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Antes y después de Francisco: lo que pedían y cómo lo evalúan

Tres religiosos, dos ex curas y uno que todavía ejerce, opinaron sobre la sucesión de Benedicto XVI. Ahora evalúan al nuevo papa.
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Corría la última semana de febrero, el papa Benedicto XVI ya había conmovido al mundo con su renuncia y comenzaban las especulaciones en torno a quién podría remplazarlo.

MDZ consultó entonces a dos ex curas y un religioso crítico, con el objeto de que opinaran sobre qué esperaban del futuro pontífice. Así, el padre Vicente Reale, el ex sacerdote Oscar Miremont y Andrés Gioeni, actor, también ex religioso, dejaron sus expectativas.

En algo acertaron los tres o, al menos, sienten que acertaron.

- En aquel momento, Gioeni deseó "que el próximo papa traiga la tan esperada frescura del mundo al interior de la Iglesia, que escuche al mundo actual, dialogue desde la realidad".

- El cura Reale reclamó para el sucesor de Benedicto XVI “mayor sencillez y pobreza en la vida, en los atuendos, en los títulos y en las ceremonias religiosas”.

- Y Miremont, poeta en la actualidad, fue más al "hueso": "El próximo papa tendría que romper con la curia romana, descentrar la santa iglesia, dirigir desde Asia, África o América y romper ciertos esquemas de formación sacerdotal que solo continúan con una Iglesia bastante conservadora”.

Por aquellos días, en que las "quinielas" de los vaticanólogos comenzaban a formular apuestas y especulaciones en torno a quién se haría cargo de una iglesia convulsionada, quebrada, acusada de distante y corrupta, también lo hicimos desde MDZ.

Consultamos a expertos reconocidos, como el escritor Eric Frattini, además de las voces locales y nacionales que están autorizadas para opinar. Y nosotros mismos pensamos en lo difícil que iba a ser para el por entonces cardenal Bergoglio ocupar el sillón de San Pedro: "El primer papa peronista, pero anti k", dijimos 9 días antes de que esta "profecía", medio en broma, medio en serio, se cumpliera.

El anuncio:

A casi un año de la elección de Jorge Mario Bergoglio, MDZ convocó a los mismos tres referentes. Esta vez, con la intención de evaluar al papa Francisco. Así lo hicieron:

Gioeni

Andrés Gioeni se casó hoy con Luis, su pareja desde hace diez años. Es el primer sacerdote que abandona los hábitos formalmente para declararse homosexual y vivir en plenitud su sexualidad. Pasó tan solo un año, pero Gioeni ya le mandó dos cartas al papa para abrir el debate (las dos las anticipó por MDZ, con gran repercusión internacional) y hasta escribió un libro, disponible gratuitamente en internet: Tanto amor desperdiciado. De cómo ser cristiano y homosexual sin morir en el intento.

Consultado por MDZ antes de su boda, expresó que "con alegría tengo que decir que me equivoqué con respecto a la elección de los cardenales, pero se cumplieron mis deseos, que en el fondo es lo que importa: ´Mi deseo es que el próximo papa traiga la tan esperada frescura del mundo al interior de la Iglesia, que escuche al mundo actual, dialogue desde la realidad y busque respuestas desde una lectura objetiva del evangelio, sin los resabios de una doctrina hermética y anticuada llena de telarañas. Que se juegue por el corazón del hombre. Y para eso tienen que mirar más a Jesús y menos los cientos y cientos de libros interpretando subjetivamente a Jesús´. Ese deseo ya está en parte cumplido; al menos es lo que se puede percibir después de un año de anuncios de grandes cambios y testimonios de pobreza, humildad y apertura. Ahora sigo pidiendo deseos al Universo: esperemos que el resto de los cardenales y la dificil cúpula del Vaticano dejen que estos cambios se produzcan y se derramen en el interior de la Iglesia".

Oscar Miremont

El también escritor, conocido por sus actividad poética y el ejercicio como profesor de historia, Oscar Miremont observó, por estos días, que "evidentemente el papa Francisco ha traído nuevos aires a la Iglesia".

Consideró que "con sus palabras y gestos ha creado un movimiento de renovación que hace mucho tiempo los católicos no conocían".  Pero agregó que "de todos modos el elefante es muy grande y muy pesado para ser cambiado por una sola persona, aunque sea el papa".

"Los milagros -opinó Miremont- están en la Biblia, pero en la vida real lo que existe es el lento devenir de la vida y las instituciones. No existen en la naturaleza cambios abruptos, aún un tsunami es algo que surge de una preparación previa que no siempre alcanzamos a ver. Creo que lo mismo pasa con la Iglesia.Bergoglio ha infundido nuevos caminos, palabras, gestos…. pero los hombres somos muy reacios a cambiarnos de piel y muchos menos en un año".

"Creo -agregó- que si bien los medios han iluminado el accionar del papa en estos últimos tiempos, raro que no lo hicieron cuando el papa era cardenal de Buenos Aires, la Iglesia es mucho más grande que la curia romana. No hace falta ir muy lejos para darse cuenta que en muchas capillas, parroquias, curatos, más allá de la foto del papa, no han cambiado mucho las cosas".

Las preguntas que deja en el tintero Miremont son interesantes. Indaga:

- ¿Se logrará la apertura al sacerdocio femenino?

- ¿Los sacramentos hacia los divorciados?

- ¿La aceptación de la homosexualidad como un derecho dado por Dios?

- ¿La democratización de las decisiones jerarquías católicas?

- ¿El cuestionamiento de dogmas antiguos y fantasiosos?

- ¿Cesará el poder temporal de la Iglesia como si fuera un gran país, con sus ministros y embajadores?

- ¿La Iglesias ricas del primer mundo ayudaran como hermanos (no como el Fondo) a las Iglesias pobres del tercer mundo?

Y responde, con dudas: "Quizás sí, quizás no. Creo que por ahora no sería prudente cantar los aleluyas. El papa -señaló finalmente el poeta y docente- está marcando un nuevo  camino, seguramente algún día lo canonizaran, la Iglesia está llena de santos…. sin embargo esta institución que él preside tiene mañas de hace dos milenios y el barro la persigue y la mancha una y otra vez. La Iglesia como toda creación humana  tiene sus mecanismos que la ayudan a renovarse pero también sus pesadas cadenas que la han ido anclando (a veces demasiado cómodamente) a este mundo".

El padre Reale

Reproducimos, a continuación, un texto especialmente preparado para esta nota por Vicente Reale, sacerdote católico, miembro del colectivo de curas en opción por los pobres.

Escribe Reale:

En este mismo espacio, y en febrero del pasado año, describía mi opinión y reflexión sobre la renuncia de Benedicto XVI y sobre el futuro que se abría para  la Iglesia Católica  y para el  papa que vendría.

En aquel momento, después de hacer una breve semblanza sobre lo realizado por el papa Ratzinguer, señalaba que “su renuncia muestra su criterio resuelto cuando sabe que no puede hacer más o mejor (o no lo dejan), a la vez que marca un hito histórico al mostrar que los papas sípueden (y en casos, deben) renunciar y, en el caso de Benedicto, que su renuncia puede abrir una nueva perspectiva interna y externa a la Iglesia, si es que los cardenales agudizan sus oídos para escuchar esta petición que se desprende de la renuncia del Papa Benedicto”.

Y desconociendo, como todos, quien sería el sucesor, me animé a expresar mi deseo más profundo para la tarea que -ojalá, decía- realizara el nuevo papa. 

- Una reforma total en la administración central de  la Iglesia Católica, tanto en su labor pastoral y espiritual como en la burocrática y en el manejo del dinero.

- Una mayor sencillez y pobreza en la vida, en los atuendos, en los títulos y en las ceremonias religiosas.

- Un mayor acercamiento a la gente y a sus problemas concretos (caminar la calle).

- Una menor insistencia en la Doctrina  y dar mayor peso al testimonio de vida que todos los católicos debemos dar.

- Que el papa, como obispo de Roma, conformara una verdadera comunidad colegiada con todos los obispos del mundo, a fin de tomar las decisiones que pareciesen más acertadas.

- Si tuviese -decía- que elegir una frase de síntesis diría con el obispo Casaldáliga: "Papa, sucesor de Pedro, aléjate lo más posible de Roma y del Vaticano y acércate a los más pobres y humildes para renovar su esperanza".

Francisco, el no esperado, pero deseado

Desde su elección y su aparición en el balcón de la Basílica  de San Pedro, Francisco no ha dejado de sorprendernos cada día. Sorprendernos gratamente, y felizmente. Como una confirmación de nuestros deseos, ruegos y esperanzas.

Pasemos revista:

- Con prudencia, pero con paso firme y sin pausa, Francisco ha comenzado una reforma profunda de la administración central de  la IglesiaCatólica.  Para confirmarlo están los nuevos nombramientos de obispos y cardenales, con otro perfil, en puestos claves como:

el IOR (llamado Banco Vaticano), la Secretaría  de Estado (segunda autoridad después del Papa), la creación de  la Secretaría Económica  que agrupa a los organismos económicos de  la Santa Sede  y de la Ciudad  del Vaticano. Más otras reformas que están en curso.

- Respecto a una mayor sencillez en la vida, los atuendos, títulos y ceremonias, Francisco está dando un altísimo ejemplo de austeridad y está solicitando lo mismo para los cardenales, obispos, sacerdotes y religiosos/as. El hecho de vivir él en  la Casa Santa  Marta y no en los palacios vaticanos es solo un botón de muestra.

- Francisco dice continuamente que “necesita” el contacto con la gente -de dentro y de fuera del Vaticano-; que sin ese contacto no podría vivir como persona ni como obispo de Roma. Y lo demuestra cada vez que puede, sea en las audiencias en  la Plaza San  Pedro, sea con los colaboradores suyos (consagrados y laicos), sea en las “escapadas” que hace para visitar distintas comunidades de Roma, sea en las “zambullidas” que realiza entre la gente que lo desea ver, tocar o decirle algo.

- Hay un punto destacado de su pensar, sentir y accionar: “el principio de la misericordia”. Que significa no desestimar la Doctrina, pero sí tener en cuenta a las personas -con sus circunstancias- a quienes se debe aplicar determinada norma. Fue ejemplarizadora la respuesta a la pregunta sobre las personas homosexuales: “¿Quien soy yo para juzgar el interior y la conciencia de las personas?”

- ¿Y la denuncia de Francisco del sistema político-social-económico imperante en nuestro mundo, que acumula inmensas riquezas en pocas manos y deja en la pobreza, en la exclusión y en la muerte a millones de personas (las dos cuartas partes de la humanidad)? ¿Y las ayudas concretas que envía a aquellas?

- La aspiración de muchos -de abrir los espacios de comunicación, de diálogo y de gobierno dentro de una Iglesia que se ha ido concentrando en Europa y en el Vaticano- está siendo llevada a cabo por Francisco con el nombramiento de los 8 Cardenales-Asesores venidos de los distintos continentes; con la implementación de un nuevo sistema (no solo consultivo, sino también deliberativo y decisorio) de los Sínodos de los Obispos delegados de los distintos países; con el nombramiento pluriforme de los últimos cardenales; con el llamado al Sínodo sobre la Familia  para octubre de este año.

Parafraseando a Casaldáliga, diría: “¡Gracias, Papa Francisco, por alejarte lo más posible de Roma y del Vaticano, y por acercarte vitalmente a los más pobres y humildes, como lo hacía Jesús!”.