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EEUU teme que todo sea peor con Maduro en la presidencia

Obama enviará una delegación oficial a los funerales de Chávez. “Si los militares entran en la campaña a favor de un candidato, preocupa".

Estados Unidos está dispuesto a favorecer una transición pacífica hacia un nuevo mando en Venezuela y desea abrir cuanto antes un diálogo con las próximas autoridades, pero no renunciará a la defensa de los principios democráticos ni, en realidad, confía en una rápida normalización de las relaciones con ese país tras la muerte de Hugo Chávez.

Más bien al contrario. En Washington, según altos funcionarios, se teme incluso un empeoramiento temporal de las relaciones mientras se resuelva definitivamente la disputa por el poder en Caracas. Ninguno de quienes aspiran a tomar la antorcha dejada por Chávez podría permitirse ahora signos de reconciliación con EE UU sin ser acusado de traidor a la herencia del desaparecido caudillo.

Así lo sostiene el periodista Antonio Caño, habitualmente informado por primeras fuentes en Washington y corresponsal allí del diario español El País.

Agrega Caño que la prueba más reciente de eso fue la intervención del vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, pocas horas antes del anuncio de la muerte de Chávez, en la que comunicó la expulsión de dos consejeros militares de la embajada norteamericana en Caracas, supuestamente implicados en un complot que habría provocado la enfermedad del presidente.

Esa acusación de Maduro fue calificada el martes por un alto funcionario del Departamento de Estado como “parte de la campaña electoral en marcha en Venezuela”. Maduro dio ese paso para demostrar su autoridad ante sus competidores por el trono de Chávez, lo que, desde el punto de vista de Washington, no permite ser muy optimista sobre un arreglo pronto de las disputas entre los dos países.

EE UU había intentado ya en el pasado aproximaciones sin éxito a Maduro, asumiendo que él sería el hombre del futuro en Venezuela. En noviembre pasado, miembros de la Administración de Barack Obama tuvieron conversaciones telefónicas con él con la esperanza de poder llegar a concretar un encuentro. Pero esas conversaciones jamás dieron resultados precisos y se vieron bruscamente interrumpidas por las declaraciones del martes del vicepresidente.

El informe completo de Caño desde Washington, aquí.