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Quince datos fuertes que dejó el diálogo de Maduro con la oposición

El análisis y las claves del encuentro que se extendió a lo largo de seis horas en el Palacio de Miraflores. Quién ganó, quién perdió. El rol del papa.

Se celebró, finalmente, el encuentro entre el Gobierno de Venezuela y los dirigentes de la oposición. No fue en el marco de las "conferencias de paz" promovidas como arma propia por el presidente Nicolás Maduro, pero se logró con gran presión internacional y hasta del propio Vaticano.

La primera impresión que dejaron estas seis horas de reproches mutuos, apelaciones al pasado y críticas con buenos modales es eso: un compendio de monólogos de los que ambas partes sacaron su tajada favorable y que frenó, al menos por un tiempo y gracias a la gran expectativa generada por la cadena nacional, que los ánimos en las calles de Venezuela se calmaran un poco.

Hay muchas ganas de que se trate de una esperanza de pacificación para ese país. Pero, como veremos a continuación, los primeros reclamos fueron rechazados in límine por el Gobierno, mientras que la oposición no bajó ni una sola de sus banderas.

1-Ganó Maduro. Porque su gobierno logra, mostrándose dispuesto al diálogo, -aunque haya sido en realidad una sucesión de monólogos, como dijimos-, reconocimiento internacional. Los organismos multilaterales que podrían mostrarse en desacuerdo con la represión y la violencia son conformados por gobiernos, no por ONGs. A todos les puede pasar y ninguno quiere que otro gobierno venga a criticarlo en medio de una crisis interna.

2- ¿Perdió Maduro? Sectores más anárquicos y contrarios a Maduro dieron cuenta, en forma simultánea con el desarrollo del "diálogo", de un revés del mandatario a la ortodoxia de Hugo Chávez. Señalado eso como un "pecado", buscaron reacciones dentro de un PSUV (el partido gobernante) en contra del mandatario. Se conoce que hay resistencia al "madurismo" de parte de los chavistas "puros", filas adentro. Pero haberse prestado a la reunión es evaliuado, también, como una picardía del oficialismo y no solo como un "gesto", puertas adentro de la fuerza gobernante.

3- El rol de Unasur. Cumplió un papel central en abrir las puertas de la sede gubernamental de Venezuela, el Palacio de Miraflores, a los opositores y, entre ellos, quien fuera derrotado por Hugo Chávez y por el mismísimo Maduro, aunque este último lo logró por muy escaso margen. Los cancilleres de Unasur fueron dos veces en pocos días a Caracas para construir este encuentro y fueron los primeros en recibir a los opositores, para garantizar su presencia este jueves y no dejar en ridículo su intento. El ecuatoriano Ricardo Patiño es señalado como uno de los artífices de la nueva imagen del gobierno bolivariano.

4- Política de gestos. Así las cosas, Unasur, Celac, la ONU, los organismos con mayor repercusión internacional, lo que buscan son "gestos" y tuvieron uno que, en la escala de la diplomacia, es valorable, aunque sirva para poco.

5- Conformismo o conformidad. A nivel interno, el Gobierno es quien cosecha más elogios por ser el que más arriesgó: se mostró volviendo sobre sus pasos, abierto y dispuesto. Casi por unanimidad, los analistas políticos de Venezuela aplauden, al día siguiente, lo que dan por sentado como un "inicio del diálogo", aunque hasta ahora diálogo no hubo, sino una confrontación civilizada, prsimoniosa y por momentos aburrida.

6- Ganó un sector de la oposición. Los integrantes de la Mesa de Unidad Nacional (MUD) lograron ser escuchados. Ni a ellos les importa que el Gobierno los oiga ni a estos últimos escuchar sus reclamos y conceptos. Pero la mayor parte de la dirigencia opositora es consciente de que hay que sostener un escenario de democracia de mayorías y minorías y entienden que, de agudizarse la radicalización (como lo pretende el sector opositor dirigido por el detenido Leopoldo López y María Corina Machado) su prédica de una "Cuba venezolana" se transformaría en una profecía autocumplida.

7- ¿Perdió la oposición? Algunos análisis señalan que, a pesar de todo, la oposición arrancó perdiendo. Esto debido a sus divisiones, ya que quienes dialogan no pueden garantizar el cumplimiento de acuerdo alguno por parte de "toda" la oposición.

8- Alcance nacional. Por otra parte, con sus largos discursos, consiguieron exposición nada menos queen cadena nacional, un recurso hasta ese momento restringido al Gobierno que usa y abusa, y con mucha o poca audiencia, tiene una presencia constante y machacante en cada hogar venezolano y consigue, se quiera o no, repercusión permanente en el resto de la prensa nacional e internacional.

9- Tres temas concretos. La oposición logró instalar tres temas muy específicos en la agenda y fue lo más sensible al cabo de seis horas de reproches mutuos: amnistía a los presos políticos y "exiliados"; pedido de reunión entre líderes estudiantiles que protestan pacíficamente y el Gobierno, y desarme de "los colectivos", grupos afines al gobierno que fueron llamados por la oposición como "paramilitares".

10- El primer "no" en medio del "diálogo". El propio presidente Maduro y luego, hoy, con las repercusiones del encuentro, rechazó cualquier posibilidad de desarmar o desarticular a "los colectivos" chavistas que actúan como fuerzas de choque. Este "no" se pronunció al mismo tiempo en que se convocó a los opositores a una nueva ronda de discursos para el martes próximo.

11- Las redes ardieron. Esta vez no fue en las calles: los enfrentamientos, mientras hablaban unos y otros, oficialistas y opositores, en las redes sociales se realizaba la refutación de la militancia. Los epítetos que no fueron vertidos en el diplomático encuentro de Miraflores sí fueron dichos en Twitter.

 

12- Un armisticio "resorte". Puede decirse que la decisión de avanzar en el "diálogo" está sirviendo, al menos, como tregua a la lucha callejera entre partidarios y detractores del Gobierno. Pero si no hay respuesta a las demandas de fondo, funcionará como un resorte reprimido al quese lo suelta de golpe. La sociedad no solo pideque dialoguen, sino que lo hagan para solucionar cuestiones bastante concretas y urgentes: provisión de alimentos y control de la criminalidad que se lleva más muertos (muchos más, por cierto) que los enfrentamientos políticos.

13- La picardía. Maduro llevó a los opositores al salón Ayacucho, ubicado en la planta baja de Miraflores. Era una entre siete posibilidades de escenario para el encuentro en el mismo palacio. Pero allí, justamente, el 12 de abril 2002 (casi para conmemorar la efeméride) juró el presidente de facto Pedro Carmona tras el derrocamiento (que duró solo unas horas) del presidente Hugo Chávez. Varios de los presentes en nombre de la oposición llevaban todo ese tiempo sin volver a entrar a ese salón, lo que fue utilizado sin límites por los chavistas en las redes sociales, mientras se producía el encuentro. Vinculan al MUD con aquel golpe.

14- Perdió un sector de la oposición. La destituida María Corina Machado estuvo presente tangencialmente en la palabra de los opositores, que reclamaron por lo que denominaron en algún momento como "manejo arbitrario de las disposicónes constitucionales". Machado fue destituida de su banca de asambleista (diputada nacional) en una maniobra muy discutida en irtud de que se interpretó de una manera la Constitución, cuando podría haberse interpretado de otra. Ella junto a Leopoldo León representan a la oposición que quiere y pide abiertamente que Maduro renuncie y estuvieron en contra de dialogar con el gobierno.

15- El papa político. Jorge Bergoglio, el papa, jugó un rol central. La Iglesia garantizó su presencia, al menos mediante una carta, en el encuentro. Ello facilitó el acceso de la oposición a Miraflores, ya que al aceptar el sumo pontífice el diálogo, ellos no podían quedar en off side. El Vaticano jugó fuerte: pudo haber enviado una misiva desu secretario de Estado, Pietro Parolin, quien ya fue nuncio apostólico (embajador) de la Santa Sede en Caracas y es un "viejo conocido" del poder en Venezuela. Pero el papa decidió mandar una carta propia para que, luego, Parolin se ofreciera, inclusive, a estar presente en futuros encuentros. Francisco no fue ingenuo: subrayó en su misiva, leída frente a todos en el salón Ayacucho de Miraflores, su solidaridad con los familiares de las víctimas de la violencia.