Tras la polémica: ¿qué pasó con Louise Glück, la premio Nobel de Literatura?

Tras la polémica: ¿qué pasó con Louise Glück, la premio Nobel de Literatura?

Durante casi 14 años la editorial Pre-Textos publicó la obra de quien era prácticamente una total desconocida, la autora estadounidense y última ganadora del Premio Nobel de Literatura, Louise Glück. Sin embargo, ella tomó una decisión polémica tras recibir el galardón.

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Que autores/as metan cizaña entre sí y generen entredichos y miradas sobre el hombro no es algo nuevo. Desde Bukowsky desacreditando a Shakespeare, Camus y la disputa por la supuesta burguesía de Sartre, a Vargas Llosa apuntando contra Gabriel García Márquez, o Pablo de Rokha contra Neruda. Es decir, protagonistas del mundo de la literatura no han dejado capítulo sin escribir en la historia de las disputas en tintas. 

Lo de Louise Glück, sin embargo, sí que es inédito. La polémica que ella suscitó tras recibir el Premio Nobel de Literatura 2020, no sólo tienta a escribir un texto literario, sino que suma rocas al pedreral de los conflictos del mundo de la literatura. Esta vez, además, el caso no quedó puertas adentro. Por el contrario, el desencuentro que se produjo entre la poeta y su histórico editor, Manuel Borrás, luego de que ella recibiera el mayor galardón literario llegó a distintos lugares del mundo y fueron varios los portales y sectores del periodismo que se apresuraron a meter las narices para conocer la versión de cada una de las partes.

A primera vista, el conflicto se resume a que Borrás, dueño, director y editor de Pre-Textos, es quien ha publicado siete libros de Glück en los últimos catorce años. Que lo hizo, desde sus comienzos, con una confianza ciega en el potencial de los textos de Louise, incluso cuando esto no se reflejaba en las ventas de los ejemplares publicados. Pese a esa actitud de editor romántico, comprometido con la publicación de lo que "vale la pena aunque no garpe" y que puede recordar a personajes de novelas como al protagonista de Dublinesca, de Vila-Matas, Borrás fue borrado de un plumazo luego de que el agente literario de Glück, Andrew Wylie, decidiera firmar con una nueva editorial la publicación de las obras, ahora galardonadas, de la flamante Nobel de Literatura. 

Entre las razones que Wyle dio a conocer respecto del cambio de editorial, trascendió que Pre-Textos estaba, actualmente, atrasado con algunos pagos y que incluso había hecho publicaciones sin consultarle a la autora sobre el diseño de algunas portadas. Versión va versión viene, la cosa es que el puesto de editorial a cargo de los derechos de Glück quedó vacante durante algunos días y grandes editoriales se lanzaron las encuadernaciones más duras y pesadas por la cabeza. 

Finalmente, la nueva y afortunada editorial es Visor, a cargo de su fundador Chus Visor, que ante las consultas sobre esta disputa le confesó al diario "El Mundo" que "poco después de la concesión del Nobel, la agencia Wylie se puso en contacto conmigo para ofrecerme los derechos de toda la obra de Glück. Yo respondí que no quería interferir con Pre-Textos y llamé inmediatamente a Manolo Borrás (...) y se lo comenté. No supe más hasta cuatro o cinco días después, cuando me volvieron a escribir de la agencia para reiterar su oferta, diciendo que en ningún caso iban a hacerlo con Pre-Textos porque habían incumplido sus acuerdos anteriores. Entonces les dije que sí".

La campana de Borrás, por su parte, no le dio paz a su badajo, por lo menos así fue hasta hace unos días. Consultado por distintos medios, entre otras declaraciones el editor confesó que consideraba el movimiento de Glück como algo "muy injusto, un atropello". De hecho, lectores y profesionales del mundo literario firmaron una carta en la que lamentaban que la agencia comenzara a "ofrecer los derechos a espaldas de la editorial al mejor postor, ignorando de esa manera el esfuerzo realizado por sus editores españoles".

Gentileza de Contrainfo.com

Pero bueno, como a veces estas historias llegan a buenas tintas o turquesas y aguas de pozo, esta no ha sido la excepción: Chus fue el primero en intentar cerrar el fuego: "Para mí ha sido sencillísimo, como con cualquier otro autor que cambia de editorial. El trato es absolutamente normal, no son cifras para asustar, porque los poetas no dan más de sí, el mercado de este tipo de poesía es muy limitado", dijo en tono de balance y apelación al sentido común. Y Borrás, que al parecer también avizoró el pañuelo blanco flameando por el aire, admitió que "nosotros cometimos algunos errores en los últimos pagos y al no consultar el diseño de una de las portadas".

Aunque derrotado, un tanto ofuscado pero reflexivo y con ánimos de dar por cerrado el tema, lo cierto es que Borrás se apartó del conflicto dejando esta última reflexión: "No quiero saber absolutamente nada más ni de Wylie, ni de Glück. Seguiré leyendo sus libros, porque me parece una estupenda poeta, y animo a la gente a que la lea en el sello que sea. Eso sí, espero que esto sea un aviso a navegantes. Creo que hemos pecado de ingenuos, porque no se deberían haber firmado jamás unos contratos como los que ofrece Wylie, en los que el editor no tiene absolutamente ningún derecho. No le arriendo la ganancia a los que los firmen". 

Quizás, como se preguntó un colega por aquí por las redacciones del MDZ, habría que ver qué harían esos escritores y escritoras que firmaron la carta abierta en la que apoyaban a Borrás aduciendo que era inconcebible un movimiento tan brusco en pos de mayores ganancias. Porque la pregunta, en todo caso, es si luego de tantos años de escritura (sobre todo de poesía, que no da un mango) se desaprovecharía una oferta económica que supera ampliamente a la que puede hacer la editorial con la que se venía trabajando.

 

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