Donald Trump vs. Joe Biden: ¿90 minutos que definieron la elección en Estados Unidos?
Desde el primer debate televisado, John F. Kennedy vs Richard Nixon (1960), nunca en la historia de debates presidenciales en Estados Unidos se ha visto un espectáculo semejante al acontecido el jueves por la noche. El pésimo desempeño del actual mandatario Joe Biden, quien busca su reelección, le dejó el trabajo fácil a su rival republicano Donald Trump. ¿Estos 90 minutos podrían haber definido la elección del 5 de noviembre?
La apuesta de la campaña demócrata para la contienda en CNN era simple: lograr que Biden despejara las dudas que existen sobre su salud mental. Para ello, lo aislaron y lo estuvieron “coacheando” durante las últimas tres semanas en la residencia presidencial de Camp David con decenas de asistentes, una sala de cine y un hangar para aviones reformulado con luces y equipos que recreaban un escenario televisivo similar al que iba a protagonizar en Atlanta. Todo fue en vano.
Trump atacó de forma frontal a Biden, aunque -para sorpresa de muchos- sin prácticamente “golpes bajos”. De hecho, no se burló ni se rió durante los numerosos lapsus que sufrió el dirigente demócrata de 81 años. Pero el líder del movimiento MAGA fue implacable y arrolló a su contrincante en cada uno de los temas propuestos, como la inflación, la política exterior y la cobertura médica, inclusive en temas sensibles para él como los hechos ocurridos el 6 de enero de 2021 en el Capitolio.
Biden, por el contrario, se mostró en varios tramos desorientado, con dificultades evidentes para hilar oraciones y con la mirada perdida.
Incluso el formato lo benefició a Trump. Los estrategas demócratas pensaron que al no haber intercambios abiertos entre ambos candidatos, con micrófonos silenciados y con el tiempo estrictamente determinado para cada expositor, Biden podría salir beneficiado. Sin embargo, el actual presidente no logró cerrar conceptos y en más de una ocasión le quedó tiempo libre que obligó a los presentadores Jake Tapper y Dana Bash a preguntarle si quería agregar algo más. En cambio, el candidato republicano -quien anteriormente había perdido los estribos en enfrentamientos “cara a cara”- se mostró enfocado, sorprendentemente calmado y supo medir con precisión sus turnos al hablar.
Los mejores momentos de Biden fueron cuando tiró algunos ataques personales a Trump como cuando le dijo que “tiene la moral de un gato de callejón”, que era un “mentiroso” y un “criminal convicto”.
El tema favorito de Trump fue el descontrol en la frontera sur y la inmigración ilegal; incluso logró meter forzadamente el tópico en segmentos tan distantes como el cambio climático.
Con una voz débil y baja, que no pudo superar durante los 90 minutos, Biden sorprendió al hablar de Afganistán, siendo que la tumultuosa salida de las tropas estadounidenses del país islámico ha sido uno de los grandes baches de su política internacional. Fue bien utilizado el argumento de que mientras Trump mantenía a los soldados americanos allí, él los retiró y no provocó más muertes innecesarias (en realidad, el expresidente le recordó que durante su mandato ya se estaban retirando las tropas -y de forma ordenada).
El aborto fue probablemente uno de los temas más esperados. Como ya viene haciendo en la campaña, Trump buscó mostrarse más “moderado” afirmando que la revocación de Roe vs Wade (fallo que legalizaba de manera federal el aborto), por parte de la Corte Suprema de mayoría conservadora que él dejó al finalizar su mandato, es algo que los estadounidenses pedían ya que, de esta forma, ahora cada estado debe definir cómo legislar este tema. En cambio, dijo Trump, “los demócratas son radicales” y quieren que se pueda abortar incluso hasta el momento del nacimiento del niño.
Cuando llegó el turno de la inmigración, todos sabían que Biden tenía todo para perder. Y así fue. El dirigente demócrata quiso ejecutar una estrategia similar a la de Trump con respecto al aborto; es decir, en este caso mostrarse como “duro” en la frontera pero no tan “radical” como Trump.
"Cuando Trump era presidente, separaba bebés de sus madres poniéndolos en jaulas", dijo Biden mientras cerraba los ojos tratando de concentrarse. “Te equivocas, Joe. Ese fue Obama”, le retrucó Trump.
En este segmento fue cuando llegó uno de los momentos más divertidos de la noche, cuando Biden intentó en vano cerrar su idea sin hilar una definición entendible: "No entendí qué dijo a lo último... pero no importa, él tampoco entendió", expresó Trump al respecto.
En este sentido, el candidato republicano aseguró que, aunque él no desee decirlo, la mayoría de los miembros de la patrulla fronteriza votarán por él. En cambio, Biden respondió que, por el contrario, la Patrulla fronteriza lo prefiere a él. ¿Qué pasó? Antes de que termine el debate, la cuenta de X de la Patrulla fronteriza no dejó lugar a dudas: “Para ser claros, nunca hemos respaldado ni respaldaremos a Biden”.
Y así siguieron otros temas como el seguro social (donde Biden levantó un poquito su performance), pero en los demás como los veteranos, las guerras en Ucrania y Gaza, el caso penal del hijo de Biden, la situación de los afroamericanos y los hispanos, y la aptitud física y mental para comandar al país más poderoso del mundo, Trump superó con creces a un debilitado Biden, que apenas podía sostener la mirada ante las cámaras. La Casa Blanca no tuvo más remedio que comunicar que el desempeño del presidente no fue el esperado porque “lleva días enfermo de gripe”.
Fue tal la paliza que, al finalizar el debate, analistas de CNN -un canal que claramente simpatiza con el Partido Demócrata- deslizaron que altos funcionarios del Partido van a mantener una reunión de emergencia el viernes en la Casa Blanca porque "esto no puede seguir así".
"Vamos a perder la elección de manera histórica", decía un analista demócrata. "Me están llamando candidatos en todo el país que me dicen que si van en la misma boleta que este tipo van a perder distritos ultrademócratas", añadía.
En tanto, la Convención Demócrata, que es el cónclave donde se designa oficialmente al candidato del partido, está planeada para -un cada vez más lejano- agosto. ¿Se podría bajar Joe Biden? ¿Está a tiempo el partido azul de buscar un reemplazo? Esta última pregunta podría resultar una provocación caprichosa, pero de hecho es de lo que se está hablando en los círculos demócratas: "Yo trabajé en muchas campañas con Biden. Lo amo, es uno de mis mejores amigos. Pero llegó el momento de cambiar de candidato", expresó con lamento en CNN, al finalizar el debate, Van Jones, el ex asesor especial del presidente Obama.
"Ahora mismo, implica a estrategas del partido, implica a cargos electos, implica a recaudadores de fondos, y están teniendo conversaciones sobre la actuación del presidente, que creen que fue pésima… Algunas de esas conversaciones incluyen, ¿deberíamos ir a la Casa Blanca y pedirle al presidente que se haga a un lado?", señaló en la misma mesa John King, corresponsal nacional en jefe de la CNN. Nicholas Kristof, veterano columnista demócrata del New York Times, directamente pidió en la red social X que Biden se retire de la campaña.
Por otro lado, si bien hay que esperar el transcurso de los días y las semanas para conocer con precisión el impacto del debate, es muy (muy) probable que Biden sufra una nueva hemorragia de votos, tal como viene sucediendo en las últimas semanas. La pregunta es: ¿Irán esos votos hacia Trump? ¿O podrían ir a un tercer candidato, como el independiente Robert Kennedy Jr.? ¿O esa gente directamente no irá a votar? Lo que es seguro es que estamos ante -probablemente- la elección más importante en la historia contemporánea de Estados Unidos y, a la luz de los hechos, de aquí al 5 de noviembre puede pasar cualquier cosa.