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Noche de indignados en Brasil: comunicado de Dilma Rousseff

La presidente del vecino país aseguró que "las manifestaciones pacíficas son legítimas" y atribuyó las protestas a los jóvenes.
Foto: O Globo
Foto: O Globo

Mientras se sigue  desarrollando las numerosas protestas en importantes ciudades de Brasil contra el aumento de tarifa del transporte público y que derivó en otros reclamos, la presidente Dilma Rousseff sostuvo que las "manifestaciones pacíficas son legítimas".

La ministra de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia, Helena Chagas, difundió un escueto comunicado de Rousseff entre los periodistas acreditados en el Palácio do Planalto (Palacio Presidencial), lo cual indicó: "Las manifestaciones pacíficas son legítimas y propias de la democracia".

Por último, agrego que "es propio de los jóvenes manifestarse". Dicho comunicado fue replicado en la página oficial de Presidencia.

Ante los periodistas, Chagas no realizó ningún tipo de comentarios sobre los excesos policiales cometidos principalmente en San Pablo, Belo Horizonte y Brasilia, donde en la capital nacional grupos de manifestantes tomaron por asalto el Congreso Nacional.

También la funcionaria desestimó los abucheos que Dilma recibió el pasado sábado durante la apertura de la Copa Confederaciones, explicando que "eso no tiene relevancia", según publicó el Folha de São Paulo.

Las protestas que comenzaron en San Pablo hace unos días por el aumento de la tarifa del transporte público se fueron propagando por el resto del vecino país, y ampliando la base de rechazos, como los enormes gastos que ha insumido las obras del próximo Mundial de Fútbol a jugarse el año que viene.

Los hechos más graves se registraron, además de Brasilia, en Río de Janeiro, donde varios manifestantes lanzaron bombas molotov contra la sede legislativa del Estado. También se vivieron hechos de violencia y represión en Belo Horizonte, Vitoria y Maceió.

Ingresaron al edificio gubernamental estadual de San Pablo

Hace minutos, un grupo de manifestantes logró romper el cerco policial que el gobierno paulista había dispuesto en los alrededores del Palácio dos Bandeirantes. Los individuos derribaron una de las puertas de acceso e intentaron penetrar al hall.

Sin embargo, la Policía Militarizada dispersó a los manifestantes y los expulsó del interior del edificio. Tensa calma reina en el lugar, según informaron medios brasileños.