La nueva estrategia de Rusia se centra en Latinoamérica
Cuando inició la guerra en Ucrania el pasado 24 de febrero, se armaron dos grandes bandos. Por un lado, el atacante, Rusia, obtuvo un apoyo moderado de China y Bielorrusia, mientras que el defendido, Ucrania, tuvo el apoyo de la OTAN. Sin embargo, varias regiones quedaron en un limbo- al igual que en la Guerra Fría- por lo que Moscú ha optado por una estrategia para atraer a su esfera a ciertas naciones.
Esta mañana, el Ministerio de Exteriores de Rusia comunicó que incrementará su cuerpo diplomático en Latinoamérica, al igual que en Oriente Medio, África y la región del sudeste asiático. Esta medida responde a la "nueva realidad" geopolítica que vive el planeta, explicó el comunicado ministerial.
La reunión fue precedida por el ministro ruso Serguéi Lavrov y en ella se decidió reorientar recursos con el fin de ampliar la cooperación de los países que no se han sumado a las sanciones, lo que incluye al espacio postsoviético.
La "operación militar especial" rusa en Ucrania provocó la adopción de toda clase de sanciones o "acciones inamistosas", como las llama Moscú, por parte de Estados Unidos y sus aliados en la Unión Europea, Australia, Canadá y Japón, que incluyó la expulsión de diplomáticos rusos.
La intervención militar también fue condenada por algunos países latinoamericanos, especialmente Colombia, Chile o Guatemala, mientras Cuba, Nicaragua, Venezuela o Bolivia tomaron claramente partido por el Kremlin.
Las potencias de la región-Brasil, México y Argentina- se mantuvieron en los últimos seis meses más cerca de las posiciones de Rusia que las de Ucrania.
La reunión también trató "las medidas de reacción" para afrontar los desafíos que encara el país "como resultado de las acciones inamistosas de una serie de países extranjeros".
Ahora, los funcionarios rusos en el exterior deben encargarse de la seguridad de los ciudadanos rusos, las propiedades de las legaciones diplomáticas y los intereses de los empresarios.
