Turquía, cada vez más involucrada en el conflicto sirio
Tras los atentados de ayer las primeras investigaciones apuntan hacia Siria, según señalaron varios miembros del gobierno turco.
Parece que la guerra hubiera traspasado fronteras: la ciudad turca de Reyhanli, estación de paso para decenas de miles de refugiados sirios y centro de ayuda humanitaria, se vio el sábado fuertemente sacudida por la explosión de dos coches bomba. Las imágenes de televisión mostraban a los equipos de rescate entre los escombros de una calle comercial, numerosas víctimas y un profundo cráter.
Las primeras investigaciones apuntan hacia Siria, según señalaron varios miembros del gobierno turco. Hoy fueron detenidos como sospechosos nueve ciudadanos turcos, a los que se acusa de planear el atentado y conseguir los vehículos.
El ministro turco del Interior, Muammer Güler, señaló que éstos tenían contactos con los servicios secretos sirios y han confesado su participación en los hechos. "Cuando se demuestre que (el presidente sirio Bashar) Al Assad es responsable, haremos lo necesario", afirmó el viceprimer ministro Bülent Arinc.
Para el titular del Exterior, Ahmet Davutoglu, que se encuentra de visita en Berlín, el atentado no es casualidad. Recientemente, Ankara reforzó sus acusaciones al régimen de Al Assad. En una entrevista con la televisión estadounidense NBC, Erdogan sostuvo que el régimen sirio traspasó hace tiempo la línea roja marcada por Estados Unidos para el uso de armas químicas y exigió a Washington que actuara.
El 16 de mayo, el mandatario turco se reunirá en la capital estadounidense con el presidente Barack Obama para abordar los pasos a seguir contra el régimen sirio. La ciudad de Reyhanli, en la provincia de Hatay, es sede de expertos turcos que han demostrado el uso de armas químicas por parte del régimen sirio investigando a los refugiados.
Como se temía, Turquía cada vez se ve más involucrada en la sangrienta guerra civil siria. La violencia se cuela con cada vez más frecuencia por la frontera. El jueves, en el paso de Akcakale, un grupo de sirios armados abrió fuego tras una disputa contra agentes turcos de fronteras y mató a un policía. En el paso de Cilvegözü, a pocos kilómetros de Reyhanli, también explotó un coche bomba en febrero.
Además, la situación es aún más peligrosa porque esta zona de la provincia fronteriza de Hatay es en sí misma un microcosmos del conflicto en Siria. Allí, en el hogar de la minoría turca alauita, viven en la clandestinidad refugiados de la oposición a Al Assad. Y como Al Assad pertenece a esta minoría musulmana, su régimen tiene también simpatizantes en esta región turca.
La provincia encarna el reto ante el que se encuentra Ankara dentro del conflicto, explicó el "think tank" International Crisis Group en un informe. Para calmar la situación, Turquía tendrá que atraer a más organizaciones internacionales para gestionar la ayuda humanitaria y evitar que los rebeldes sirios utilicen la zona fronteriza como territorio para retirarse. Porque si se crea una tierra de nadie incontrolable y radicalizada, el papel de Turquía como líder regional económico y político sería una utopía.
Como se temía, Turquía cada vez se ve más involucrada en la sangrienta guerra civil siria. La violencia se cuela con cada vez más frecuencia por la frontera. El jueves, en el paso de Akcakale, un grupo de sirios armados abrió fuego tras una disputa contra agentes turcos de fronteras y mató a un policía. En el paso de Cilvegözü, a pocos kilómetros de Reyhanli, también explotó un coche bomba en febrero.
Además, la situación es aún más peligrosa porque esta zona de la provincia fronteriza de Hatay es en sí misma un microcosmos del conflicto en Siria. Allí, en el hogar de la minoría turca alauita, viven en la clandestinidad refugiados de la oposición a Al Assad. Y como Al Assad pertenece a esta minoría musulmana, su régimen tiene también simpatizantes en esta región turca.
La provincia encarna el reto ante el que se encuentra Ankara dentro del conflicto, explicó el "think tank" International Crisis Group en un informe. Para calmar la situación, Turquía tendrá que atraer a más organizaciones internacionales para gestionar la ayuda humanitaria y evitar que los rebeldes sirios utilicen la zona fronteriza como territorio para retirarse. Porque si se crea una tierra de nadie incontrolable y radicalizada, el papel de Turquía como líder regional económico y político sería una utopía.