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Crecimiento estancado y problemas financieros en China

El continuo intento de China por reformar su sistema financiero se está topando con una necesidad más apremiante: estimular el crecimiento, afirma The Wall Street Journal.
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 Si bien desde afuera siempre se habla del boom de la economía china, un artículo del periódico The Wall Stret Journal advierte que no todo es color de rosas en la segunda economía del mundo, "ya que ha exhibido un desempeño peor al previsto" por lo que "se está topando con una necesidad más apremiante: estimular el crecimiento".  

La producción industrial descendió 6,9% en agosto frente al mismo mes del año pasado, "el crecimiento más anémico desde la crisis global de 2008".  

A la hora de buscar soluciones, lo que hoy plantea el gobierno chino hoy se plantea si va en busca de soluciones al corto plazo o apunta a algo más sostenido y proyectado al largo plazo. En este sentido destaca que el gobierno chino "ha intentado no repetir los gigantescos programas de estímulo que fomentan el crecimiento a corto plazo a expensas de las reformas a largo plazo" y la consecuencia de este tipo de políticas hechas al corto plazo ha traído como consecuencia que "los bancos, las empresas y los gobiernos locales aún tienen grandes cantidades de deuda, producto de los grandes créditos que recibieron para salir de la crisis de 2008".

 El Banco Popular de China diseñó un plan para ofrecer a los bancos créditos con descuento y la libertad de decidir cómo prestar el dinero. La idea es estimular la concesión de crédito a las empresas, en lugar de que la banca dependa de proyectos estatales de bajo riesgo. El programa también le daría a los bancos respaldo financiero cuando el gobierno elimine en los próximos dos años el máximo que pueden cobrar por los depósitos, otro objetivo de las reformas. 

Sin embargo,  "el primer crédito del programa fue un préstamo de un millón de millones de yuanes, unos US$162.000 millones, al Banco de Desarrollo de China. La entidad que tiene poderosas conexiones políticas le había solicitado al gobierno que redujera sus costos de financiamiento, dicen funcionarios chinos y economistas con conocimiento del asunto. El Consejo de Estado de China, el principal organismo de toma de decisiones, instruyó al banco central a realizar el préstamo a una tasa de interés de 4,5%, muy por debajo de las tasas actuales, para estimular la economía, dijeron los funcionarios".

 "Al contrario de lo que ocurre con la Reserva Federal de EE.UU. y otros bancos centrales de todo el mundo, el banco central chino, conocido informalmente como yang ma o "Mamá Grande", no es independiente y durante décadas le ha indicado a los bancos que hagan préstamos por razones más políticas que de negocios". 

Ante esta situación,  "el crecimiento económico se ha estancado, el gobierno ha dejado en claro que la prioridad del banco central es estimular la economía, aunque se corra el riesgo de retrasar o revertir la reforma financiera".

En lo que respecta al mercado inmobiliario, el mismo "se ha seguido contrayendo y las cifras de agosto sugieren que el efecto se empieza a propagar" y las condiciones "se deterioraron en agosto en industrias tales como la siderurgia, el vidrio, el cemento, la mueblería y las máquinas lavadoras, según la oficina de estadísticas".

El artículo, escrito por Lingling Wei, Bob Davis y Mark Magnier, concluye con el mal momento que vive un empresario de 40 años de Beijing:

 "Sun Suqiong cuenta que su empresa de venta de puertas, ventanas, barandas y tuberías nunca había estado tan mal en los últimos diez años. Sentado en su taller con cuatro empleados que dormían la siesta y sin clientes pronunció las palabras que identifican a los inversionistas de todo el mundo: "no estoy seguro acerca del futuro".