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Dilma: "Brasil no se dejará intimidar por un escándalo"

La presidenta de Brasil también señaló que el escándalo que sacude la petrolera estatal Petrobras "cambiará Brasil por siempre".

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó hoy que el escándalo de corrupción que sacude al ente estatal Petrobras "cambiará Brasil para siempre". 


"(El escándalo) cambiará para siempre la relación entre la sociedad brasileña, el Estado brasileño y la empresa privada", dijo la mandataria a medios de prensa brasileños en Brisbane, donde participó en la cumbre del G20. Y agregó que "cambiará (al país) para siempre porque acabará con la impunidad".

El caso tuvo un capítulo trascendental el viernes, cuando la policía federal arrestó a 18 personas, entre ellas al ex director de Servicios de Petrobras, Renato Duque, y a varios presidentes y altos ejecutivos de empresas que mantenían millonarios contratos con el ente. 


Al igual que como lo hiciera a lo largo de la campaña electoral que culminó con su reelección, el pasado 26 de octubre, Rousseff resaltó que no se trata del primer escándalo de la historia de Brasil, pero sí "del primer escándalo de nuestra historia que es investigado". 

Advirtió asimismo que "no se puede condenar a las empresas, tenemos que condenar a las personas de los dos lados, de los corruptos y de los corruptores" y dijo que es necesaria además "tipificar la culpa" de cada uno". 

"No hay culpa genérica", subrayó. Por último, concluyó que "la cuestión de Petrobras es una cuestión simbólica para Brasil". 

"Es la primera investigación efectiva sobre corrupción en Brasil que involucra segmentos públicos y privados. La primera, y que va hasta el fondo", remarcó. 

El escándalo que afecta la empresa estatal más importante de Brasil estalló en marzo, cuando fue detenido el ex director de Refinería y Abastecimiento Paulo Roberto Costa, quien a cambio de obtener beneficios en la pena suministró detalles sobre el funcionamiento del esquema fraudulento. 

Según Costa, parte del dinero desviado era destinado a financiar campañas políticas del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y otros grupos aliados. Se estima que la red, que actuó entre los años 2003 y 2012 -periodo que coincide con el gobierno del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva y un año del de Rousseff- desvió recursos por valor de unos 10.000 millones de reales (unos 3.930 millones de dólares).