La guerra con China se expande a las farmacéuticas
Imaginemos por un momento que estamos construyendo una gran casa. Para que funcione bien, necesitamos muchas cosas: buenos cimientos, paredes sólidas, un techo que no deje pasar la lluvia, y claro, todas las conexiones eléctricas que hacen que podamos encender la luz o usar nuestros electrodomésticos. Ahora, pensemos que hemos pasado mucho tiempo asegurándonos de que las conexiones eléctricas, los “chips”, funcionen a la perfección porque son fundamentales. Pero, en medio de todo eso, nos olvidamos de que necesitamos también ventanas y puertas para protegernos de lo que viene de afuera.
Esta metáfora nos ayuda a entender una situación actual que enfrenta Occidente: mientras nos concentramos en proteger industrias clave como la de los semiconductores (los chips que son esenciales para nuestra tecnología), corremos el riesgo de descuidar otras áreas cruciales, como la industria biofarmacéutica. Y si dejamos de prestarle atención, otros, como China, podrían aprovechar ese descuido y dejar a Occidente en una posición de vulnerabilidad.
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Qué es la industria biofarmacéutica y por qué es importante
Primero, es esencial entender qué es la industria biofarmacéutica. Esta industria es la encargada de investigar, desarrollar, y producir medicamentos y tratamientos que son fundamentales para nuestra salud. Desde los antibióticos que usamos para combatir infecciones, hasta tratamientos avanzados para enfermedades graves como el cáncer o el Alzheimer.
El proceso para crear un nuevo medicamento es largo y complejo. Se necesita primero entender bien cómo funciona la enfermedad que se quiere tratar, luego se busca una sustancia que pueda combatir esa dolencia, y finalmente, se prueba esa sustancia en estudios clínicos, primero en laboratorios, luego en animales, y por último en personas. Este proceso toma años y requiere de una enorme inversión de dinero y recursos.
Occidente lideró durante décadas este sector, especialmente Estados Unidos. Pero para que esto siga así, se necesitan leyes que protejan las invenciones (patentes), que los gobiernos inviertan en investigación básica y que existan empresas capaces de llevar estos medicamentos desde la fase de investigación hasta la farmacia más cercana.
El riesgo chino: ¿por qué debemos prestar atención?
China avanza a pasos agigantados en muchas áreas, también en la biofarmacéutica. En los últimos años, China reformó su sistema de salud y las leyes que protegen las invenciones, para atraer más inversiones y acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos. Además, ese gobierno invierte en investigación y desarrollo, con intenciones de superar a Occidente.
¿Por qué es esto un riesgo para nosotros? Imagine que de repente, en lugar de tener acceso directo a los medicamentos más innovadores, su país depende de lo que otro estado (en este caso, China) quiera venderte. Si China se convierte en el líder mundial en la creación de nuevos medicamentos, decidirá a quién vender esas terapias y a qué precio. Esto no solo afectaría la salud de las personas en Occidente, sino también podría convertirse en una herramienta de presión política.
Ejemplos claros: ¿cómo afecta esto en la vida real?
Para entender mejor, pongamos algunos ejemplos sencillos:
- Vacunas: durante la pandemia de COVID-19, vimos la importancia de tener acceso rápido a vacunas efectivas. Imagine que en el futuro, en lugar de que Occidente desarrolle su inmunización, dependamos de lo que China quiera ofrecer. Esto demorará el acceso a vacunas críticas y, en situaciones de emergencia, poner en riesgo la vida de millones.
- Tratamientos para enfermedades graves: supongamos que se desarrolla un nuevo tratamiento para una enfermedad como el cáncer. Si China tiene el control sobre ese medicamento, podría decidir venderlo a precios exorbitantes o simplemente no venderlo a ciertos países, lo que limitará quién tiene acceso al tratamiento.
- Medicación para enfermedades crónicas: pensemos en los medicamentos que se toman a diario para enfermedades como la diabetes o la hipertensión. Si producirlos y distribuirlos están en manos de un país extranjero, cualquier conflicto o tensión podría afectar la disponibilidad de estos medicamentos esenciales.
La necesidad de actuar
No se trata de alarmismo, sino de realismo. En Occidente, hemos estado concentrados en proteger nuestras industrias tecnológicas, y dejamos de lado otra área igualmente importante: la biofarmacéutica. Estados Unidos ya reaccionó con una primera restricción financiera a empresas chinas del sector, sin embargo, esta iniciativa no es comprensiva y es sólo un primer paso.
Las cosas como son.
*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.