisión contra cualquier flecha enemiga que se acerque. Este sistema utiliza radares avanzados para detectar objetos en el aire que se mueven rápidamente hacia su objetivo. Una vez identificado, lanza un misil propio que destruye la amenaza antes de que pueda causar daño. Por ejemplo, si un dron enemigo intentara atacar el aeropuerto de Rzeszów, el Patriot lo detecta desde lejos y lo neutraliza en vuelo. Su capacidad para defender grandes áreas lo convierte en una herramienta esencial para mantener a salvo tanto el aeropuerto como la ciudad en general.

Además del Patriot, Noruega contribuyó con los sistemas NASAMS. Estos cumplen una función similar pero en un área más reducida. Si el Patriot es como un paraguas gigante que cubre toda la ciudad, los NASAMS son como un paraguas más pequeños, ideales para proteger puntos estratégicos específicos. Este tipo de sistema es especialmente útil cuando las amenazas son más cercanas y localizadas. Por ejemplo, si un dron pequeño intentara acercarse a un almacén militar dentro de Rzeszów, los NASAMS lo detectan y lo destruyen. La combinación de estos sistemas crea una red de defensa aérea casi impenetrable.

Otro componente esencial en esta estrategia son los tanques antiaéreos Gepard que Alemania envió a Ucrania. Estos no disparan contra otros blindados, sino que derriban drones y aviones. Equipados con cañones de alta velocidad y un radar que les permite seguir objetivos en movimiento, los Gepard son efectivos contra amenazas que vuelan a baja altitud. Por ejemplo, si un dron enemigo tratara de evadir los sistemas más grandes volando bajo, un Gepard lo rastrea y derriba antes de que alcance su objetivo. En un escenario de guerra moderna, donde los drones juegan un papel cada vez más importante, estas herramientas son fundamentales.

Sin embargo, Alemania decidió no enviar misiles Taurus, proyectiles de largo alcance que alcanzan el territorio ruso. Aunque Ucrania solicitó este armamento, y Alemania optó por evitar una escalada directa con Rusia. Esto refleja un equilibrio delicado entre el apoyo militar a Ucrania y la intención de no provocar una respuesta más agresiva de Moscú. Por ejemplo, si Ucrania utilizara misiles Taurus para atacar una base militar dentro de Rusia, esto sería visto como una amenaza directa y desencadenaría represalias más severas. Alemania prefirió limitar su contribución a armamento defensivo para proteger territorios clave sin cruzar esta línea.

El despliegue de estos sistemas marca un cambio importante en la postura inicial de Alemania frente al conflicto. Al inicio, Berlín se mostró reticente a involucrarse directamente, temiendo provocar a Rusia. Hoy, al enviar armamento avanzado y personal militar, Alemania reafirma su compromiso con la seguridad de Europa y con la defensa de Ucrania. Rzeszów, más allá de ser un simple centro logístico, se ha convertido en un símbolo de la colaboración occidental para enfrentar la amenaza rusa y garantizar la estabilidad en la región. Este esfuerzo conjunto, que incluye a Alemania y Noruega, demuestra cómo las tecnologías avanzadas y las decisiones estratégicas pueden cambiar el rumbo de un conflicto y asegurar un futuro donde los acuerdos de paz sean posibles sin comprometer la seguridad de las naciones involucradas.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.