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El primer ministro israelí ordena detener a árabes israelíes sin necesidad de presentar cargos

El primer ministro de Israel, Naftali Bennett, ordenó a las fuerzas de seguridad aplicar a sospechosos árabes israelíes la detención administrativa, que permite retener sin cargos a sospechosos de terrorismo en la "nueva situación" que se presenta tras el atentado del pasado domingo.
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Con este anuncio, Bennett dio comienzo a una campaña que estará dirigida a la minoría árabe-israelí, que a partir de ahora podrá ser sometida a una práctica hasta ahora reservada a palestinos de Gaza o Cisjordania sospechosos de terrorismo.

Bennett dio a conocer la medida tras mantener una reunión con los máximos responsables de las fuerzas de seguridad del país con el objetivo de evaluar el escenario resultante tras el atentado del pasado domingo en Hareda, el segundo en apenas una semana perpetrado por árabes israelíes vinculados a Estado Islámico.

"Esta nueva situación requiere de preparativos adecuados y ajustes en los servicios de seguridad ante unas circunstancias en las que hay elementos extremistas en la sociedad árabe, dirigidos por extremistas de ideología islámica y que perpetran atentados terroristas que cuestan vidas", argumentó el mandatario.

La nueva campaña incluye poner en marcha medios económicos, legales, de inteligencia y digitales, así como también operaciones encubiertas e investigaciones más convencionales. Al mismo tiempo la Policía israelí reforzará la campaña de requisa de armas ilegales y, por el contrario, se incentivará que los militares y los reservistas lleven armas de fuego.

En un vídeo difundido en las redes sociales los dos responsables del atentado se filmaron jurando fidelidad al Estado Islámico y las autoridades lo han dado por auténtico. El servicio secreto para el interior de Israel y los territorios palestinos ocupados, el Shin Bet, estima que hay entre 20 y 30 células durmientes de Estado Islámico en Israel.