Sarco, la cápsula que facilita el suicidio asistido es aprobada para su uso legal en Suiza
Se trata de Sarco, la cápsula de suicidio asistido que acaba de recibir la aprobación legal para poder ser utilizado en Suiza. Seguramente un terrible invento para muchos y una bendición para otros.
El sistema, fue creado hace años por Philip Nitschke, físico y humanista australiano que lleva años luchando por el derecho a la eutanasia. La máquina de suicidio asistido fue nombrada Sarco, una abreviatura de “sarcófago”.
La cápsula permite a una persona controlar y activar el sistema y poder tener una muerte indolora en la que el paciente se duerme y muere rápidamente por la inhalación de nitrógeno.
La cápsula se puede construir con una impresora 3-D, y se activa desde el interior por parte de la persona que quiera usarla. Se puede transportar a cualquier sitio en el que el paciente quiera proceder a activar el sistema, algo que puede hacer mediante un botón o incluso mediante pestañeos si sufre parálisis.
Si lo hace, el sistema va inundando el interior de la cápsula con nitrógeno, reduciendo rápidamente el nivel de oxígeno del 21% al 1% en apenas 30 segundos. De esta manera, la persona sentirá una cierta desorientación e incluso una ligera euforia antes de perder la consciencia.
La muerte se produce entre 5 y 10 minutos después por hipoxia e hipocapnia, privando a quien esté en el interior de oxígeno y dióxido de carbono, respectivamente.
Según su creador, Sarco permite que la persona muera apaciblemente: “no hay pánico ni sensación de ahogo”, explica Nitschke.
Por el momento solo hay dos prototipos de Sarco existentes pero que no son “estéticamente agradables” y no se destinarán a este uso.
Un tercero se está fabricando en Holanda, y estará listo para poder ser utilizado en Suiza en 2022. Hay aún opciones que se quieren añadir a Sarco, como una cámara que permita comunicación con personas en el exterior y que grabe el consentimiento informado de ese suicidio asistido, pero Nitschke quiere lograr que además no sea necesaria la presencia de un médico para un análisis psiquiátrico del paciente.
El proyecto fue presentado a finales del 2017 y la idea era que saliera a la venta en 2019 pero, según su creador, aún siguen negociando con algunas empresas y hospitales para su comercialización.
Nitschke menciona que el nitrógeno provocará que la persona se sienta mareada hasta perder el conocimiento y muera, y es que asegura que Sarco es un dispositivo que "proporciona a las personas una muerte cuando desean morir". "Creo que (elegir cuándo morir) es un derecho humano fundamental. No es solo un privilegio médico para los muy enfermos".
Su creador describe a Sarco como una cápsula de suicidio asistido que sella el usuario en el interior para luego reducir el nivel de oxígeno, creando así una sensación de intoxicación y relajación. "Es algo así como ahogarse en seco", donde el cuerpo sufre de hipoxia sin los efectos estresantes y dolorosos de sentirse ahogado.
Eutanasia vs Suicidio asistido
Sin embargo, Nitschke explica que la eutanasia y el suicidio asistido no son lo mismo. Si bien la eutanasia ya tiene validez legal en algunos países y Suiza es uno de ellos, allí lo denominan suicidio asistido.
La diferencia entre estos dos conceptos radica en que la eutanasia obliga a una segunda persona a administrar la muerte, pero con el suicidio asistido la segunda persona tan sólo facilita los instrumentos necesarios para que el paciente se quite la vida.
Sarco es precisamente una solución para ese problema, y tras ser diseñada hace años, esta cápsula ha recibido ahora la aprobación legal de los reguladores suizos, que permitirán que se use en este país.