El milenario hallazgo en una isla remota de Australia que desafía lo conocido en el país
Recientes investigaciones han sacudido la comprensión tradicional sobre la historia de la alfarería aborigen en Australia, sugiriendo que esta habilidad precede a la llegada de los colonizadores europeos.
Esto surge a raíz del descubrimiento de una colección de cerámicas con más de 2.000 años de antigüedad en Jiigurru, una isla remota al noreste de Australia, pone en tela de juicio las teorías previas. Este hallazgo fue realizado en un sitio que servía como basurero para las comunidades Dingaaly Ngurrumungu, conocidas por sus ceremonias y transmisión de saberes ancestrales.
Los artefactos, elaborados con materiales locales, se encontraron enterrados a profundidades superiores a los 2,4 metros. Este descubrimiento, anunciado por el Consejo Australiano de Investigación, podría representar los vestigios más antiguos de cerámica hallados en el país hasta la fecha.
La publicación de estos hallazgos en la revista Quaternary Science Reviews introduce la teoría de que los aborígenes no solo poseían conocimientos de alfarería antes de la colonización europea, sino que estos conocimientos podrían haber sido adquiridos a través del intercambio con otras culturas.
Se especula que existió una red de comercio marítimo con el pueblo lapita de Papúa Nueva Guinea, conocido por su habilidad en la creación de estos objetos, facilitando este intercambio a través del Mar de Coral. Esta evidencia desafía las concepciones previas y sugiere una rica historia de interacción cultural en la región de la Melanesia mucho antes de lo que se creía.
"El descubrimiento nos da una idea de las sofisticadas capacidades marítimas de las comunidades de las Primeras Naciones", en referencia a los indígenas australianos, señaló Sean Ulm, investigador jefe del Centro de Excelencia para la Diversidad y Patrimonio Australiano del Consejo Australiano de Investigación.
Esta hipótesis igualmente cuestiona la creencia de que los aborígenes australianos vivían en completo aislamiento en su continente, atribuyéndoles la capacidad de realizar largos viajes marítimos, según destacó Ian McNiven, investigador asociado a la entidad australiana.
De acuerdo con McNiven y su equipo, se sugiere que los aborígenes estuvieron involucrados en un dinámico intercambio de tecnologías, mercancías e ideas, gracias a una red de rutas marítimas. Esta red conectaba el noreste de Australia con el sur de Nueva Guinea y el Estrecho de Torres, cruzando el Mar de Coral, evidenciando una interacción cultural que se remonta a más de 3.000 años atrás.
"Algunos objetos, como los adornos corporales de concha cónica y las pipas de fumar de bambú, indican un amplio intercambio de cultura e ideas, otros, como la cerámica, también sugieren el intercambio de tecnología", acotó McNiven.

