Uruguay también tiene su escándalo por espionaje ilegal oficial

Uruguay también tiene su escándalo por espionaje ilegal oficial

"Todo queda grabado": el presunto espionaje sacude a la vicepresidenta de Uruguay. Un empresario difundió una llamada telefónica en la que la vice Beatriz Argimón sugiere que el Gobierno realiza escuchas ilegales.

MDZ Mundo

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La vicepresidenta de Uruguay, Beatriz Argimón, quedó envuelta en un escándalo después de que se difundiera una conversación telefónica en la que sugiere que el Gobierno que encabeza el presidente Luis Lacalle Pou realiza grabaciones ilegales.

"Todo se sabe, todo queda grabado", se escucha en la charla que la vicepresidenta sostuvo con Fernando Cristino, un relacionista público que aseguró que se sintió amenazado por las palabras de la funcionaria, y que ya incluso interpuso una denuncia.

A las sospechas de espionaje se sumó, además, la duda sobre la relación entre Argimón y Cristino, ya que en la llamada, en la que se hablan con familiaridad y dejan en claro que son amigos desde hace varios años, el productor le cuenta a la vicepresidenta que la intendencia de Maldonado le debe un pago de 5.000 dólares por un evento, a lo que ella responde con una promesa de interceder para que le paguen.

Este departamento uruguayo alberga a Punta del Este, una ciudad costera muy popular para la clase alta de este y otros países, y en donde Cristino solía realizar eventos nocturnos y, en muchos casos, con personajes de la farándula. También fue director de Caras, una de las llamadas 'revistas del corazón' en las que famosos exhiben fiestas públicas y vidas privadas, y en donde trabajó uno de los hijos de la vicepresidenta.

El caso alteró la agenda política de Uruguay, un país conocido por su institucionalidad y su intolerancia a la corrupción, ya que se cuestiona que la vicepresidenta hablara directamente con Cristino, que le dijera que todas las conversaciones son grabadas, que se comprometiera a interceder para que le pagaran una deuda y que tuviera una vínculo con su hijo.

Por ello es que en los últimos días la prensa local ha revivido el caso de Raúl Sendic, el vicepresidente de Tabaré Vázquez que tuvo que renunciar en 2017 por haber pagado compras personales con tarjetas corporativas de la empresa petrolera estatal Ancap.

La filtración

La semana pasada, en redes sociales se comenzó a difundir la grabación de una llamada de casi 10 minutos que sostuvieron Cristino y Argimón.

A lo largo de la conversación, la vicepresidenta le dice al empresario que debe tener cuidado y le recrimina por llamadas previas realizadas a su oficina y en las que él habló del presidente, del ministro del Interior Jorge Larrañaga y de ella misma.

"Vos me conocés, le pongo la mejor onda, ayudo a todo el mundo y siempre voy para adelante, estoy en un lugar en que tengo que cuidar mi Gobierno, a mi presidente y al equipo. El que tenga algo que decir de mí que presente prueba... Presidencia tiene un equipo, porque te podrás imaginar que extorsiones y solicitudes de todo tipo nos caen todos los días", señala Argimón en una charla que monopoliza, ya que casi no deja hablar a Cristino, quien alcanza a decir que ha recibido anónimas amenazas de muerte al intentar cobrar deudas.

"Te pido que no hagas tú eco de nada... no digas que tienes noticias de Luis, del 'dealer' de Luis", dice la vicepresidenta, por lo que se especula que podría referirse al director de Turismo de Maldonado, Luis Borsari.

En ese intercambio, mientras Argimón insiste en cuidar los teléfonos, Cristino completa la frase diciendo que ya sabe que están "pinchados", es decir, intervenidos. 

"Hay que cuidarlos mucho, lo que tú hablaste el otro día, cuando tú llamaste, todo se sabe, todo queda grabado", señala la vicepresidenta al asegurar que ella se comprometió a hacerse cargo de manera directa de su caso.

"Al final del día, cuando se escuchan las llamadas y escucharon la tuya, vinieron a hablar conmigo, y yo dije: 'este muchacho es Fernando, yo me ocupo' para que no te hicieran nada, porque todas las llamadas van directo, y ahora te lo digo porque asumo la responsabilidad de decirte que yo frené", señala Argimón para después enfrascarse en una conversación en la que queda claro que son amigos desde hace tiempo y que ella le había pedido al empresario ayudar a su hijo con un empleo y ahora Cristino le pide trabajo para su madre, porque enfrenta una depresión y él ya no tiene un solo peso en el bolsillo.

La crisis política

Una vez difundida la conversación, la oposición manifestó su sorpresa y preocupación por la sospecha de que el Gobierno podría estar realizando espionaje ilegal.

La vicepresidenta, por su parte, se reunió el pasado lunes con los líderes de las bancadas parlamentarias que le exigían explicaciones. Al término del encuentro, dio a conocer una declaración en la que desmintió que hubiera escuchas por parte del Gobierno.

"En lo que respecta a mis dichos sobre grabaciones o escuchas telefónicas, en ningún momento me refiero a un sistema institucional y mucho menos por fuera de cualquier sistema legal, cosa impensable en una democracia como la nuestra", aseguró.

A lo que se refirió en la conversación con Cristino, aseguró, fue a las llamadas y mensajes grabados que escucha a diario al finalizar sus jornadas laborales, ya sea sola o con su equipo.

"En más de una oportunidad en los últimos 15 días recibí llamadas y mensajes de este señor con intenciones poco claras, por lo que decidí consultar a un profesional a efectos de evaluar la situación jurídica del alcance de las mismas", dijo, ya que el tono usado por el empresario en sus mensajes era amenazante, por lo que ya evalúa las acciones legales a seguir.

Los senadores del Frente Amplio, la alianza opositora más importante de  Uruguay, advirtieron en un comunicado que las explicaciones de la vicepresidenta eran "insuficientes", ya que "están en juego ingredientes fundamentales del funcionamiento democrático en el país y que por lo tanto deben ser esclarecidos".

La apuesta del Gobierno de dar por terminado el caso se evaporó porque el Frente Amplio anunció que le solicitará una investigación formal a la Fiscalía General de la Nación para que evalúe si se cometió o no un delito.

"Es un disparate, eso no cabe en democracia", dijo el presidente cuando se le preguntó sobre las sospechas del espionaje ilegal, en tanto que el ministro del Interior también desmintió "tajantemente" que el Gobierno realice estas prácticas.

Fama repentina

Cristino, quien hasta ahora solo era conocido en determinados círculos sociales, saltó a la fama a raíz de la llamada que grabó con la vicepresidenta.

En una entrevista con Telesur, el relacionista público explicó que hace ocho años ayudó al hijo de Argimón, con quien terminó peleado por cuestiones económicas.

"Ella se comunicó conmigo y por las dudas un amigo grabó la llamada, porque venía oliendo algo que no me gustaba. Cuando me habla no entiendo las palabras que están detrás, la entendí como que me estaba ayudando y yo quería cobrar no solo lo de su hijo, sino una deuda de la intendencia de Maldonado. Conozco muy bien a la vicepresidenta y fue un dolor muy grande haberme dado cuenta de esta dimensión del mensaje hacia mí... quiero justicia, que me paguen lo que me deben", dijo. 

En un posteo en Facebook, Cristino anunció que interpuso una denuncia en la Fiscalía. "Veremos cómo sigue esto, pero yo no me callo más, y sí, me sentí amenazado por ese audio, al principio pensé como muchos de ustedes, que (la vicepresidenta) me estaba cuidando, pero si así cuida a los suyos, dios mío, no quiero más amenazas, quiero vivir en mi país, democrático, sin miedo, sin amenazas", concluyó. 

RT

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