Comida y sexo: ¿es verdad o mito que hay alimentos afrodisíacos?

Comida y sexo: ¿es verdad o mito que hay alimentos afrodisíacos?

Más allá de todo lo que se ha escrito al respecto, lo cierto es que no hay prueba científica que apoye la consideración de que ciertas comidas favorecen la libido. ¿Qué opinás?

MDZ Mundo

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No está probado que una sustancia determinada incremente el deseo sexual en los seres humanos. No obstante, tienen nombre: afrodisíacos. El nombre viene de Afrodita (para los romanos, Venus), la divinidad del amor, siempre relacionada con la fecundidad, en todas su formas.

Así, través del tiempo algunas comidas, bebidas y comportamientos han tenido la reputación de hacer que el sexo sea más placentero. Ya desde la antigüedad, los llamados alimentos afrodisíacos han generado un gran interés. Así lo prueban evidencias de civilizaciones egipcia, griega y romana, entre otras. 

Por caso, los egipcios usaban ungüentos y alimentos para estimularse, los griegos jugaban con mariscos y huevos. No obstante, ¿hay evidencia fundada de esto?  

El nutricionista español Ángel Soriano, considera que se ha otorgado el título de afrodisíaco a ciertas comidas sin una verdadera evidencia científica: "A efectos fisiológicos ningún alimento tiene ese tipo de efecto". 

En nota en Abc, de España, la periodista Sandra Palacios evalúa: "No obstante, esa creencia puede tener su origen en que algunos comestibles tienen componentes que, por ejemplo, pueden ser precursores de testosterona en hombres. Sin embargo, aunque sustancias como el zinc o el colesterol pueden ayudar a elevar los niveles de esta hormona en caso de tener déficit, si tus niveles de testosterona son normales, no vas a generar más. Lo que producirás, simplemente, será más colesterol. Por tanto, no es un estimulante, al revés.

"La gente con el colesterol alto suele tener sobrepeso y problemas de erecciones, porque la obesidad es otro factor negativo para la sexualidad", ilustra Soriano. 

En muchos casos, se ha vinculado a la dopamina con los alimentos afrodisíacos. Soriano considera que "el estar sometidos a una cantidad de estímulos que antes no teníamos, nos ha hecho adictos a la 'hormona de la felicidad'. Este neurotransmisor da un placer inmediato, pero es fugaz; en el momento en que desaparece de la boca, nuestra satisfacción también lo hace. Esto ocurre con los alimentos fruitivos, como el chocolate".

Y sigue: "Cuando comes algo que te produce dopamina, tu cerebro automáticamente te va a pedir más y, o repites de esa comida o buscas otra alternativa que te la genere, como puede ser practicar sexo. Por tanto, no es que el chocolate aumente la libido, sino que tu cuerpo necesita conseguir más 'droga' como la que te proporciona, en este caso, el chocolate, y el sexo lo hace". 

Aclara que, no obstante, "sí hay elementos que frenan el deseo sexual, entre los que destaca el alcohol. Hay mucha gente que para desinhibirse recurre al alcohol, pero si te pasas, sobre todo los hombres, pueden tener una disfunción eréctil en el momento. En el caso de las mujeres, las hormonas sexuales femeninas disminuyen durante la menopausia o el embarazo, pudiendo provocar una disminución del deseo sexual y la excitación. Asimismo, comenta que hay evidencias científicas que muestran cómo las personas con trastornos de ansiedad o depresión pueden tener un mayor riesgo de disfunción sexual". 

Todo está en el cerebro  

Refiere Palacios que así lo explica Silvia Cintrano, quien es sexóloga y directora de la unidad de Terapia de Pareja del Instituto Centta, de Madrid, España: "Aunque no existen alimentos que 'per se' generen un aumento en el deseo sexual o activen la excitación, contamos con una mente que es capaz de erotizar casi cualquier estímulo. Como ya adelantó Campoamor, 'todo depende del color del cristal con que se mire'".

De este modo, un estímulo neutro, como un hielo, cuya función es enfriar una bebida, podría utilizarse en juegos sexuales y tomar un cariz erótico. Lo mismo ocurre con ciertos alimentos. "Para conseguir erotizar la comida, se debe prestar atención a todo el contexto: una compañía que seduzca, un ambiente íntimo y confortable, las expectativas de lo que motiva el momento… Además de los alimentos que resulten apetecibles. Todo ello genera una serie de asociaciones que facilita la percepción de la experiencia como un estímulo erótico", ilustra Silvia Cintrano. 

Efecto placebo 

Silvia Cintrano acuerda en que hay comidas que tienen fama de ser afrodisíacas, pero pocos (por no decir ninguno) tienen componentes químicos que generen en el organismo una excitación sexual, al menos, significativamente perceptible. "Es esa fama la que genera en las personas una predisposición a un ambiente erotizado".

La profesinal se sirve de un ejemplo: "Para la mayor parte de la sociedad, no es lo mismo si en una cita se toma un champán con fresas, o por el contrario un arroz negro con ali oli. En el ideario erótico colectivo, desde luego, un estímulo destaca claramente sobre el otro. Y no por el alimento en sí, sino por las expectativas que genera cuando aparece". Por eso, Monica Branni aporta que las prestaciones sexuales mejoran a causa de nuestra propia sugestión. 

De este modo, no de los factores que más intervienen en esta erotización de los alimentos es el olfato. Con diferencia es el sentido más potente, pues está situado más cerca del hipotálamo, que es la estructura cerebral responsable de la memoria, y a su vez está conectado con el sistema límbico, responsable de las emociones.

Sigue Cintrano: "Ello conlleva un registro rápido, generalmente asociado a una emoción. Cuando aparecen ciertos olores erotizados, como puede ser el perfume de una persona que te atrae, se desencadenan recuerdos de esos pensamientos eróticos, situaciones íntimas y emociones positivas, que terminan desencadenando la respuesta sexual".

Asimismo, si al olfato se le une otro sentido como el gusto, el recuerdo será más potente y será más sencillo que el organismo se excite. Al respecto, Branni señala que está comprobado que personas que padecen algún trastorno en el olfato, también tienen bajo deseo sexual. Sin embargo, "Cintrano aclara que para que este deseo sexual aparezca, no solo deben estimularse los sentidos: 'Resultará difícil conseguir un aumento de la libido si una persona no se encuentra mentalmente predispuesta, cómoda y segura'", sigue la nota de Abc.

Y cierra así: "Por último, el recuerdo que tengamos sobre ciertos alimentos son determinantes a la hora de aumentar o disminuir la libido. Como concluye Cintrano, no van a percibir como afrodisíacas las ostras aquellas personas que se hayan intoxicado con ellas, o las fresas un temporero que las recoja cada año. Cada uno buscará y adaptará esos estímulos en función de sus gustos y experiencias". 

Abc, AtaPouramii, Youtube, Wikipedia.  

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