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Para Insulza no hay conflicto entre la OEA y Celac

"Era un hecho importante estar ahí y asistir a esa reunión. Esa era la tarea que íbamos a cumplir, esa es la tarea que cumplimos", dijo el chileno.
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El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se declaró hoy "muy satisfecho" de su participación en la cumbre de la CELAC que se celebró esta semana en Cuba y afirmó que no ve "conflicto" alguno entre el organismo "plenamente vigente" que dirige y la organización que nació como alternativa a éste.

   "No solamente no veo ningún conflicto, sino ninguna intención de conflicto, en la medida en que nuestros países, en esta organización, deciden si quieren esto o no", dijo el jefe de la Organización de Estados Americanos (OEA) al informar este viernes sobre su asistencia en La Habana a la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericano y Caribeños (CELAC).

   La CELAC agrupa a todos los países del continente americano con excepción de Estados Unidos y Canadá y fue fundada en 2010 por iniciativa del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez como una alternativa o contrapeso a la OEA.

   Antes de tomar Insulza la palabra este viernes, Marco Vinicio Albuja Martínez, el nuevo embajador ante la OEA de Ecuador, uno de los países más críticos con este organismo, había afirmado que el organismo hemisférico "morirá de inanición" si no es capaz de transformarse escuchando a la "ciudadanía".

   "Si no hay una decisión política de los gobiernos de modificarla (a la OEA) y fortalecerla, y si los pueblos no asumen como propia esta organización, la OEA morirá de inanición y desaparecerá lentamente, dejando paso a un nuevo multilateralismo de carácter regional que tendrá como fundamento el diálogo entre los distintos bloques de países", sostuvo el hasta hace poco vicecanciller ecuatoriano.

"Ese multilateralismo tardará en crecer (...) pero inexorablemente llegará a fortalecerse y asumir el papel que le corresponda en la historia si nosotros no logramos transmutar la OEA en los términos en que las necesidades de los pueblos lo exigen", advirtió.

Previamente desde La Habana, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, había descalificado esta semana a la OEA como un "ministerio de las colonias", mientras que su canciller, Enrique Patiño, dijo que la Celac estaba "llamada a reemplazar en poco tiempo" al organismo con sede en Washington.

Insulza replicó afirmando que la OEA es una institución "plenamente vigente", pero se mostró abierto a una "conversación franca".

Eso sí, puntualizó, siempre y cuando dicha conversación se realice a partir del "avance de la sincera opinión -y el respeto de la sincera opinión- de todos los países miembros y no sobre el intento de imponer las visiones ideológicas de unos sobre otros".

"Tanto la OEA como la Celac son propiedad de los países y ustedes decidirán lo que les parezca más conveniente", agregó.

Con su participación en la cumbre de La Habana, Insulza se convirtió esta semana en el primer secretario general de la OEA que pone pie en la isla en más de medio siglo.

En sus primeras declaraciones desde que se conoció de su histórico viaje, Insulza recordó hoy que acudió a La Habana invitado por el gobierno cubano como ha hecho en reuniones anteriores de la Celac y de sus predecesores y calificó su visita como "tremendamente productiva" e "instructiva".

"No creo que se requiera una explicación para acudir a una invitación del país anfitrión que, cumpliendo las reglas de esa comunidad, cursó invitaciones a todos los países que se había acordado invitar", dijo.

"Era un hecho importante estar ahí y asistir a esa reunión. Esa era la tarea que íbamos a cumplir, esa es la tarea que cumplimos", zanjó.

La embajadora estadounidense ante la OEA, Carmen Lomellin, reiteró por su parte la "condena" de Washington por los arrestos de disidentes producidos durante la cumbre de la Celac.

Asimismo, volvió a "alentar" a los líderes, "incluidos los de las organizaciones internacionales", a aprovechar este tipo de oportunidades para "reunirse con cubanos de a pie y miembros de la sociedad civil y demostrarles claramente su apoyo al derecho de reunión pacífica y la libertad de opinión en la isla", algo que en esta ocasión sólo hicieron la delegación costarricense y el presidente saliente de Chile, Sebastián Piñera.

Insulza no quiso replicar a estos comentarios y la sesión continuó este viernes en Washington con otros puntos de la agenda.