Cumbre Trump-Putin-Xi: ¿Una alianza para redefinir el orden mundial?
Tras décadas de hegemonismo globalista-progresista, Donald Trump irrumpió el 20 de enero de 2017 en Washington D. C. con un discurso y una impronta patriota. Eso lo llevó a establecer puentes con sus pares Vladimir Putin (Rusia) y Xi Jinping (China). Luego llegaría el “virus chino”, las polémicas elecciones en 2020 y la suerte sería otra. Sin embargo, la semilla ya estaba plantada.
Ahora, con Trump de regreso en la Casa Blanca, parece que es nuevamente (¿y tal vez de forma definitiva?) el 'momento de los patriotas' y así lo ha dejado en claro el líder del movimiento MAGA, que esta semana ha adelantado que planea realizar una cumbre con Putin y Xi.
Esta posible cumbre trilateral podría ser indicativa de una nueva era en la política internacional, marcada por el resurgimiento del nacionalismo y el antiglobalismo.
Tanto Trump, Putin como Xi han manifestado en múltiples ocasiones su escepticismo hacia las instituciones globales y han promovido políticas basadas en la soberanía nacional. No es casual que George Soros, el magnate financista de las causas progresistas por excelencia en todo el mundo, haya tenido en la mira a los tres en los últimos años.
El mandatario conservador estadounidense ha criticado repetidamente a organismos como la ONU y la OTAN, Putin ha promovido una agenda de restauración del poder ruso sin depender de Occidente, y Xi ha trabajado en fortalecer la autosuficiencia de China peleándose en una lucha feroz contra la facción globalista del Partido Comunista Chino (PCCh), liderada por el fallecido exdictador Jiang Zemin.
Estos factores refuerzan la idea de que una cumbre entre los tres podría consolidar aún más una política internacional basada en la multipolaridad y el rechazo al globalismo tradicional.
Trump y su visión de la paz global
Desde su asunción el pasado 20 de enero, Trump ha enfatizado su intención de reducir las tensiones globales y promover la paz. En declaraciones recientes, expresó su deseo de mantener encuentros con Putin y Xi para discutir la reducción de los arsenales nucleares y los presupuestos militares de las tres naciones.
Actualmente, Estados Unidos gasta aproximadamente 877 mil millones de dólares en defensa anual, mientras que China destina alrededor de 293 mil millones y Rusia cerca de 86 mil millones. Si esta cumbre logra avances en la reducción de los presupuestos militares, sería simplemente histórico.
“Vamos a hacer que gasten mucho menos dinero. Nosotros vamos a gastar mucho menos. Sé que ellos lo van a hacer”, afirmó con seguridad Trump en el Salón Oval el 13 de febrero.
"Una de las primeras reuniones que quiero tener es con el presidente Xi de China y el presidente Putin de Rusia. Quiero decirles: 'Reduzcamos nuestros presupuestos militares a la mitad'. Y creo que podremos lograrlo", indicó.
Sintonía asegurada
La relación de Trump con Putin y Xi no es nueva. Durante la cumbre del G20 en 2019, el dirigente republicano sostuvo reuniones bilaterales con ambos líderes, destacando la necesidad de cooperación y negociaciones directas en temas estratégicos. Un año antes, había discutido informalmente la posibilidad de una cumbre trilateral, aunque finalmente no se concretó debido a tensiones comerciales entre EE. UU. y China.
En efecto, los esfuerzos de Trump para alcanzar acuerdos que garanticen la paz llevan años. Durante su primer mandato, intentó incorporar a China en las conversaciones de reducción de armas nucleares mientras negociaba con Rusia la extensión del tratado Nuevo START. Aunque esos esfuerzos no prosperaron en su momento, la actual coyuntura podría ofrecer una nueva oportunidad para tales negociaciones.
Es evidente que tanto Putin como Xi comparten una visión geopolítica similar. Putin ha promovido consistentemente los valores tradicionales rusos y la soberanía de su país. Por su parte, Xi Jinping ha enfatizado en varios discursos la importancia de la cultura tradicional china (aunque obviamente condicionada a la ideología del Partido Comunista).
Xi, ¿comunista o soberanista?
El caso chino es muy particular. Durante su primera estadía en la Casa Blanca, hasta la llegada de la pandemia, Trump siempre se refirió a su par chino como "mi amigo Xi", exponiendo su afinidad con el mandatario asiático. Sin embargo, al mismo tiempo, el presidente estadounidense fue muy crítico con "China", refiriéndose, en realidad, al PCCh.
Siendo que no procedía de ninguna de las dos facciones que históricamente habían liderado las decisiones en el régimen chino -y que su padre había sido perseguido en la Revolución Cultural-, en aquel entonces, algunos observadores veían a Xi con el potencial de convertirse en una suerte de 'Gorbachov chino', es decir, una figura que podría llevar a China hacia un futuro sin el PCCh. No obstante, con el paso de los años, esa esperanza se fue disolviendo a medida que el líder chino se recostó cada vez más sobre la vieja burocracia globalista del PCCh.
Decisiones como el endurecimiento del control del PCCh sobre la economía y la sociedad, así como la represión de movimientos prodemocráticos en Hong Kong, y las recientes filtraciones de una orden directa suya para "erradicar a Falun Gong" en el extranjero, evidenciaron que Xi no se apartaría del modelo autoritario del partido, sino que lo fortalecería aún más.
Trump, consciente de la historia sangrienta del PCCh, ve en Xi un potencial aliado, sin embargo, las últimas acciones de Xi -sobre todo después de la pandemia- han provocado una mayor cautela en el experimentado dirigente norteamericano que, no obstante, no pierde la esperanza de que su viejo “amigo” retome su ideología y su dirección original.
El bilateralismo como estrategia geopolítica
La posible cumbre Trump-Putin-Xi también refleja una tendencia hacia el bilateralismo y el rechazo a las estructuras multilaterales tradicionales.
Al igual que en su primera gestión, Trump volvió a retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, argumentando que estas entidades no beneficiaban a su país. Putin, por su parte, ha impulsado acuerdos bilaterales con países como India y Turquía, evitando mecanismos multilaterales tradicionales.
De hecho, consultado sobre la posibilidad de que la reunión trilateral sea organizada por organismos internacionales como el G20, Trump fue tajante: «Son el presidente Putin y el presidente Xi. No necesito organismos. No necesito nada. Se trata de relaciones y de gente, y yo he tenido una buena relación» con ambos.
La reacción de Bruselas
Sin embargo, esta aproximación ha generado críticas, especialmente desde la Unión Europea, quien además ha sido excluida, en principio, de las negociaciones sobre Ucrania.
En este marco, y para “echar más leña al fuego”, el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, no dejó lugar a dudas sobre la postura de la Casa Blanca sobre lo que tiene que hacer Europa en este momento. Durante su discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich, expresó: “La amenaza que más me preocupa en Europa no es Rusia, no es China, no es ningún otro actor externo. Lo que me preocupa es la amenaza desde dentro: el retroceso de Europa en algunos de sus valores más fundamentales. Valores compartidos con los Estados Unidos”.
Sí, aunque parezca contradictorio, la Casa Blanca trumpista coincide más con los valores tradicionales que defiende la Rusia de Putin puertas adentro, que con la bajada de línea progresista-globalista que ejerce la Unión Europa de Ursula von der Leyen hacia los 27 países del bloque. Esa línea divisoria se ve claramente en temas sociales como la defensa de la familia tradicional, la oposición al aborto y la ideología de género, y la referencia constante a la supremacía de Dios.
Por lo pronto, Putin y Trump ya han intercambiado invitaciones para que visiten, recíprocamente, Moscú y Washington. Mientras tanto, se menciona que la inminente reunión entre ambos líderes podría darse en Arabia Saudita en las próximas semanas.
Xi, por su parte, podría participar del desfile del Día de la Victoria que tendrá lugar el 9 de mayo en Moscú. ¿Se sumará también Trump? ¿O la cumbre trilateral podría tener lugar en un país neutral? Más allá de cuándo y dónde se dé, la reunión Trump-Putin-Xi podría marcar el inicio de una nueva era en la política internacional, caracterizada por el resurgimiento del patriotismo y el antiglobalismo.