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Por qué la iglesia dice que Jesús bajó a los infiernos

Un fragmento de la oración Credo se refiere al momento transcurrido entre las 15 del viernes santo hasta el momento la noche del sábado, cuando se celebra la resurrección.

La comunidad cristiana y católica vivió hoy el sábado santo y en Mendoza, desde las 21, hay misas para celebrar lo que se llama la Vigilia Pascual, que culmina cerca de las 23 con el anuncio de la resurrección de Jesucristo.

Mientras, ¿qué sucede entre las 15 del viernes santo (muerte de Jesús) y el momento en que se anuncia la resurrección de Jesús (sábado a la noche)?

No figura en las escrituras ya que ningún ser humano lo ha experimentado. Al menos, los autores de los Evangelios (San Lucas, San Marcos, San Juan y San Mateo) no pudieron experimentarlo en primera persona.

La oración Credo se limita a decir que "descendió a los Infiernos y al tercer día resucitó entre los muertos".

El sábado santo se revive el momento en que Jesús expiró en la cruz y el momento en que resucitó, según la fe cristiana.

Según las escrituras y la tradición católica, Jesús bajó al infierno porque allí permanecían las almas de todos los muertos, ¿Qué significa "todos los muertos"? Significa que en aquel lugar, el infierno, estaban todos los santos y justos que perecieron antes de la muerte de Jesucristo y no tenían cómo llegar al cielo: los patriarcas, los profetas e inclusive San José, entre otros. 

El Catecismo de la Iglesia Católica lo explica así:

634 "Hasta a los muertos ha sido anunciada la Buena Nueva ..." (1 P 4, 6). El descenso a los infiernos es el pleno cumplimiento del anuncio evangélico de la salvación. Es la última fase de la misión mesiánica de Jesús, fase condensada en el tiempo pero inmensamente amplia en su significado real de extensión de la obra redentora a todos los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares porque todos los que se salvan se hacen partícipes de la Redención.

635 Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte (cf. Mt 12, 40; Rm 10, 7; Ef 4, 9) para "que los muertos oigan la voz del Hijo de Dios y los que la oigan vivan" (Jn 5, 25). Jesús, "el Príncipe de la vida" (Hch 3, 15) aniquiló "mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo y libertó a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud "(Hb 2, 14-15). En adelante, Cristo resucitado "tiene las llaves de la muerte y del Infierno" (Ap 1, 18) y "al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos" (Flp 2, 10).

«Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme. La tierra está temerosa y sobrecogida, porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo [...] Va a buscar a nuestro primer Padre como si éste fuera la oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Él, que es la mismo tiempo Dios e Hijo de Dios, va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y a Eva [...] Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu Hijo. A ti te mando: Despierta, tú que duermes, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos» (Antigua homilía sobre el grande y santo Sábado: PG 43, 440. 452. 461).

En síntesis

Se trata de contenidos de fe y lo que hizo Jesús a lo largo de las últimas horas del viernes santo y durante el transcurso del sábado santo fue liberar a todas las almas justas retenidas en el infierno. / Fuentes: Aci Prensa y Catecismo de la Iglesia Católica