Tribu del Pacífico venera como a un dios al príncipe Felipe y llora la muerte

Tribu del Pacífico venera como a un dios al príncipe Felipe y llora la muerte

El esposo de Isabel II ha fallecido y una tribu de una isla remota llora al 'protector divino' de las cosechas. Hay gran congoja en el grupo, que debe elegir a su sucesor espiritual: el príncipe Carlos es hasta ahora el candidato favorito.

MDZ Mundo

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Ha muerto Felipe, duque de Edimburgo, conde de Merioneth, barón Greenwich y esposo de la reina Isabel II de Inglaterra. 

Su partida ha llenado de dolor a una tribu de la remota isla de Tanna, en Vanuatu, país del Pacífico Sur. 

El grupo está de duelo, porque el Príncipe Felipe es venerado allí 'como el hijo de un dios' del lugar. 

Es, además, el protector de las cosechas. 

Kava kava 

Hay duelo y ceremonia. Circulan sus retratos y toman kava kava, bebida tradicional e incluso un poco tóxica de origen polinesio, basada en extracto de una raíz homónima con efectos sedantes y estimulantes. 

"Dejamos que la kava despeje el camino para que su espíritu vuelva a vivir con nosotros. El mismo espíritu crecerá dentro de uno de sus familiares y un día volveremos a conectar a la gente de Tanna e Inglaterra", aseguró el jefe Jack Malia ante los miembros de su tribu, según cita Reuters

"Él está muerto pero tiene una gran familia, la cual vivirá con su legado. Vean todas las fotos suyas que tenemos aquí. Él es un buen hombre". 

El dolor es grande. (Reuters)

Deidad de piel clara 

En 2007, la 'leyenda viva' fue visitada por algunos de los aldeanos. Según historiadores, el culto al príncipe Felipe comenzó en los '60 en las aldeas de Yakel y Yaohnanen. Se inició después de que algunos aldeanos fuera a Port Vila, la capital de Vanuatu. En esos años, la ciudad era colonia anglo-francesa conocida como las Nuevas Hébridas, y vieran enormes retratos de la reina Isabel II del Reino Unido junto a su consorte. 

Las imágenes quedaron inmediatamente asociadas con una leyenda sobre una deidad de piel clara, hijo del espíritu de una montaña local, quien cruzó los mares en busca de una poderosa reina blanca que vivía en el otro extremo del mundo. 

En 1974, una comitiva de isleños encabezada por el jefe Jack Naiva recorrió 240 kilómetros en canoa hasta Port Vila para recibir en persona al duque de Edimburgo, quien desembarcó en el lugar desde el yate de Estado HMY Britannia.

Cara a cara, con el ser 'divino' 

El encuentro causó una gran impresión sobre los nativos y los convenció aún más sobre la naturaleza 'divina' del miembro de la realeza británica, recuerda Daily Mail. Desde entonces, lo adoraron todos los días y rezaron para que bendiga sus cosechas de bananas y ñame y mantenga alejados los ciclones.

A su vez, el príncipe Felipe respondió ante la admiración enviando numerosos retratos con su imagen, atesorados por los isleños en sus viviendas y utilizados luego para edificar un santuario. 

La muerte de la deidad de la comunidad dejó devastados a los aldeanos, quienes al principio se mostraron incluso incrédulos, relató Mary Niere, una empleada de un complejo hotelero local que les dio la noticia. 

El jefe de la aldea Jack Malia, de la isla de Tanna, con fotos del príncipe Felipe y la reina Isabel. (Reuters)

Buscar un sucesor 

"Los hombres permanecieron callados y con la mirada hacia abajo. Muchas de las mujeres estuvieron muy emocionadas y lloraron mucho", relató la trabajadora, tras precisar que, en situaciones de inmenso dolor emocional, el llanto fúnebre de los lugareños suele extenderse por semanas.

Hacia el final de ese tiempo, los ancianos de las aldeas celebrarán una importante reunión en la que decidirán el futuro de su culto. La mayoría de los fieles se inclina por nombrar como sucesor espiritual del príncipe Felipe a su hijo Carlos de Gales, y concuerdan en que, a pesar de haber abandonado su cuerpo, el espíritu del duque continúa vivo y se encuentra en busca de un nuevo hogar.

En cualquier caso, "la conexión que hemos tenido con la familia real perdurará", concluyó el jefe Malia. 

Reuters, Rt. 

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