Dios (Alá es grande)
Del latín deus.
1. Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo.
2. Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones politeístas.

Al ver esta fotografía pensé en las películas más sórdidas de Quentin Tarantino. Pero no es cultura ni entretenimiento lo que refleja la imagen, sino el estadio anterior a la guerra: la guerrilla. Y aunque desde varios sectores se insista en la instalación de una Guerra Santa, por sus dimensiones, hasta ahora y afortunadamente, hablamos de guerrillas.
Mientras escribo este diccionario me restan 30 páginas del libro "Pensar el Islam", de Michel Onfray. Es un título lanzado hace pocas semanas en nuestro país, editado por Paidós. Apenas supe de su existencia me interesó saber lo que piensa en este tema uno de los filósofos no tan clásicos de la actual Francia, pese a que en los últimos tiempos sus acciones hayan caído, debido a sus posiciones políticamente incorrectas.
En el pensamiento divergente y a contramano se pescan los mejores salmones.
¿Políticamente incorrectas para quién o quiénes? El lo explica con bastante evidencia, en los siguientes términos, sin olvidar que el diario "Le Monde", pese a pedirle material para su sección "Debates", desde 2013 no las publica.

Para contar el remate del chiste, antes que cualquier otra cosa se debe anotar que Onfray es ateo. De allí que no exista compromiso religioso en su pensamiento. Pero tampoco es un ateo de la necedad, reconociendo la importancia del mundo de las religiones en la realidad, las consecuencias de un sistema de creencias que entienden son inherentes a todas las religiones monoteístas (incluyendo a la judía y a la católica).
Onfray parte de una idea irrebatible, aún para sus enemigos: los países y sistemas islámicos intervienen en Occidente (del modo más condenable, lógico) porque desde Occidente comenzaron los ataques, las amenazas y las guerras, al menos desde finales del siglo XX.
"Quieren vender su petróleo o los productos de su subsuelo al precio que ellos decidan y ofrecer sus bases únicamente a sus amigos, lo cual es perfectamente legítimo, pues el principio de soberanía de los países no tolera excepciones".
En la misma lógica el filósofo fuerza el cinismo: "¿Por qué no atacar a los países que violan los derechos humanos y el derecho internacional? ¿Por qué no bombardear China, Cuba, Arabia Saudía, Irán, Pakistán, Qatar? Atacar diciendo que se actúa de forma preventiva es un sofisma que solo engaña a las víctimas de la ideología dominante".
Hace casi dos años Francia se conmovió con la matanza producida en la redacción de la revista "Charlie Hebdo" y comprobó que la amenaza islámica era más que un grupo anti sistema. Aquel día, casi a la hora del almuerzo mediodía, Onfray tuiteó: "Miércoles 7 de enero de 2015: nuestro Once de septiembre". En esa mezcla de fechas intentaba el paralelo con los atentados perpetrados en Estados Unidos. Ambos sucesos marcaron la historia de los países. Una historia común: la del miedo, la inseguridad, la incertidumbre.
"Nosotros mismos hemos creado el terrorismo. No olvidemos que las guerras enriquecen a los industriales estadounidenses, que son por otra parte los donantes de las campañas demócratas y republicanas de los candidatos a la Casa Blanca", sostiene el francés.
Onfray, es sabido, en los últimos años ha criticado esta sociedad encerrada en las pantallas. Por eso responsabiliza a los medios por un discurso al que cree delirante. Lo explica: "Los medios dominantes repiten a coro la cantinela de un islam que es religión de paz, de tolerancia y de amor. ¡Es preciso no haber leído nunca el Corán, los hadices del Profeta y su biografía para atreverse a defender semejante cosa! La izquierda liberal y la izquierda antiliberal comulgan con esta tesis dejando el campo libre a Marine Le Pen, que se adentra con alegría, y desgraciadamente con éxito, en ese vacío dejado por la contradicción de la izquierda".
El filósofo realiza una sutil distinción para entender una religión que no padece de ninguna timidez para mantenerse de pie, al costo de lo que sea necesario. Es allí cuando Onfray aclara que "hay una diferencia de grado entre el islam pacífico del creyente integrado en la República, que lleva una vida normal convirtiendo en principio la famosa sura (no está permitido forzar a nadie a creer), y el islam de los que se basan en otras muchas suras del mismo Corán que resultan ser antisemitas, falócratas, misóginas, homófobas, belicistas y guerreras, y matan en nombre del libro que también dice que no hay que matar".
Podemos preguntarnos qué son las "suras", a esta altura, ya que cada ataque artero o no, en el mundo, en nombre del islamismo, nos hace más curiosos por una religión tan particular. En principio decir que en árabe, sura es capítulo. Y que la reunión de todas las suras conforman el Corán. Aquí encontré varias suras para compartir, con el propósito de difundir un sistema de creencias inmodificable, estricto como pocos, riguroso, casi hasta la crueldad en ciertos pasajes.
Lógico es preguntarse cuál es el principio de solución a esta problemática, de acuerdo a las reflexiones de Onfray. No es demasiado alentador su testimonio, pero abre algunos planteos que podrían ayudar. Lo más sencillo sería que todo volviera a la normalidad: "Un Islam que, dentro del Corán, de prioridad a su parte pacífica".
Más allá de lo esperanzador domina la realidad. Y se lo pregunta el autor: ¿Quién puede tener interés en ser pacífico cuando ahora puede ser conquistador?"
"La contradicción está en el Corán: los que profesan un Islam ilustrado tienen razón, está en el Corán. Pero los que profesan un Islam belicista y conquistador también tienen razón, porque también está en el Corán". Por lo pronto, la medida más eficaz para evitar la islamofobia "es construir un islam republicano".
Para terminar recurro a un poeta, Ibn Hazm, quien hace un milenio escribió un texto tan sorprendente que, apenas me lo recomendaron, devoré. Me refiero a "El collar de la paloma". Y de una de las tantas sutilezas que aparecen allí escojo una, para un muy frágil The End, que seguramente es más un Continuará.
No hay otra causa -¿lo sabes ?- de la victoria sobre los enemigos
ni otro motivo de que huyamos, si nos hacen huir,
que la tendencia de las almas de los hombres todos
hacia ti, ¡oh perla escondida entre las gentes!
Aquellos que te siguen no se perderán jamás,
pues avanzan todos, como viajeros nocturnos, hacia tu excelsa luz,
y aquellos que te preceden sienten que sus almas les hacen torcer el rumbo
hacia ti dócilmente, y todos vuelven sobre sus pasos.
* * *
¿Perteneces al mundo de los ángeles o al de los hombres?
Dímelo, Porque la confusión se burla de mi entendimiento.
Veo una figura humana; pero, si uso de mi razón,
hallo que es tu cuerpo un cuerpo celeste.
¡Bendito sea El que contrapesó el modo de ser de sus criaturas
e hizo que, por naturaleza, fueses maravillosa luz!
No puedo dudar que eres un puro espíritu atraído a nosotros
por una semejanza que enlaza a las almas.
No hay más prueba que atestigüe tu encarnación corporal,
ni otro argumento que el de que eres visible.
Si nuestros ojos no contemplaran tu ser, diríamos
que eras la Sublime Razón Verdadera.




