Capriles llama al cacerolazo y se diferencia de Leopoldo López
"Vamos a una gran movilización nacional contra la escasez (...) que afecta a todos los venezolanos", escribió Henrique Capriles en su cuenta de Twitter, gobernador de Miranda (norte de Venezuela) derrotado por un cerrado 1,50% por el actual presidente Nicolás Maduro en la elección de abril del año pasado.
Sin embargo, según publicó el portal Informe21.com, sin desautorizar la protesta callejera, Capriles se desmarcó abiertamente de "La salida" promovida por López, quien desde el 18 de febrero está en una cárcel militar de los suburbios de Caracas acusado de inicitar a la violencia.
El opositor advirtió que "no están dadas las condiciones para presionar la salida del gobierno" y ha optado por "canalizar el descontento" mediante manifestaciones pacíficas como la que encabezó el 22 de febrero y que reunió a unas 50.000 personas.
"Capriles era muy reacio a la movilización porque sabes cómo empieza pero no cómo termina, pero es el único camino que tienes, se ha reproducido en todo país, y él así lo entendió", comentó a la AFP Mercedes Pulido de Briceño, analista política y catedrática de la Universidad Católica.
Para la analista, la marcha de los "cacerolazos" puede ser una oportunidad para que sectores populares, que mantienen "protestas silenciosas", se conecten con la oposición y salgan a manifestarse sin temer en su barrios represalias de los denominados "colectivos", simpatizantes del gobierno que según denuncias opositoras están armados y han atacado las protestas.
"La escasez y la inflación es uno de los aspectos sociales más críticos, con pocas expectativas de que se pueda resolver a corto plazo", agregó la analista.
En su gran concentración del 22 de febrero, Capriles subrayó la necesidad de involucrar a los barrios populares en la protesta para darle una verdadera fuerza.
Saverio Vivas, dirigente opositor del sector popular caraqueño de Catia, reconoció el jueves en declaraciones al diario El Universal que hay protestas "con contenido social" en los barrios, pero son "contrarrestadas por la amenaza de los grupos armados".
El silencio atizado por el temor, según Vivas, se conjuga con las dificultades que experimenta la oposición para consolidarse en esos sectores.
"Es una cuestión de metodología. Si queremos llegar al barrio, debe hacerce a través de los líderes locales", sostiene.
