Oskar Schindler, el hombre de la lista que salvo a miles

Oskar Schindler, el hombre de la lista que salvo a miles

El nazi buscaba hacer fortuna. Los sucesos lo llevaron por un camino que cambió la historia

Santiago Hernandorena

Santiago Hernandorena

Las películas basadas en hechos reales son representaciones de sucesos, pero no una demostración exacta de lo ocurrido. Eso se debe a que, para poder contar de manera audiovisual, a veces es necesario cambiar el orden de los acontecimientos o los participantes para generar que la narración sea dinámica o genere tensión, por ejemplo.

Un buen ejemplo de esto es “Schindler's List ”  (La lista de Schindler), que narra los sucesos que llevaron a Oskar Schindler a convertirse en el salvador de más de mil judíos durante el Holocausto. Sin embargo, si bien nadie niega su labor, muchos que lo conocieron lo acusan de aprovecharse de la situación para su beneficio en un principio. Además, la misma esposa de Schindler, Emilie, aseguró que el film no representa al hombre mujeriego y alcohólico con el que estuvo casada. Por eso es necesario Cruzarte una Historia y conocer la vida de Oskar Schindler.

El comienzo

Nació en 1908 en Austria. Desde joven mostró que le interesaba buscar los caminos rápidos y falsificó sus calificaciones de la escuela, pero lo descubrieron y lo expulsaron, por lo que comenzó a trabajar con su padre en un negocio de maquinaria agrícola. A los 20 años se casó con Emilie Peltz, y la empresa familiar fracasó. Ahí comenzaron sus problemas con el alcohol.

Se mudó a Praga y comenzó a codearse con el servicio de inteligencia de la Alemania, espiando a las autoridades locales. Lo descubrieron y arrestaron, pero la anexión de Checoeslovaquia por parte del Tercer Reich concluyó en su liberación y su afiliación al partido Nazi.

Según algunos documentos, Schindler colaboró en sus frecuentes viajes a Polonia con el nazismo, recolectando información de tropas y movimientos, para la futura invasión. Finalmente, cuando Alemania anexionó el vecino país, se mudo a Cracovia, al sur de esa nación.

La fábrica de Schindler

De a poco fue generando contactos con el mercado negro. Conversando con uno de estos, se contactó con Itzhak Stern , un contador que había perdido todas sus posesiones, al igual que todos los judíos de la ciudad. Stern le recomendó comprar una fábrica de esmaltados llamada Rekord Ltd, lo que le permitiría estar un poco fuera del control nazi y contratar más judíos. Era una situación beneficiosa para los dos: los empleados resultaban muy baratos, los hebreos estaban a salvo, temporalmente.

Schindler decidió comprarla y la renombró  Deutsche Emaillewaren-Fabrik (Fábrica Alemana de Esmaltados), también conocida como Emalia. Contrató a 7 judíos y a 250 polacos no judíos. De a poco los trabajadores fueron aumentando y más de 1.000 profesaban esa religión. Sus contactos en el mundo del espionaje le habían permitido conseguir contratos para producir artículos para le ejército. De la mano de eso, y de los sobornos, consiguió que sus empleados judíos no fuesen deportados.

Oskar se mostraba próspero y vivía la gran vida. Mientras su esposa seguía viviendo en Checoslovaquia, tenía dos amantes. Cuando Emilie se mudó a Polonia, sus amoríos no finalizaron.

Una transformación clave

Pero algo cambió. Según la película, contempló el desalojo del gueto de la ciudad y la brutalidad y fusilamientos que acontecieron. Eso se sumó a su relación con Amon Göth,  comandante del campo de concentración de Plaszow, un asesino cruel y despiadado, Esta teoría se apoya en las declaraciones de Sol Urbach, uno de los judíos salvados por Schindler, quién comentó que esos sucesos lo llevaron a querer salvar la mayor cantidad de hebreos posibles, sin importar sus ganancias económicas.

Fue entonces cuando las circunstancias, su carisma y diplomacia, lo ayudaron. Goth quería trasladar todas las fábricas al campo de concentración, pero Schindler lo convenció de crear un subcampo junto a Emalia, donde estarían sus operarios y unos 450 judíos más de otras fábricas.

Sin embargo, los ojos de la SS lo observaban y estuvo tres veces detenido: dos veces por tráfico en el mercado negro y la tercera por besar a una niña judía en un cumpleaños, rompiendo las leyes de Núremberg.

Oskar Schindler en Argentina. Foto: Wikipedia

Comenzó a contactarse con la resistencia judía en Hungría. Con la excusa de hacer negocios, viajó múltiples veces a esa ciudad, donde brindó información y sirvió de transporte de dineros destinados a las resistencias polacas.

Pero en 1944 la situación empeoró. El ejercito ruso avanzaba sobre Polonia y su fábrica iba a ser cerrada. Para sobrevivir, convenció a Goth de cambiar su producción a granadas antitanques, además de trasladarla a Brünnlitz, en Checoslovaquia, junto con todos sus empleados. Lo autorizaron y le solicitaron una lista completa de quiénes era. Así fue que confeccionó un listado de más de 1.200 nombres, todos judíos, que trabajaban para él o fábricas aledañas. Sin embargo, por errores, varios fueron enviados a  Auschwitz , pero sus contactos consiguieron que salieran indemnes y fueran finalmente a la fábrica. Muy pocas granadas se produjeron. Cuando los controles cuestionaron esto, compró en el mercado negro municiones y las entregó como propias.

Oskar viajaba constantemente entre Brünnlitz y Cracovia, buscando alimentos y provisiones varias para sus empleados. Emilie construyó un hospital en la fábrica donde podía atenderlos. En Polonia, Schindler consiguió que enviaran más de 3.000 mujeres judías en los campos de concentración a las fábricas de Checoslovaquia a trabajar. Los sobornos lo dejaban en la ruina, sin embargo no estaba dispuesto a detenerse.

El fin de la guerra

El día que Alemania se rindió, Schindler supo que tenía que huir antes de que llegara el ejército rojo, los rusos no eran comprensivos con los nazis. Algunos de sus empleados escribieron declaraciones para los aliados describiendo cómo ayudó a salvarlos. Estaba quebrado y sus contactos muertos, detenidos o escondidos.

Durante años sobrevivió gracias a las ayudas de organizaciones judías. Emigró a Argentina con Emilie y puso un negocio de cría de gallinas y nutrias, pero no prosperó, por lo que regresó a Alemania, dejando a su esposa. Nunca volvieron a verse, pero tampoco se divorciaron.

Según Emilie, era un mentiroso, la dejó con deudas y el alcohol lo había consumido. Murió en 1974, casi 30 años después del fin de la guerra. Está enterrado en el cementerio católico del Monte Sion de Jerusalén. Es el único miembro del partido nazi que tiene ese honor.

Los recuerdos de Schindler

Su vida fue narrada por el escritor Thomas Keneally, a instancias de uno de los sobrevivientes, Poldek Pfefferberg, que ya había intentado hacer una película en 1951. El libro se editó en los 80.

Steven Spielberg compró los derechos para hacer la película basada en la novela en 1983. Sin embargo, pasaron casi 10 años para que se decidiera a avanzar con el proyecto. Ganó siete premios Oscar y es considerada una de las mejores de la historia. El director no quiere esconder al Schindler que en un comienzo quiso hacer negocios, de hecho lo muestra bien claro, así como su transformación.

Sin embargo, no todos los judíos lo recuerdan con tanto cariño. Nathan Wurzel , el propietario original de Emalia, siempre aseguró que Schindler estuvo presente cuando lo golpearon y obligaron a vender la fábrica. Incluso solicitó información sobre su paradero, luego de la guerra, para hacerle un juicio por el robo. Según él, Oskar no cambió nunca, solo se acomodó a las circunstancias.

Más allá de los puntos de vista, Schindler no era un santo, nunca aseguró serlo y ni siquiera lo intentó. Sin embargo tuvo la convicción de que era necesario hacer algo, por mínimo que pareciera. Ese “mínimo” salvó a 1.200 hombres y mujeres, perseguidos y asesinados solo por ser judíos.

Ideas o comentarios: escribir a shernandorena@mdzradio.com

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