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Kamala Harris, la candidata más populista de la historia de Estados Unidos

La demócrata se convierte oficialmente en la candidata a la Casa Blanca para las presidenciales de Estados Unidos.
Foto: Noticias Argentinas
Foto: Noticias Argentinas

Kamala Harris fue nominada oficialmente el jueves como la candidata presidencial del Partido Demócrata en Estados Unidos. La actual vicepresidente, que pasó prácticamente desapercibida durante el mandato de Joe Biden, representa al progresismo más radical dentro del partido.

En caso de que llegue a la Casa Blanca, las propuestas intervencionistas, socialistas y abortistas de Harris podrían provocar un pronunciamiento hacia la izquierda radical en el país más importante del mundo y, por ende, influir en el resto del planeta.

Si bien para muchos, sobre todo fuera de su país, Kamala Harris era relativamente desconocida hasta su nominación, esta abogada de 59 años ha dedicado prácticamente toda su vida laboral a ejercer cargos públicos.

Comenzó en su California natal como fiscal de distrito para luego dar uno de los grandes saltos en su carrera para convertirse en fiscal general en el Estado Dorado. Entre las medidas más polémicas que tomó en los seis años (2011-2017) que ejerció como fiscal general se encuentra la persecución implacable contra un joven periodista católico llamado David Daleiden.

Kamala Harris representa al progresismo más radical dentro del partido.

¿Qué había hecho Daleiden? En julio de 2015 difundió una serie de vídeos grabados con cámara oculta que mostraban a miembros de la poderosa multinacional abortista Planned Parenthood explicando cómo y a qué precio vendían los órganos, como riñones o hígados, de los fetos que mataba, inclusive valorando económicamente a los bebés que salían "intactos" del aborto.

El golpe a Planned Parenthood y al lobby abortista fue brutal. Si bien los medios convencionales miraron para otro lado, los videos comenzaron a viralizarse rápidamente por Internet. La clínica abortista decidió emprender acciones legales contra el periodista y acudió a la entonces fiscal Harris.

Desde ese momento, la política californiana comenzó a trabajar “codo a codo” con el lobby abortista. Desde que se lanzó para senadora en 2015 y hasta la fecha, Harris ha recibido decenas de miles de dólares de Planned Parenthood y compañías afines para sus campañas.

De hecho, el lobby abortista resultó ser un gran apoyo económico cuando en 2019 la entonces senadora decidió postularse para la presidencia de Estados Unidos. Sin embargo, Harris abandonaría sus aspiraciones en diciembre de ese año tras no sobresalir en los debates con los otros precandidatos demócratas ni aparecer en los primeros lugares en las encuestas. Además, no era bien vista por el establishment estadounidense, que si bien en buena parte es progresista, la veía demasiado radical. Finalmente, se optó por que el moderado Joe Biden encabezara la fórmula y ella acompañara.

"Todo el que conoce a Kamala Harris sabe con qué pasión, corazón e inteligencia se entrega a la lucha por la justicia. Me enorgullezco de todos los que han trabajado tan duramente por su campaña". La cita pertenece a Cecile Richards, expresidente de Planned Parenthood, quien consoló a Harris tras dar un paso al costado en la anterior carrera presidencial. Como bien dice el dicho, “a buen entendedor, pocas palabras”.

Pero más allá de los intereses abortistas que hay detrás de la figura de Harris, otro punto peligroso que quedó expuesto en el caso del periodista Daleiden es la persecución a quienes alzan voces disidentes al status quo.

Es más, Daleiden se convirtió en la primera persona en la historia procesada en California por hacer un reportaje con cámara oculta. La propia fiscal del caso admitió que el periodista estaba siendo perseguido exclusivamente por el contenido de sus vídeos. Sin ir más lejos, basta un ejemplo concreto. En 2013, siendo ya fiscal general, Harris intercedió a favor de un grupo defensor de los derechos de los animales “Mercy for Animals” (“Piedad con los Animales), que utilizó cámaras ocultas para demostrar el supuesto abuso en una granja avícola. La política demócrata no solo no formuló acusaciones contra Mercy for Animals, sino que les respaldó apelando la decisión anterior de un juez.

“El desprecio y el rechazo de Kamala Harris a la Primera Enmienda es una amenaza para las libertades civiles de todos los estadounidenses”, apuntó al respecto el propio Daleiden hace unos años.

Desde entonces, “mucha agua ha pasado por el puente”. Sin embargo, de algo no hay dudas: Kamala Harris es una defensora férrea del lobby abortista. Muestra de ello es que en la Convención Demócrata que acaba de terminar en Chicago se instaló una “clínica móvil” de Planned Parenthood para brindar abortos gratuitos en el lugar. Según reconoció la Dra. Colleen McNicholas, directora médica de Planned Parenthood en la región, en diálogo con The New York Post, tan solo entre el lunes y el martes de esta semana planeaban realizar unas dos docenas de abortos in situ.

Por supuesto, su postura proabortista es solo una entre muchas políticas cuanto menos cuestionables de la dirigente demócrata.

Para no ir tan al pasado, por ejemplo cuando impulsó desde el Senado la legalización de la marihuana en todo el país, entre las propuestas actuales de Harris se encuentra el control de precios para enfrentar la inflación.

Para naciones que han sufrido la inflación, como Argentina o Venezuela, esta propuesta les resulta familiar y el resultado ha sido siempre el mismo: no sirve para nada. O más bien, sí sirve para algo: para generar desabastecimiento. No es extraño que Donald Trump sostuviera que la iniciativa de Harris es “un plan de Maduro”.

Ciertamente, los precios de los alimentos se han disparado en Estados Unidos, aumentando un 25% entre 2019 y 2023. Según ha descrito el candidato republicano, los cereales han subido un 26%, el pan un 24%, la mantequilla un 37%, la leche de fórmula un 30%, la harina un 38% y los huevos un 46%.

“Harris acaba de declarar que abordar la inflación será una prioridad para ella desde el primer día. Pero en realidad, el primer día para Kamala fue hace tres años y medio”, arremetió el líder del movimiento MAGA en una conferencia de prensa en su club de golf de Nueva Jersey el 15 de agosto, para luego rematar: “Lo llamamos el plan Maduro, como si fuera algo sacado directamente de Venezuela o de la Unión Soviética. Este anuncio es una admisión de que sus políticas económicas han fracasado por completo y han causado una verdadera catástrofe para nuestro país. Y más allá de eso, una catástrofe en el mundo”.

De hecho, desde que era fiscal general, la política demócrata apuntaba a la “avaricia” de las empresas como causante, supuestamente, de los problemas económicos de su estado. En este marco, Trump ha calificado a Harris como una “liberal radical” de California que “destruye todo lo que toca”.

Además de la economía, el líder del movimiento MAGA mencionó la política migratoria. Como es de público conocimiento, la crisis en la frontera sur de Estados Unidos es total. La Patrulla Fronteriza simplemente no sabe qué hacer ante los flujos masivos de personas que ingresan ilegalmente al país desde México, como si fuera un auténtico coladero. Harris fue precisamente designada por Biden, al comienzo de su administración, para hacer frente a este tema. “Es la peor zar de fronteras de la historia», apuntó Trump al respecto.

Pero la realidad es que Harris ha sido siempre una gran defensora de la inmigración ilegal. Cuando era senadora, impulsó varias normativas vinculadas a legalizar el estatus irregular de estas personas.

Otro punto que enciende la alarma en el sector privado es la política energética que podría impulsar la candidata demócrata en caso de llegar a la Casa Blanca.

Cuando era fiscal general en California batalló contra la industria de energías fósiles por supuestamente ser la culpable del denominado “cambio climático causado por el hombre”.

Sin embargo, como ahora necesita atraer votantes de estados disputados como Michigan, Pensilvania y Wisconsin para ganar en los comicios del 5 de noviembre, no ha mencionado absolutamente nada sobre ello en sus mítines. Es que en esos lugares los obreros dependen de las industrias extractivas, energéticas y manufactureras para vivir. Por eso suelen respaldar las políticas republicanas que buscan maximizar y prolongar la producción de combustibles fósiles. Más allá de eso, teniendo en cuenta su pasado, no resultaría extraño que avance contra estas industrias si tiene oportunidad de asumir la presidencia el 20 de enero del próximo año.

Para finalizar, y no por ello menos importante, el progresismo radical de Kamala Harris también se ve reflejado en la política exterior. De hecho, si bien ahora se muestra “amiga” de Israel, la Administración Biden-Harris ha restaurado el financiamiento a la Autoridad Palestina y a la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas. «Ambas canalizan dinero directamente a Hamás», aseguró al respecto Trump.

Como si todo ello fuera poco, su compañero de fórmula, Tim Walz, está lejos de moderar esta impronta. El actual gobernador de Minnesota es un progresista de primera línea que inclusive está siendo cuestionado por los republicanos por su cercanía al Partido Comunista Chino, la mayor amenaza que enfrenta Estados Unidos y el mundo libre.

En este marco, y teniendo en cuenta los antecedentes y las propuestas de la candidatura demócrata, tal vez no resulte para nada exagerada la reciente declaración de Trump en su club de golf de Bedminster ante donantes y simpatizantes judíos: «Kamala Harris representa a las fuerzas que quieren destruir la civilización occidental”.