Claves de la elección en Venezuela
Este domingo los venezolanos votaron pensando en dos personas que no participaban de la elección: Hugo Chávez y Mauricio Macri. El oficialismo chavista utilizó la imagen del líder fallecido para incentivar a los que todavía lo recuerdan con cariño, frente a un Nicolás Maduro que no logra instalar su liderazgo en un oficialismo dividido.
Y la oposición no deja de mencionar a Macri, "el que logró el cambio en la Argentina". Lo hacen frente a cada micrófono, pero se pudo comprobar en cada centro de votación con solo hablar más de dos minutos con los votantes de la Mesa de Unidad Democrática, la MUD.
Se eligen diputados, no presidente. Sin embargo, la elección cobró relevancia habida cuenta que se percibe un ánimo de revocatoria del poder chavista importante en la sociedad. Lo alimenta la confusión económica, ya que no sólo hay que hablar de crisis, sino de la complejidad. Todo proyecto productivo asumido por el gobierno revolucionario no funcionó y, por lo tanto, Venezuela no produce nada, más que petróleo, como siempre. Los que iban a cambiar no cambiaron mucho aunque ellos son visiblemente más ricos y ostentosos: los venezolanos, aún muchos de los que añoran a Chávez, los quieren cambiar.
"Hace seis meses que no veo un jabón de tocador. Nos lavamos con jabón azul, el de la ropa", me dijo un vecino de la Ciudad caribeña de Cora. Lo hacemos mientras pido un café con leche. "No hay leche", me responde el mozo. A otra cosa.
Eso no es nada, sino que la ausencia de bienes de consumo se entiende como una industria de la reventa. Funciona así: el gobierno le pone un precio a un producto, no se consigue de todos modos y se vende en el mercado negro a 100 veces ese valor. Nadie duda quiénes son los sectores privilegiados del poder político que acceden a la información, a los productos y, por supuesto, al negocio.
Eso ha generado hartazgo y no sólo en los sectores acomodados que antes fueron los únicos adversarios del chavismo. Los barrios populares que fueron incluidos socialmente hace una década, empiezan a reclamar lo prometido y no cumplido: la sostenibilidad de su participación dentro de la comunidad.
Como conclusión, se percibe un clima de cansancio de las explicaciones que van adjuntas a la continuidad de ventajosos y derechos privilegiados de unos pocos que acceden a la política. De hecho, también se observa con preocupación la constante intervención de militares en todos los órdenes de la vida, la gestión pública, el comercio, la educación. Todo está militarizado. Transitar por Venezuela implica rendirse ante decenas de puestos fijos de uniformados que sospechan de cada transeúnte en una especie de recicla miento de la triste y nefasta doctrina de la seguridad nacional.
La oposición, un entramado de partidos muy diferentes, esta logrando aplacar sus diferencias y con ello se planta como opción. "Paso a paso", dicen y piensan en mejorar su participación en la Asamblea Nacional con esta elección parlamentaria para avanzar en el cambio de gestión política del país, las gobernaciones y las alcaldías.
De eso se trató la elección de este domingo en Venezuela. Pero el día más importante es el lunes. Allí se sabrá cómo sigue el juego.