El problema de los sectores "antivacunas" en Pakistán

El problema de los sectores "antivacunas" en Pakistán

"No me voy a vacunar. He escuchado que dos personas han muerto después de vacunarse y no quiero arriesgarme", dice a Efe Wakar, un taxista de la capital.

MDZ Mundo

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Vacunarse contra la covid en Pakistán es tan fácil como ir a un hospital público y recibir el pinchazo. Pero esa facilidad no se debe al gran número de vacunas disponibles en este país asiático de 220 millones de habitantes, sino a la escasez de personas dispuestas a recibir una dosis.

En el islámico Pakistán la reticencia a las vacunas viene de lejos por motivos religiosos, culturales y las teorías conspirativas. La pandemia de la covid no está siendo una excepción con una baja asistencia a los centros de vacunación y solo cinco millones de personas registradas para inmunizarse.

Tras haber recibido unas 10 millones de dosis de las chinas Sinopharm, Sinovac y CanSino, hoy vacunarse en suelo paquistaní para los mayores de 40 años es tan sencillo como registrarse online o por sms, y acercarse luego a un hospital.

En el Instituto de Ciencias Médicas de Pakistán (PIMS), uno de los principales hospitales del país, unas señales guían hasta la zona de vacunación. Allí, una administrativa pide la documentación y confirma que el pinchazo se recibirá inmediatamente.

Una enfermera te conduce hasta un cubículo donde otra sanitaria te pide que te levantes la camiseta, te limpia e inyecta el inmunizador.

"Vuelve en 21 días para recibir la segunda dosis", afirma, y añade que es necesario esperar en el centro unos 30 minutos en caso de reacciones severas a la dosis de Sinopharm recién inyectada. Así de fácil.

DIEZ MILLONES DE DOSIS

Este proceso debería ser mucho más complicado en un país de 220 millones de habitantes, de los cuales el Gobierno considera que tiene que vacunar a 100 millones, los mayores de 18 años, y que ha recibido hasta hoy unas 10 millones de dosis de farmacéuticas chinas, de las que se han administrado poco más de tres millones.

Este sábado Pakistán recibió además el primer cargamento de vacunas bajo el programa de distribución global COVAX, que impulsa la Organización Mundial de la Salud (OMS), con 1,23 millones de dosis de la farmacéutica británico-sueca AstraZeneca.

Todo ello en medio de la tercera ola de la pandemia en el país asiático, con los datos más preocupantes hasta ahora.

Su récord de muertes en un día es de 201 personas el pasado 28 de abril y hasta ahora han fallecido unas 18.797, 120 de ellos en las últimas 24 horas.

En cuanto a los casos, se produjeron 4.109 en las últimas 24 horas, hasta un total de 854.240.

Unos datos lejos de los de Europa o más recientemente de la vecina India, donde la epidemia está arrasando, lo que ha generado una confianza en suelo paquistaní que no ayuda a la vacunación.

Hasta ahora solo se han registrado para vacunarse cinco millones de personas, anunció recientemente Asad Umar, ministro de Planificación y al frente de la respuesta del país contra la covid.

RECHAZO A LAS VACUNAS

Así las cosas, el principal problema para Pakistán no es solo el número de vacunas que recibe, sino el rechazo de la población a los pinchazos ante las teorías conspirativas o el exceso de confianza ante el aparente poco impacto de la pandemia.

"No me voy a vacunar. He escuchado que dos personas han muerto después de vacunarse y no quiero arriesgarme", dice a Efe Wakar, un taxista de la capital.

Al igual que el taxista, muchos paquistaníes consideran que si no se han contagiado hasta ahora ¿por qué vacunarse?

Otros creen que su sistema inmunitario resistirá la infección de covid, según una encuesta del Centro de Investigación Económica de Pakistán, en la que el 38 % de los preguntados creen que no necesitan vacunarse por su buenas defensas naturales.

Esa confianza en el sistema inmunitario junto con la desconfianza en la seguridad de las vacunas se unen a motivos más tradicionales, como el rechazo a la vacunación por cuestiones religiosas o conspiraciones.

El país se enfrenta a la creencia extendida de que la vacunación es un acto "antislámico", que produce infertilidad o hasta que hace crecer bigote y barba a las mujeres.

El secretario general de la Asociación de Médicos de Pakistán, Qaiser Sajjad, cree que la actitud de la población es "esperar a ver qué pasa" con las vacunas contra la covid, pero se teme lo peor.

"Tememos que el coronavirus desaparezca del resto del mundo y permanezca en Pakistán, como la polio", dijo a Efe Sajjad. La polio ha sido erradicada del planeta, excepto en Pakistán y Afganistán por el rechazo a las vacunas.

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