Guerra en Ucrania: ¿al borde del abismo nuclear o negociaciones de paz inminentes?
Por un lado, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha prometido poner fin al conflicto en Ucrania(incluso ha dicho en más de una oportunidad que llegaría a un acuerdo entre ambas partes en menos de 24 horas). Además, el mandatario ruso, Vladímir Putin, ha mostrado disposición para negociar un cese al fuego con la intermediación del dirigente republicano.
Con la victoria electoral de Trump el 5 de noviembre, todo parecía indicar que el conflicto en Ucrania -que ya ha superado los 1.000 días de duración- se encaminaba hacia su fin. Sin embargo, como era esperable, los neoconservadores que dirigen la política exterior de la administración saliente de Joe Biden -y la industria armamentística- no se quedaron de brazos cruzados y, a prácticamente dos meses de dejar la Casa Blanca, el mandatario demócrata autorizó al gobierno de Volodimir Zelensky a utilizar misiles de largo alcance en territorio ruso.
A la iniciativa estadounidense, se acoplaron los británicos. Ni lerdo ni perezoso, Zelensky atacó territorio ruso la semana pasada con misiles americanos ATACMS y misiles de crucero ingleses Storm Shadow. La respuesta de Moscú fue contundente: disparó un nuevo misil balístico hipersónico, el Oreshnik o Avellano, a una instalación militar ucraniana. Nadie lo vio pasar. Cabe resaltar que este tipo de arma, que es la primera vez que se utiliza en el conflicto, tiene la capacidad de transportar una ojiva nuclear (este no la tenía).
El Kremlin dijo el viernes que el ataque fue un “mensaje” para Occidente por sus acciones “imprudentes”. No solo eso. El propio Putin salió a advertir que con esta nueva maniobra, el conflicto bélico pasó a tener un “carácter global”. Como se suele decir: a buen entendedor, pocas palabras. En este contexto, surge la inquietante pregunta: ¿llegaremos al 20 de enero, fecha en que Trump asumirá la presidencia, para iniciar un proceso de paz, o podría "explotar" todo antes?
Desde su campaña electoral, Trump viene enfatizando su intención (y decisión) de resolver el conflicto en Ucrania. Sus palabras son, ciertamente, creíbles. El historial que dejó su primer mandato demuestra su capacidad para mediar en conflictos internacionales. De 2017 a 2021, no se desataron nuevas guerras en el mundo. Es más, se firmaron varios tratados de paz, inclusive en Medio Oriente con los Acuerdos de Abraham, suscriptos entre cuatro países árabes e Israel (algo totalmente impensado en el contexto actual). Durante los cuatro años que Trump estuvo en la Casa Blanca, Putin, quien había invadido Crimea bajo la administración demócrata Obama-Biden, se quedó quieto en Moscú.
Ahora, con el reloj en cuenta regresiva para la vuelta de Trump a Washington, el gobierno ruso ha expresado su disposición a sentarse a negociar. Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia y una de las voces más “bélicas” del Kremlin, señaló al exmandatario de 78 años como la persona que podría poner fin a la guerra en Ucrania, confiando en su capacidad para actuar pragmáticamente y tomar medidas decisivas para concluir el conflicto. En el mismo sentido se han manifestado varios funcionarios rusos y hasta el propio Putin, que cuando felicitó públicamente al político estadounidense por su victoria habló del “comienzo de una nueva etapa histórica”.
Es por ello que la reciente decisión de la administración Biden de autorizar a Ucrania a utilizar misiles de largo alcance en territorio ruso, algo que Kiev venía reclamando desde hace mucho tiempo, no puede ser vista más que una provocación para que escale el conflicto a dimensiones impensadas.
De hecho, en septiembre pasado, Rusia cambió su doctrina nuclear advirtiendo que un ataque con misiles occidentales en su territorio implicaría una nueva fase en la guerra, señalando que países de la OTAN podrían verse envueltos en el conflicto. Putin no había firmado el decreto para promulgar el cambio en la doctrina. Lo hizo este martes.
¿Qué implica la doctrina nuclear rusa? Es básicamente la política estatal del Kremlin que define en qué casos, y con qué fines, Moscú utilizará este tipo de armamento. ¿Qué cambio se introdujo ahora? Entre los aspectos más relevantes está el hecho de que el gobierno ruso considerará “ataque conjunto” la agresión de un país que carezca de armamento atómico, pero que tenga el respaldo -sin importar si implica o no su participación directa- de una potencia nuclear. ¿Le suena familiar?
Mientras tanto, la situación en el campo de batalla es desalentadora para Ucrania, con Rusia avanzando a su nivel más rápido desde que lanzó la denominada “operación especial militar” en febrero de 2022. De hecho, durante una conversación con Elon Musk durante la campaña electoral, el propio Trump describió que a las fuerzas armadas ucranianas ya no le quedan hombres para mandar al frente de batalla: "En Ucrania ha muerto mucha más gente de la que se lee. No lees sobre lo sangriento que es y lo desierto que está. Oye, mira, sólo en los dos ejércitos, has perdido medio millón de personas. Y Ucrania lo está pasando mal… No se oye la verdadera historia… Y es muy injusto. Ucrania ahora no tiene suficientes hombres. Ahora están usando hombres jóvenes y muy viejos para luchar".
A pesar de este escenario adverso, y contra todo pronóstico basado en la racionalidad, Zelensky ha demostrado estar dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias con tal de obtener mejores términos en la negociación de paz, incluyendo bombardeos con drones a Moscú e incursiones “kamikazes” en la región fronteriza rusa de Kursk.
Lamentablemente, esto podría no ser todo. Según informó recientemente The New York Times, citando fuentes internas de la Casa Blanca, en las últimas semanas, Biden y su gabinete discutieron la posibilidad de darle armas nucleares a Ucrania. Esto no está confirmado pero, a la luz de los hechos, sería una noticia tan alarmante como esperable.
“Están lanzando misiles contra Ucrania. ¿Cómo tienes permitido hacer eso cuando estás de salida, cuando la gente ya no te quiere ahí? Esto debería ser una especie de pausa de acciones significativas que puedan desencadenar la III Guerra Mundial. Tal vez eso sería algo que quisiéramos evitar de un expresidente moribundo. Es una locura”. La cita no pertenece ni a un ruso ni a un simpatizante “MAGA”, sino a Joe Rogan, el podcaster más escuchado de Estados Unidos y que se cree que nuclea al electorado independiente.
El que sí ha hablado desde el lado ruso, es el propagandista del Kremlin, Dmitri Kiselyov, que afirmó sin tapujos que, con esta última movida, Estados Unidos, Francia y Reino Unido han entrado en guerra con Rusia.
Para tomar dimensión de lo que está sucediendo, cabe preguntarse: ¿Cómo hubiese cambiado el mundo si el misil que envió el Kremlin a Ucrania transportaba una ojiva nuclear, tal como lo habilita la nueva doctrina nuclear rusa? ¿Cómo responderá Moscú si Kiev sigue atacando territorio ruso con misiles occidentales? ¿Es posible que la situación se deteriore aún más antes de la asunción de Trump el 20 de enero?
Para el Kremlin, no hay dudas de que la administración entrante y la saliente tienen miradas totalmente opuestas sobre cómo se debería resolver el conflicto.
«Las palabras ‘paz’ o ‘plan de paz’ ??provienen de los partidarios de Trump y de los nominados para futuros cargos en la próxima administración. No se escuchan tales palabras de la administración actual, ya que (sus) acciones provocadoras y crecientes continúan; esta es la realidad a la que nos enfrentamos», declaró el lunes el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.
El domingo, el asesor de seguridad nacional elegido por Trump, Mike Waltz, aseguró en Fox News que el presidente electo está «muy preocupado» por cómo puede terminar esta escalada bélica. Sin dudas, las decisiones que tome la Administración Biden en las próximas semanas podrán tener consecuencias significativas para la paz y la estabilidad global.