El crimen organizado, contra el periodismo: la ola de asesinatos en México y un primer paso en Argentina
Investigan. Escriben líneas en diarios de papel o en Internet. Hacen sus discursos en la radio. Se paran frente a una cámara y analizan la realidad. A cambio, reciben balas. Así es la realidad de quienes ejercen el periodismo en Veracruz y otros estados de México. Es el elevado precio que deben pagar muchos de los que desmenuzan los hechos rascando el fondo y buscando a los responsables del sometimiento ciudadano, de las injusticias que aquejan a sus pueblos, de la destrucción de libertades y la erosión de la democracia. En Argentina, por el momento, la situación está lejos de parecerse a la mexicana, pero es innegable el avance el crimen organizado y del narcotráfico en especial, encendiendo la primera alarma, y con ella el primer azote a los derechos de periodistas argentinos.
Veracruz, México y las cifras de la impunidad
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Veracruz es uno de los 32 estados federativos que conforman la Repúblicade México. Su historia es parte fundamental de la conquista de los españoles, siendo su ciudad cabecera de nombre homónimo la primera fundada por europeos en América continental, de manos del propio Hernán Cortés. Pero las cuestiones de la dominación y la sangre en el Estado de Veracruz no son solo privativas de los siglos XV y XVI. Hoy el terror y el crimen organizado viven una época de esplendor en México y en especial en Veracruz. Los periodistas pagan las consecuencias. Ateniéndose a lo que informa la organización Article 19 –que en México sufrió fuertes amenazas anónimas por sus actividades de denuncia- desde 2011, cuando inició su periplo el actual gobierno del estado, ya son 10 los asesinados en Veracruz -15 si se calcula desde el año 2000-, más cuatro desaparecidos, varios exiliados fuera de sus ciudades o del país y grupos que incluyen agredidos y amenazados. En México en general las cifras son estremecedoras, pues según informa Reporteros sin Fronteras, más de 80 periodistas han sido asesinados en la última década y la suma de los desaparecidos se acerca a los 20. Lo peor es que el índice de impunidad supera el 90%, como consignala Comisión Nacional de Derechos Humanos de México.
El último periodista asesinado en México
Gregorio Jiménez, Goyo para los amigos. 46 años, afincado en Villa Allende, en la periferia de Cotzacoalcos, estado de Veracruz. Reportero y fotógrafo de la sección Policiales de los diarios Notisur y Liberal del Sur. Cubría con suma responsabilidad una ola de secuestros y asesinatos en la región. Entre sus últimos casos se encontraba el de Ernesto Ruiz Guillén, secretario de la Confederaciónde Trabajadores de México, quien había sido secuestrado. El miércoles 5 de febrero, tras dejar a sus hijos en la escuela, varios hombres encapuchados irrumpieron en su casa y lo subieron a una camioneta. Durante los seis días que le siguieron al secuestro de Jiménez, sus colegas, organizados en redes como Periodistas de a Pie y Reporteros sin Fronteras exigieron su aparición sano y salvo, y llamaron a las autoridades a agotar los recursos para encontrarlo. Tanto Javier Duarte -Gobernador del estado de Veracruz desde 2011- como Joaquín Caballero –Presidente Municipal de Cotzacoalcos- permanecieron en silencio. El martes 11 de febrero, el periodista Gregorio Jiménez fue hallado sin vida junto a otros dos cuerpos en una fosa en el municipio de Las Choapas. La viuda de Goyo, Carmen Hernández, asegura que “lo mataron por hacer periodismo”, pues hace tres meses atrás lo habían amenazado de muerte a raíz de una investigación que hizo sobre dos asesinatos en octubre del año pasado. Mientras, Gina Domínguez, la vocera del Gobierno de Veracruz, comunicó el intento de las autoridades por deslindar la muerte de Jiménez de cuestiones periodísticas, en un magro intento por silenciar a los colegas que pedían justicia. Aseguró que había sido amenazado por una mujer con la cual había tenido un conflicto por una relación sentimental entre los hijos de ambos. La coartada de Javier Duarte, sin embargo, parece encaminarse a su fin. Es que uno de los cuerpos que aparecieron junto al de Goyo fue identificado como el de Ruiz Guillén, el líder sindical cuyo secuestro tenía en vilo al mismo Jiménez.
Argentina: un país elaborador de drogas, los casos de Rosario y Mendoza
La lucha contra el narcotráfico está en la agenda mediática argentina. Los políticos anuncian sus posiciones en los medios, pero no existen puntos en común ni siquiera entre dirigentes del mismo partido. No existe un plan fáctico que indique cómo desarticular el drama del crimen organizado, que ya se encuentra en una etapa naciente.
"La Argentina era un país de tránsito, y ahora es un país de consumo, y lo más grave que también es de elaboración. Me parece que allí hay que poner el esfuerzo de poner toda en la inteligencia policial", declaró días atrás el Ministro de Defensa, Agustín Rossi, preocupado por la suma de casi 60 asesinatos que se cometieron en Rosario en este 2014, muchos de los cuales están aún sin resolver pero se presume que hay una relación directa con el narcotráfico. No basta en la capital de la Provincia de Santa Fe con que se haya iniciado un proceso contra 36 miembros de la banda Los Monos; las víctimas siguen cayendo. Lo más preocupante es la complicidad policial: hay 13 policías involucrados, pero 10 de ellos directamente tenían un lugar dentro de la banda.
La elaboración de drogas en el país inquietó fuertemente en 2008 al descubrir un laboratorio de drogas sintéticas en Maschwitz. Se suma la sospecha de la presencia del Cartel de Sinaloa en nuestro país, a raíz de un mail que filtró Wikileaks enviado cinco años atrás entre integrantes de la compañía Stratfor, dedicada a inteligencia y espionaje, que indicaba que la organización del Chapo Guzmán tenía presencia en Argentina y aquí se coordinaban operaciones con México y Europa. A partir de entonces, nuestra República escaló en el ranking de prioridades de la empresa privada estadounidense. Por otra parte, el aumento del consumo es significativo: mientras que el Departamento de Estado norteamericano indicaba en un paper de 2011 que Argentina era el segundo mercado más grande para la cocaína en América del Sur –detrás de Brasil-, dos años después aseguró que nuestro país está ahora en el primer puesto en cuanto al consumo de ese estimulante ilegal, y no sólo en Sudamérica sino también si se lo compara con América Central.
Más allá de las generalidades y del terror que el codo más sangriento del narcotráfico está sembrando en Rosario, en Mendoza se suma otro elemento usual en las proezas del crimen organizado: periodistas en riesgo. La banda “Los ángeles de Yaqui”, que opera en el oeste de Godoy Cruz, gana terreno y desconoce los límites.La Dirección de Inteligencia dio a conocer que existió una orden de Sandra Yaquelina Vargas, la supuesta líder de la organización criminal, para asesinar a periodistas del Diario El Sol, que hace dos años aportan datos sobre las actividades y los integrantes de la banda. Es curioso el hecho de que Alejandro Acosta, quien fuera Subsecretario de Justicia de Julio Cobos, sea el abogado de Vargas.
“Nunca imaginé que mi gremio atravesaría por una situación de violencia como la que actualmente enfrentamos”, señala una experimentada periodista mexicana, pues hasta finales de la década del ’70, si bien se habían registrado contados casos, no era moneda corriente el crimen de periodistas en su país. En la Argentinade hoy, la situación actual de los mexicanos para ejercer el periodismo también resulta inimaginable, es cierto. Pero existen condimentos que encienden la alarma sobre un escenario que, si bien es rudimentario y primitivo, da muestras de estar en vías crecimiento.
Los bastiones de lucha mexicanos
El flagelo que representa la muerte de un colega y el mensaje que se desprende de cada asesinato sobre que a cualquiera que investigue le puede pasar, no es lo único que deben enfrentar los periodistas que reclaman justicia a los gritos. También afrontan la presión de los propios dueños de los medios para que abandonen los reclamos.
¡Prensa, no disparen!, fue el nombre que eligieron PdP y otras organizaciones para ilustrar sus manifestaciones de protesta. El pasado domingo llevaron a cabo una marcha nacional de periodistas en diferentes estados y ciudades, para pedir que se proteja la integridad de los trabajadores de los medios de comunicación.
Además, mandaron una Misión de Observación a Cotzacoalcos, para analizar los factores de riesgo que “colocan a los periodistas en una situación vulnerable”. Entre esos factores, resaltan “bajos salarios, falta de seguridad social y capacitación, presiones por los intereses políticos y económicos que dominan la relación entre medios y el gobierno, así como amenazas del crimen provocan un clima de riesgo para los periodistas de la región”. Por otra parte, exigieron mayor seriedad en la investigación del caso, pidiendo que las autoridades no descarten la labor periodística de Gregorio Jiménez, el último periodista asesinado, como móvil de su crimen.
Elia Baltazar, periodista freelance del Distrito Federal de México, es una de las fundadoras dela Redde Periodistas de a Pie, una de las organizaciones que propiciaron la marcha de reporteros y exigieron que se conozca la verdad.
-¿Cuándo y por qué dieron nacimiento ala Redde Periodistas de a Pie? ¿Cuál es su función?
-La red de Periodistas de a Pie se creó en 2007 primero como un grupo de trabajo, integrado por periodistas -la mayoría mujeres- que cubrían temas sociales. La base de PdP está en la Ciudadde México, no funcionamos como un grupo cerrado, sino abierto, sin membresía. Es una organización civil de profesionalización periodística que impulsa un periodismo responsable y con enfoque de derechos humanos. Organizamos cursos, talleres, seminarios, charlas, encuentros, etcétera. Aunque no somos una organización de defensa de libertad de expresión, hemos sumado esta línea de trabajo porque creemos que no podemos quedarnos al margen de la violencia contra periodistas. Así comenzamos a organizar reuniones, foros, talleres, entre otros, sobre cobertura del narcotráfico, coberturas seguras en zonas de riesgo, autocuidado y autoprotección para periodistas.
-¿Cómo es que los medios presionan a sus periodistas para que abandonen las protestas de esclarecimiento del caso de Gregorio? ¿Abiertamente les han dicho que dejen de hacerlo?
-Esta situación sucede en Veracruz, no en la Ciudadde México, donde yo vivo y trabajo como periodista freelance. Sabemos de las presiones y la coerción a reporteros que protestaron por la desaparición y asesinato de Gregorio Jiménez, por los testimonios que hemos recabado de los compañeros reporteros en aquel estado. Allí el gobierno ha presionado a los medios, mediante los contratos de publicidad, a impedir la protesta de sus periodistas. Pero en esta ocasión no ha dado resultados. Los compañeros de Veracruz estaban dispuestos a arriesgar sus empleos pero no quedarse callados.
-Las autoridades parecen empecinadas en justificar el asesinato como una venganza por parte de una vecina de Gregorio. De esa manera no reconocen el conflicto de fondo. ¿Esto es habitual?
-Es práctica común en México, de las autoridades estatales y federales, atribuir a problemas personales de cualquier índole los asesinatos o secuestros de periodistas.
-Gregorio se ocupaba de la sección Policiales. ¿Creen que el asesinato de Gregorio tiene directa relación con el narcotráfico y los cárteles o puede estar relacionado a otra mafia o grupo?
-Gregorio era un periodista freelance que recibía pago por nota publicada. Sus temas, ciertamente, eran policíacos, pero a nosotras, como periodistas, no nos corresponde concluir nada acerca de su asesinato. Esa es responsabilidad de las autoridades, que deben aclarar el caso y agotar todas las líneas de investigación.
-¿Creés que el estado tiene verdaderamente deficiencias para combatir el crimen organizado y el narcotráfico, o que no lo hacen porque tienen lazos con ellos?
-No podemos asegurar nada respecto de los vínculos si no hay pruebas. Pero basta mirar los números de la impunidad en México para concluir la efectividades en la persecución de crímenes, y no sólo contra periodistas. (Ver Veracruz, México y las cifras de la impunidad)
-¿Se puede ejercer el periodismo con miedo? ¿Es realmente posible eliminar en nuestro interior todo tipo de autocensura tras ver la cruda realidad?
-En PdP no estamos de acuerdo con el término autocensura. Hemos sido muy enfáticas al advertir que lo que sucede en México es una censura aplicada por el crimen y las condiciones de inseguridad en que se ejerce el periodismo en algunas regiones del país. A pesar de ello, muchos periodistas han podido llevar adelante su trabajo, hacer investigación, reportar las noticias.
-¿Cuál es el rival más despiadado de los periodistas?
-Es el crimen organizado, las omisiones de la autoridad, la indiferencia social y la impunidad. Pero en México también las autoridades -civiles y policíacas- han ejercido violencia contra periodistas.
-¿Por qué sintieron la necesidad de agruparse?
-Se trata de una necesidad social. Los periodistas hemos tomado conciencia, poco a poco, de nuestros derechos y nuestra responsabilidad en el ejercicio de la libertad de expresión y del derecho a la información de los ciudadanos. Se trata de un tema vital para la democracia.