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Guerra contra EI: ¿Qué pasa con Turquía?

El estado turco sigue sin adoptar una posición firme frente a las presiones de la OTAN y Estados Unidos para sumarse a la coalición que pelea en Siria.
Foto: AP
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En medio de crecientes presiones extranjeras y tras una semana de sangrientas protestas dentro del país, Turquía mantiene la ambigüedad de su posición frente a la guerra declarada entre la coalición liderada Estados Unidos contra el Estado Islámico (EI) en el norte de Siria, en particular para evitar la caída de la estratégica ciudad kurda de Kobani, a sólo metros de su frontera con el vecino país.

La única definición que ofreció el gobierno turco al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante una visita a la capital Ankara, fue que su país no lanzará una ofensiva terrestre por sí solo, como había sugerido hace una semana el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, al asegurar que estaba dispuesto a combatir al EI, pero sólo si ello suponía una pelea más amplia contra el gobierno sirio de su par Bashar al Assad.

"Es poco realista esperar que Turquía se lance sola en una operación terrestre. Continuamos negociando y proponiendo soluciones a nuestro aliados. Y no dudaremos en cumplir con nuestra parte si alcanzamos un acuerdo", explicó el canciller turco, Mevlut Cavusoglu, en una conferencia de prensa conjunta con Stoltenberg, según reportaron agencias internacionales citadas por la argentina Télam.

Por su parte, el líder de la OTAN informó que la principal estrategia militar propuesta por Turquía -la creación de una zona de exclusión aérea en la frontera con Siria y, específicamente, sobre la ciudad de Kobani y sus alrededores- "no estuvo sobre la mesa de los debates de la alianza" atlántica.

De esta manera, el gobierno turco no respondió a las presiones de sus aliados occidentales para sumarse de manera concreta a la ofensiva militar lanzada por Washington hace más de dos semanas contra el EI en el norte de Siria y tampoco a los reclamos de su comunidad kurda para ayudar y fortalecer a las milicias de esa misma etnia que combaten al EI del otro lado de la frontera, en suelo sirio.

Apenas un día después de que los islamistas radicales entraron a Kobani, el lunes pasado, masivas protestas estallaron en las provincias del sureste del país, de mayoría kurda, pero también en las principales ciudades turcas. Desde el martes, 28 personas fallecieron en los disturbios, según informaron el gobierno y medios turcos.

Los activistas habían participado del funeral de una de las víctimas de los enfrentamientos entre pro kurdos y militantes de un partido islamista del martes, y luego atacaron un cuartel de la gendarmería con piedras y explosivos caseros, agregó la oficina en un comunicado.

Pese a la represión, el gobierno turco levantó hoy el toque de queda en la ciudad de Diyarbakir, al noroeste de Mardin y la única donde todavía regía las restricciones, ya que consideraba que la situación se había distendido lo suficiente en todo el país, según informó a la prensa el ministro de Alimento y Agricultura, Mehdi Eker.

Por su parte, la principal fuerza electoral kurda en Turquía, uno de los principales promotores de las protestas, fue clara hoy al explicar qué reclama de Ankara.

"Turquía debería mantenerse fuera de la guerra en Siria. Una intervención terrestre no ayudaría. Lo que hay que hacer es apoyar a los locales", aseguró Selahattin Demirtas, copresidente del Partido Democrático de los Pueblos, la cuarta fuerza en el Parlamento de Ankara, en referencia a las milicias kurdas que combaten en el terreno al EI en el norte de Siria.

Estas fuerzas kurdas sirias pelean solas en el terreno, pero reciben hace más de dos semanas apoyo aéreo de Estados Unidos y las principales monarquías islamistas del Golfo Pérsico. En las últimas 48 horas, el Pentágono informó que lanzó cinco ataques contra el EI al sur de Kobani.

Pese a los bombardeos de la coalición liderada por Washington, las milicias kurdas no han podido repeler completamente a los combatientes del EI, que desde el lunes combaten en las calles de esa estratégica ciudad kurda.

Mientras el responsable de la defensa de Kobani, Esmat Sheikh Hasan, informó que el EI controla un cuarto de la ciudad, principalmente los barrios en el este y el sur, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una organización pro opositora con sede en Londres que monitorea la guerra civil, sostuvo que los islamistas habían tomado un tercio de la localidad.

Desde que comenzó la batalla por Kobani, miles de kurdos turcos llegaron a la frontera para intentar cruzar a territorio sirio y unirse a la batalla por el control de la ciudad de Kobani, pero Ankara los reprimió en reiteradas ocasiones y hasta ha desplegado tanques en la zona para evitar que salgan del país. Por eso, Demirtas volvió hoy a pedirle al gobierno turco que trabajen juntos para "apoyar a Kobani en un momento muy crítico".