Qué decisión de Occidente obligaría a Rusia a terminar con la guerra
Cuando Rusia inició la guerra, el 24 de febrero, la economía del país más grande del mundo no era la mejor y con la llegada de las sanciones empeoró. Moscú posee uno de los mejores ejércitos del mundo, sin embargo, todo el gasto generado por los grandes batallones es financiado por el gas y el petróleo. Hoy, el Instituto de Estudios Económicos Internacionales de Viena (Wiiw) publicó un informe que explica como un embargo energético ayudaría a finalizar la invasión.
El trabajo sostiene que las drásticas sanciones impuestas hasta ahora por Occidente "sólo afectarán a la capacidad de Rusia para hacer la guerra en Ucrania a medio plazo", por lo que Moscú podrá seguir financiando sus ataques militares durante un tiempo, a menos que se imponga un embargo a sus exportaciones energéticas.
Aunque el banco central ruso se vio sorprendido por la congelación de sus reservas de divisas en Occidente, entretanto, ha sido capaz de estabilizar la situación macroeconómica, destaca el estudio, que analiza el impacto del conflicto armado en las economías de la Unión Europea (UE), Rusia y Ucrania.
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"Los estrictos controles de capital y de cambio, el alivio regulatorio para los bancos y la duplicación de los tipos de interés hasta el 20 % han evitado un colapso financiero", explica Vasily Astrov, uno de los autores del análisis.
A mediano plazo, el experto estima "probable" que la guerra en Ucrania "le cueste caro al agresor en términos económicos": el wiiw espera que el producto interior bruto (PBI) de Rusia se contraiga entre un 7 % y un 15% este año, mientras que la inflación podría llegar al 30 %.
Pero sin un embargo energético, a corto plazo no prevé que la guerra fracase por problemas de dinero, antes podría llevar a un fin la falta de soldados y armas algo que parece lejano ya que Moscú posee casi 3 millones de soldados.
"El gobierno ruso todavía tiene suficiente espacio fiscal para financiar la guerra durante más tiempo", asegura Astrov. Los efectos de las sanciones sí dificultarán la financiación de la guerra a mediano plazo.
En un posible escenario, una alta inflación causará una caída masiva de los ingresos reales de los hogares y, por tanto, del consumo privado en Rusia.
En la actualidad, la producción industrial se ha visto afectada por los problemas en la cadena de suministro debido a las sanciones y el "éxodo masivo de empresas occidentales".
"El paquete de estímulo económico anunciado por el Kremlin para hacer frente a la crisis difícilmente podrá resolver estos problemas", estima Astrov.
Si bien el valor del rublo "ha recuperado casi los niveles de antes de la guerra", la confianza de los inversores se ha visto mermada y los tipos de interés de los préstamos están subiendo, añadió.
Además, el experto cree que Moscú intentará compensar toda la perdida de mercados en Occidente con Asia, aunque esto no funcionará, prevé.
Por último, explica que el inició de la guerra rompe con 30 años de buenas relaciones entre Rusia y la OTAN. "Incluso si las sanciones se suavizan finalmente (tras la guerra), es probable que febrero de 2022 pase a los libros de Historia como el punto de inflexión en el que fracasa por un tiempo prolongado la integración de Rusia en la economía europea", afirma Richard Grieveson, director adjunto de wiiw y coautor del estudio.