Arresto del CEO de Telegram: ¿el próximo es Elon Musk?
¿El arresto del CEO de Telegram podría significar el “golpe final” de los gobiernos globalistas y de los poderes fácticos a la libertad de expresión en las redes sociales?
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A priori, puede parecer "osada" o "exagerada" la pregunta, pero veamos qué se le imputa a Pavel Durov, cuál es el trasfondo y qué nos dicen los antecedentes.
De acuerdo a lo comunicado por la justicia francesa, Durov fue arrestado el sábado en el aeropuerto de Le Bourget, en las afueras de París, como parte de una investigación sobre delitos relacionados con pornografía infantil, tráfico de drogas y transacciones fraudulentas en la plataforma. En total son 12 cargos.
Junto a X (bajo la gestión de Elon Musk), Telegram es prácticamente la única la red social -de las grandes- que ha permitido que este contenido sensible -y muchas veces censurado en las grandes plataformas- se difunda y que muchos tomen conciencia de lo que pasa, por ejemplo, con círculos de pedofilia en altas esferas del poder.
En realidad, el "delito" que cometió Durov es negarse rotundamente a revelar datos de los usuarios que denuncian estas atrocidades por la red de mensajería al Gobierno de Francia.
De hecho, en los últimos años, Durov había evitado visitar países de la Unión Europea debido a sus sospechas de que estos gobiernos buscarían arrestarlo por su determinación a proteger la libertad de expresión de los casi 1000 millones de usuarios de Telegram.
Su compromiso con la libertad de expresión lo ha mantenido desde el lanzamiento de Telegram, hace ya 11 años. Es más, Durov se tuvo que ir de Rusia en 2014 al negarse a brindar a las autoridades del Kremlin datos de los opositores que usaban la plataforma de mensajería.
Las paradojas de la vida hicieron que no fuera arrestado bajo el gobierno autocrático de Vladimir Putin, sino en la "cuna" de la "libertad" de Occidente, hoy gobernada por el centrista Emmanuel Macron.
Pero para ser sinceros, la detención del multimillonario de 39 años no es tan sorprendente. La Unión Europea hace ya tiempo tiene puesta la mirada en las (pocas) plataformas que garantizan la libertad de expresión y resguardan los datos de sus usuarios.
Sin ir más lejos, desde Bruselas vienen "arrinconando" -cada vez más- a la persona más rica del mundo: Elon Musk. El CEO de X ha recibido una serie de ultimátum que lo están poniendo "contra las cuerdas" si sigue permitiendo que la audiencia de la otrora red social del pajarito se pueda expresar libremente.
La última advertencia provino de parte del comisario europeo de Mercado Interno, Thierry Breton, horas antes de la esperada conversación de Musk con Donald Trump el pasado 12 de agosto. El burócrata le envió una carta al dueño de X advirtiéndole sobre la obligación legal que había asumido la red social de impedir la eventual divulgación de contenidos nocivos.
El alto funcionario le alertó que desde Bruselas iban a monitorear la conversación entre ambos magnates con el fin de detectar "riesgos potenciales" asociados con la difusión de contenido que pueda involucrar "violencia, odio y racismo". La advertencia es un eufemismo utilizado múltiples veces para censurar cualquier opinión disidente al hegemonismo progresista que reina en los medios de comunicación, en la mayoría de las plataformas de redes sociales y en el discurso político del establishment.
La clave aquí es que Von der Leyen y su equipo -dirigentes que nadie votó- están intentando entrometerse directamente en el terreno de las redes sociales, acaso el que se supone es el último refugio para la libertad de expresión en el siglo XXI. Desde la entrada en vigor de la nueva Ley de Servicios Digitales el verano pasado, la Unión Europea ha abierto investigaciones sobre X por la diseminación de contenido considerado ilegal.
Sin embargo, hasta el momento, Elon Musk ha hecho caso omiso a esas advertencias y ha permitido la libertad de expresión en su plataforma, no solo para los 100 millones de usuarios que hay en Europa sino también para los otros 200 millones que se encuentran en el resto del mundo.
En este marco, no es extraño que Musk haya sido uno de los primeros en pedir la liberación de Durov al tiempo que indicó que la libertad de expresión en Europa estaba bajo ataque.
"POV [Punto de Vista]: Estamos en el año 2030 en Europa y te están ejecutando por darle me gusta a un meme", escribió Elon Musk el sábado en su cuenta de X al compartir la noticia de la detención de Durov en Francia.
Al día siguiente, el dueño de Tesla y SpaceX pidió la liberación de Durov con una publicación con el hashtag #FreePavel (#PavelLibre). En el posteo aparece un video donde Durov elogia a X por anunciar la innovación y la libertad de expresión.
En las últimas horas diferentes analistas políticos y jurídicos han coincidido en que las mismas acusaciones que recaen sobre Durov podrían afectar al propio Musk ya que X tampoco entrega datos privados de sus usuarios y permite la libertad de expresión en la red social.
De hecho, los que más han alzado la voz a favor de la liberación del empresario ruso de 39 años son precisamente quienes han sufrido la censura en diferentes oportunidades.
Por ejemplo, Tucker Carlson. El experiodista de Fox News, quien fue echado de la cadena de noticias tras sus informes sobre las irregularidades en las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos, apuntó directamente contra Macron.
En el mismo sentido se pronunciaron el fundador de Ethereum, Vitalik Buterin (las criptomonedas estarían implicadas en esta investigación), y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien -además de ser un defensor de las criptomonedas- ha sido vilipendiado por los grandes medios de comunicación. «El Salvador no solo es el país más seguro del hemisferio occidental, sino que también garantizamos que no será arrestado, censurado ni le confiscarán sus bienes por ejercer su derecho a la libertad de expresión», afirmó el mandatario centroamericano.
El excandidato presidencial estadounidense Robert F. Kennedy Jr., quien se acaba de sumar a la campaña de Trump, también expresó su apoyo a Durov. RFK Jr. ha sido censurado en Instagram, Facebook y YouTube por exponer los efectos adversos de las vacunas.
"Francia arrestó a Pavel Durov, fundador y director ejecutivo de la plataforma encriptada y sin censura Telegram. La necesidad de proteger la libertad de expresión nunca ha sido más urgente", sostuvo el sobrino del legendario presidente John F. Kennedy.
En este punto, se abren varios interrogantes. El primero es ¿qué pasará con el CEO de Telegram? El segundo (y no por eso menos importante): ¿Elon Musk será el próximo?
El rol del empresario sudafricano para garantizar la libertad de expresión en X ha sido clave en los últimos dos años. Alguien puede decir que la derecha se refugia en esta red social porque coincide con la ideología de su dueño, pero en realidad más allá del pensamiento de Musk, en X se pueden expresar todo tipo de voces.
Lo que sucede es que las voces conservadoras, libertarias y/o soberanistas se han amplificado en esta plataforma porque las propuestas de estos sectores -que otrora estaban censuradas- penetraron en buena parte de la ciudadanía simplemente porque en muchos casos hacen hincapié en cosas tan básicas como la defensa de la familia tradicional o la alarma ante la nociva agenda woke.
Estas visiones ampliamente populares, por más que fueran vilipendiadas en las redes sociales convencionales, estaban muy presentes en el inconsciente colectivo. Es por eso que al levantarse la censura en X, encontraron allí su lugar para expandirse.
A esta altura de los acontecimientos, Musk parece estar dispuesto a garantizar la libertad de expresión en su red social, pese a que -sabe- deberá enfrentar las consecuencias. Algunas ya las está sufriendo, como por ejemplo, la enorme cantidad de grandes anunciantes -prendidos a los discursos climáticos, pro LGBT, etc.- que se niegan a volver a la plataforma.
Sin embargo, el dueño de Space X y Tesla se muestra inquebrantable. Todo ello a pesar de que en lugares como Brasil tuvo que cerrar sus oficinas ante el embate del poderoso y controvertido juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes.
Mientras tanto, otras plataformas, como Instagram, y sus propietarios, no reciben el mismo trato que Durov; hecho que no ha pasado desapercibido por el propio Musk: "Instagram tiene un problema masivo de explotación infantil, pero no arrestan a Zuck (Mark Zuckerberg) porque censura la libertad de expresión y otorga a los gobiernos acceso trasero a los datos de los usuarios", escribió el magnate en las últimas horas.
En todo caso, lo que el episodio de Durov y Telegram expone no es solo una doble vara a la hora de aplicar la ley sino que detrás de esta maniobra judicial se encuentra una mano oscura que busca acallar la libertad de expresión. ¿Será este el fin de las voces que desafían el status quo progresista?

