Un acuerdo entre tres países preocupa por una posible proliferación nuclear
Dado el precedente que AUKUS establece, los expertos han estado pidiendo reglas claras para prevenir la proliferación de tecnologías nucleares peligrosas en medio de pactos de larga data pero frágiles.
En este caso, el acuerdo hará que Australia reemplace sus submarinos diésel por submarinos nucleares, primero a través de compras a los Estados Unidos "en el transcurso de la década de 2030", y luego con buques de producción nacional, a principios de la década de 2040, ampliando notablemente su armamento.
Mientras tanto, marineros, ingenieros y otro personal australiano se capacitarán con sus socios estadounidenses y británicos para adquirir experiencia, mientras que los submarinos británicos y estadounidenses realizarán visitas regulares a los puertos australianos.
Los buques de la clase Virginia armados convencionalmente y de propulsión nuclear que Australia comprará a los Estados Unidos funcionan con un reactor nuclear que les permite recargar sus baterías indefinidamente. Esos submarinos nucleares son alimentados por uranio altamente enriquecido (UME) en más del 93 por ciento, un nivel que es ligeramente más alto de lo que se necesita para fabricar una bomba.
Para disipar las preocupaciones de proliferación, las partes de AUKUS han acordado proporcionar a Australia "unidades de energía completas y soldadas", aseguró el organismo de control nuclear de la ONU con sede en Viena, que busca garantizar que "no surjan riesgos de proliferación de este proyecto".
El Organismo Internacional de Energía Atómica, que nunca se ha enfrentado a este tipo de situaciones, subrayó el martes que el "proceso implica serios asuntos legales y técnicos complejos". China también advirtió que la alianza trilateral AUKUS estaba pisando un "camino de error y peligro" después de que revelaron su acuerdo de submarinos.

