Presenta:

Descubrimiento en el permafrost de Siberia sorprende al mundo científico

El descubrimiento de un cachorro de gato dientes de sable, conservado durante milenios en el hielo, revela detalles únicos sobre su anatomía y sorprende a la comunidad científica.
Este hallazgo ocurrió en el permafrost, una capa de suelo que se mantiene congelada durante al menos dos años consecutivos. Foto: Shutterstock
Este hallazgo ocurrió en el permafrost, una capa de suelo que se mantiene congelada durante al menos dos años consecutivos. Foto: Shutterstock

Científicos descubrieron en Siberia la primera momia conocida de un gato dientes de sable, un hallazgo que ha generado entusiasmo entre los paleontólogos.

Este espécimen, excepcionalmente conservado, ofreció la primera visión detallada del aspecto de estos depredadores prehistóricos. Las características de sus tejidos blandos brindaron pistas sobre la musculatura y posibles hábitos de caza de la especie.

Según un informe publicado en Scientific Reports, el cuerpo parcial del cachorro estaba cubierto de abundante piel y carne momificada. Aunque incompleto, el rostro, las extremidades delanteras y el torso estaban casi intactos.

La piel del animal, de color marrón oscuro, era corta y densa, con una longitud de entre 20 y 30 milímetros. “Es una sensación fantástica ver con tus propios ojos la apariencia de un animal extinto hace tanto tiempo”, declaró Alexey V. Lopatin, autor principal del estudio y director del Instituto Paleontológico Borissiak de la Academia de Ciencias de Rusia.

El descubrimiento ocurrió en 2020, pero se comunicó en 2024. Foto: Alexey V. Lopatin. 

El ejemplar pertenece a la especie Homotherium latidens, siendo el primer descubrimiento de este en Asia, aunque restos fósiles de la misma se habían encontrado en Canadá y los Países Bajos.

Este cachorro, conservado en el permafrost cerca del río Badyarikha en Yakutia, fue descubierto en 2020 durante excavaciones supervisadas por paleontólogos de la región. Según la datación por radiocarbono, el cachorro vivió hace al menos 35,000 años, en la etapa final del Pleistoceno.

Se descubrieron varias diferencias entre los felinos actuales y el descubierto. Foto: Alexey V. Lopatin.

El estado de conservación del animal permitió observar características únicas, como garras intactas y almohadillas ovaladas en las patas delanteras. Basándose en análisis dentales y comparaciones con cachorros de león, los investigadores estimaron que el animal tenía unas tres semanas al morir. Sin embargo, Lopatin destacó diferencias notables con los leones modernos: el cachorro tenía un pelaje más oscuro, orejas más pequeñas, extremidades delanteras más largas y un cuello más robusto. Además, su labio superior era más alto, una adaptación para cubrir los largos caninos característicos de la especie en su adultez.

Los próximos pasos incluirán la extracción de ADN y un análisis detallado del esqueleto y músculos del espécimen. Jack Tseng, paleontólogo de la Universidad de California en Berkeley, calificó el descubrimiento como un "tesoro de información", destacando lo raro de encontrar tejido blando en este tipo de animales extintos.