La historia de la polémica ex amante de Juan Carlos de Borbón

La historia de la polémica ex amante de Juan Carlos de Borbón

Corinna Larsen fue más que el último gran amor del ex rey español: su consejera y principal compañera en los oscuros "negocios" que ahora son investigados por la Justicia suiza.

Redacción MDZ

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Corinna Larsen cautivó al entonces rey Juan Carlos I de España con su belleza, su clase y su inteligencia. Sabiendo que no se trataba de una amante más (tal como tuvo en reiteradas oportunidades), el monarca no dudaba en verla cada vez que podía, incluso a costa de ser captado por las cámaras y atraer consecuencias negativas en su familia y la sociedad española, ya acostumbradas a sus correrías.

Este romance explosivo y que fue uno de los mayores escándalos en la Casa Real española, nació en una fecha inexacta entre 2005 y 2006, presuntamente en algún evento oficial donde el rey Juan Carlos, de 82 años, conoció a Corinna Larsen, de 56. Para ese entonces, ambos estaban casados pero la pasión fue más fuerte y se convirtieron en amantes.

Mientras que el entonces monarca estaba (y continúa) casado con la reina emérita Sofía, de 82 años, hija del rey Pablo I de Grecia y la reina Federica; Corinna se encontraba en pareja con el príncipe alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein, su segundo marido.

Para la reina Sofía, las aventuras amorosas de su marido nunca fueron una novedad y siempre se ocupó de saber quiénes eran sus amantes, recuerda un artículo publicado hoy en Infobae. En algunos casos, ordenó que no se les permitiera la entrada al Palacio para ciertos festejos oficiales y hasta habría impedido que una de ellas pudiera amarrar su yate en un exclusivo club náutico de Palma de Mallorca. Esas eran las “pequeñas venganzas” de la reina que continúa viviendo junto a él y nunca planteó el divorcio como opción.

Por su parte, Corinna aspiró desde muy joven a ingresar a los circuitos de la aristocracia y la nobleza europea. Nacida en Alemania, a los 25 años se casó con el empresario británico Philip Adkins, con quien tuvo a su hija mayor, Anastassia. Una década después, se divorció de Adkins y formó pareja con el príncipe alemán Johann Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, con quien se casó en el 2000 pese a la oposición de la familia del novio.

La relación sólo duró 5 años y aunque estaba divorciada, Corinna continuó presentándose como princesa en los circuitos más exclusivos del jet set europeo, usando como pase mágico el apellido de su ex marido, padre de su segundo hijo, Alexander. Sin embargo, tuvo que dejar el título de princesa cuando su ex se casó con la modelo Alana Bunte, quien pasó a ostentarlo.

Siempre bien vinculada gracias a sus habilidades en relaciones empresariales, la ahora ex amante del rey Juan Carlos se desempeñó en el mundo de los negocios y se mantuvo cercana a la realeza, como cuando fue elegida como consejera personal de Alberto de Mónaco y asesora de imagen de la princesa Charlene.

El escándalo real

El romance entre Corinne y Juan Carlos, plagado de encuentros frecuentes muy cerca del Palacio y con viajes a las principales capitales europeas, podría haber permanecido en la clandestinidad por muchos años, si aquel famoso safari en Botswana, ocurrido en 2012, no hubiera salido a la luz. Para ese entonces, Corinne trabajaba en una agencia que organizaba viajes de caza de lujo para clientes de muy alto nivel, entre quienes se encontraba el monarca.

Acompañado por el magnate sirio Mohamed Eyad Kayali, Corinne, su hijo Alexander y el primer marido de ella, Philip Adkins -apasionado por la caza de animales-, el rey llegó en un vuelo privado al aeropuerto de Maun. Los cinco se trasladaron a Qorokwe, un campamento en el delta de Okavango, el sitio predilecto de los cazadores.

Siete disparos bastaron para que el rey Juan Carlos terminara con la vida de un elefante de más de 50 años, que pesaba más de 5 mil kilos. Orgulloso, el momento quedó inmortalizado en una foto junto al animal muerto. Para su desgracia, esa imagen dio la vuelta al mundo y desató el escándalo, cuando esa misma noche tropezó en el campamento y se fracturó la cadera. El viaje utrasecreto con su amante terminó saliendo a la luz y mostró a un rey impiadoso que disfrutaba matando animales.

Juan Carlos tuvo que ser trasladado de urgencia a Madrid. donde fue operado. Dentro del hospital admitió su error: “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a suceder”, declaró ante la prensa.

El infierno se desató en la Casa Real de España, cuando se confirmaron las sospechas de que Corinne era la amante del monarca. Cada vez más arrinconado y desprestigiado, dado que se sumó el escándalo que envolvió a su hija Cristina y su entonces yerno Iñaki Urdangarín (condenado a cinco años de cárcel) por el caso Nóos, en 2014 Juan Carlos tuvo que abdicar en favor de su hijo, Felipe, tras 38 años de reinado.

Más allá del amor y los regalos, Juan Carlos y Corinne tenían una relación donde los negocios millonarios eran moneda corriente, y los que parecen haber dejado el efecto más duradero. El emérito rey está cada vez más cerca de comparecer ante la justicia de Suiza -a través de un fiscal de Ginebra, Yves Bertossa- donde se los investigan a ambos por ser presuntos beneficiarios de comisiones irregulares otorgadas por la monarquía de Arabia Saudita, valuadas en más de 100 millones de dólares. Una suma de dinero que se habría querido blanquear a través del sistema financiero helvético, por medio de un gestor y un abogado y que estaría dejando al desnudo la existencia de una estructura off shore, detrás de la cual estaría el monarca.

En 2008, el gobierno de Riad habría transferido esos 100 millones de dólares a una cuenta del banco suizo Mirabaud. Como titular de ese depósito figura Lucum Foundation, una sociedad panameña que sería controlada por testaferros locales. Juan Carlos utilizó casi todo ese dinero pero le reservó una parte a Corinna. Su ex amante reveló en la causa que en 2012 le regaló 65 millones de dólares en concepto de “amor y gratitud”, y, también, para garantizar su futuro y el de sus dos hijos.

Ahora, Corinna intenta despegarse del caso y denuncia la existencia de una campaña de 7 años en su contra para desprestigiarla a ella y a sus dos hijos. En 2019, envió una carta a la Casa Real, donde hizo saber que, dos años después de esa donación, el rey Juan Carlos le había pedido que le devolviera el dinero que le había regalado. Sostuvo que se negó, por temor a que la acusaran de delitos financieros, pero que el monarca se enojó y le dijo que le había robado.

Pero la carta de Corinna no tuvo el efecto conciliador que ella buscaba con la Casa Real: desde el Palacio le respondieron con una misiva, donde le advirtieron que iniciarían acciones legales si involucraba al Felipe VI en las operaciones de su padre. Además, aseguraron no tener conocimiento, participación o responsabilidad en los hechos a los que alude Corinne.

La ex amante volvió a responder con otra carta dirigida a la Casa Real, anticipando que dejará constancia de todo lo que sabe frente a la prensa y, también, en las investigaciones que se llevan a cabo tanto en Suiza como en España.

En marzo, el diario británico The Telegraph publicó la respectiva documentación que probaría que el rey Felipe VI figuraba como beneficiario de esas dos fundaciones de su padre, investigadas ahora en Suiza por el presunto delito de blanqueo de capitales. Tras esa información, la Casa Real emitió un repentino comunicado, anunciando que se privaba al rey Juan Carlos de su asignación económica y que, además, el rey Felipe VI renunciaba a una hipotética futura herencia.

El último cimbronazo en la monarquía española llegó hoy con el anuncio de Juan Carlos de mudarse a vivir a fuera de España, que fue comunicado en una carta que envió a Felipe VI.

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