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La drástica decisión de Joe Biden que agrava la guerra entre Rusia y Ucrania

La autorización del presidente que se retira en dos meses marca un cambio en la estrategia estadounidense, que pronto Donald Trump deberá ratificar o frenar.
Foto: EFE
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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aprobó que Ucrania utilice los misiles de largo alcance ATACMS para atacar objetivos en territorio ruso, en una medida que incrementa significativamente las tensiones en la guerra entre ambos países. Esta decisión representa un cambio en la estrategia estadounidense y responde a meses de solicitudes por parte del presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky.

El uso de los ATACMS permitirá a Ucrania extender el alcance de sus ataques, incluyendo operaciones fuera de sus fronteras. En particular, se enfocaría en la región rusa de Kursk, donde Kiev llevó a cabo una incursión sorpresa en agosto y mantiene actualmente posiciones como moneda de cambio en futuras negociaciones.

Respuesta rusa y contexto internacional

El presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió que esta medida podría interpretarse como una participación directa de la OTAN en el conflicto. Además, funcionarios estadounidenses han vinculado la decisión de Biden con el reporte de que Rusia permitirá la participación de soldados norcoreanos en la guerra de Ucrania. Según informes, estas tropas podrían estar involucradas en un próximo asalto ruso para intentar retomar la región de Kursk.

La decisión estadounidense también abre la puerta para que otros países aliados, como Reino Unido y Francia, autoricen el uso de sus propios misiles de largo alcance, como los Storm Shadow. Sin embargo, hasta ahora ni Londres ni París dejaron declaraciones al respecto.

Desde el inicio del conflicto, Estados Unidos fue el principal proveedor de armamento para Ucrania, con compromisos por más de 55.500 millones de dólares en armas y equipos militares, según datos del Instituto de Economía Mundial de Kiel. Serhiy Kuzan, presidente del Centro de Seguridad y Cooperación de Ucrania, calificó esta decisión como clave, aunque señaló que no cambiará de forma drástica el curso del conflicto, sino que equilibrará las capacidades entre ambos bandos.

No obstante, existe incertidumbre sobre el futuro del apoyo estadounidense, especialmente considerando que Donald Trump expresó dudas sobre el gasto militar en Ucrania y podría desacelerar la asistencia, lo que representaría un giro importante en la política de Washington hacia el conflicto.

La autorización de Biden llega en un momento crítico, cuando se espera un gran asalto conjunto entre tropas rusas y norcoreanas en la región de Kursk. La administración estadounidense busca reforzar las defensas ucranianas para contener el avance ruso y mantener posiciones estratégicas en territorio ocupado. Mientras tanto, la aprobación de los misiles ATACMS intensifica la guerra y plantea nuevos desafíos para las relaciones internacionales y la estabilidad global.