Trump, un meme que llegó a presidente
Por Gabriel Conte
En Nueva York, California y Nevada
Trump puede ser cualquier cosa capaz de conseguir quien lo compre. O quien lo vote. Es una marca. Puede ser un helado, una torre dorada, una botella de agua mineral, una parrillada, un muñeco, un imán para la heladera, una gorra, ropa para perros o un perfume. O presidente.
Así lo demuestra el edificio que sirve de residencia privada de la familia Trump en la Quinta Avenida de Nueva York, y en donde se refugia -aun hoy- la primera dama, Melania Trump. Hay diferencias entre una visita realizada por MDZ en 2016 y la de estos últimos días, en julio: la seguridad es extrema y está a cargo de la Policía Secreta.
Welcome to The Power. Trump Tower. Trump Trust. St. Patrick's Cathedral. Rockefeller Center. Bergoglio. pic.twitter.com/UzR8eVxZKg
Los locales (cuyos empleados nos anticiparon entonces que votarían por Hillary Clinton) no lucen a pleno, con escaso público. Y ya no se puede circular por toda la torre en donde funcionó, además, el búnker de campaña del ahora presidente.
El hombre meme que solo quería darle más valor a su marca
Según el periodista Michael Wolff en su libro "Fire and Fury", el objetivo del empresario republicano Donald Trump no era ganar las elecciones presidenciales de 2016 contra la candidata demócrata, Hillary Clinton, sino reforzar su marca. "Puedo ser el hombre más famoso del mundo", le dijo Trump a su asesor Sam Nunberg al comienzo de la campaña electoral (antes de superar a otros 16 precandidatos de su partido inesperadamente), según el libro.
De acuerdo con ese texto que fue desmentido por el vocero del ahora presidente, ni él ni sus asesores esperaban que fuera a ganar, y la noche de las elecciones, cuando empezó a quedar claro que se acercaba a la victoria, su hijo "Don Jr. le dijo a un amigo que su padre tenía una cara como si hubiera visto un fantasma", indica el libro.
"En el espacio de poco más de una hora, según la divertida observación de Steve Bannon, un confuso Trump se transformó en un incrédulo Trump y después en un horrorizado Trump", dice el libro. No obstante, según Wolff, el magnate inmobiliario pronto se convirtió en "un hombre que creía que merecía ser, y era totalmente capaz de ser, el presidente de los Estados Unidos".basado en 200 entrevistas con Trump, sus asesores más destacados y otras fuentes conocedoras de los entresijos de la campaña presidencial de Trump en 2016.
"Yo no lo voté"
Miguel atiende un café en Burbanks, la capital de los medios de EEUU, cerca de Hollywood, y si bien es de origen mexicano, es estadounidense. Como en ese lugar, en muchos sitios de intercambio social simple, sin élites de por medio, el clima ante la palabra "Trump" es de desconcierto. Suena esa especie de "yo no lo voté" que rigió durante los últimos años de Carlos Menem. Sin embargo, efue bastante más preciso ante la consulta: "Yo no podría decir si es el presidente que hacía falta o el que no, ni siquiera criticarlo por su política migratoria porque con Obama fue similar aunque con menos queja de los medios. Sí puedo preguntarme ¿qué hace ese hombre en la Casa Blanca? Eso me desconcierta".
A pocas cuadras del café, en Firefox, cerca de Beberly Hills, en Los Ángeles, unos afiches pegados en la vía pública acompañan el lanzamiento de la película La Purga y no tienen firma, solo una fuerte imagen, que es esta:
Un home less de San Francisco que pedía ayuda en el Muelle 39, además de hacernos la señal de fuck you cuando le preguntamos y emprender la marcha enojado, dijo mucho más con carteles y pinturas en su ropa:
A pocos metros de allí, dos actores entretenían en la orilla de los restaurantes marinos ofreciendo sacarse fotos con un Trump hecho meme en la misma categoría que su par norcoreano, Kim Jong-un:
Llevateló a tu casa
Así las cosas, hay hasta chocolates alegóricos a Donald Trump, aunque no de alguna empresa de su propiedad, disponibles hasta en el aeropuerto como regalo de último momento.
En la zona del Times Square, en el corazón comercial de Manhattan y bajo los gigantescos leds, las tiendas tienen como producto principal a muñecos del presidente que mueven la cabeza y remeras de los más diversos tipos y diseños.
Trump es un meme que se puede llevar a la casa, usarlo y ponerlo en la heladera. Pero nada evita que todos hablen de él (podés ver los precios en dólares):
Así y todo, una señora en el barrio Castro de San Francisco, tuvo una opinión bastante más inquietante ante nuestra consulta, al punto que podría traducirse en "la culpa no es del chanco sino de quien le da de comer", tanto en referencia a quienes lo votaron, que puede ser, pero sobre todo en algo que dijo que resulta una visión política muy local y de poca repercusión en la prensa extranjera: "Si Hillary no hubiese sido la candidata, Trump no sería presidente". De algún modo, para el Partido Demócrata de EEUU, Hillary Clinton representa una especie de "Cristina Kirchner" que no llegó a ganar y no había demasiadas opciones entre Trump y ella. Eligieron -entonces- al meme, posiblemente antes que decepcionarse.
Recordó -sin embargo- que en el Paseo de la Fama de Hollywood había una estrella con el nombre del presidente, entre tantas estrellas reales y que, por lo tanto, "ya no sé qué pensar sobre los ciudadanos de este país". Fuimos a verla. Era la más sucia. Inclusive, con chiclets pegados:
En tanto, en medio de la política aberrante de separar a los hijos de los inmigrantes y encarcelar a inmigrantes que llevan más de una década en el país, un actor mexicano -George López- captó la atención de las principales cadenas con un acto de mal gusto, simple pero concreto:
Meme, según Fundéu:
El neologismo meme se escribe en redonda y sin comillas. Este término, creado por Richard Dawkins en su libro El gen egoísta, aparece definido en el diccionario Webstercomo ‘idea, comportamiento, moda o uso que se extiende de persona a persona dentro de una cultura'.
Por otra parte, meme se emplea cada vez más para referirse a cualquier imagen o texto, a menudo de contenido humorístico, que se comparte viralmente en las redes sociales durante un periodo breve.
Aunque aún no aparece recogido en los principales diccionarios de español, su grafía es respetuosa con las normas ortográficas y puede considerarse un término correcto, válido para ambas acepciones, y escribirse sin ningún resalte tipográfico.
Es una palabra masculina y su plural es regular: los memes.