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Diez cuestiones a considerar a partir de la muerte de Chávez

Mauricio Llaver puntea 10 cuestiones que quedan sobre la mesa del debate tras anunciarse el fallecimiento del presidente Hugo Chávez.


La vida y muerte de Hugo Chávez plantean varias reflexiones, con la dificultad de que es un tema al que le sobran adjetivaciones, a favor y en contra. Pero se puede intentar un resumen de cuestiones para considerar.

1)     El chavismo (o la “Revolución Bolivariana”) fue un intento de adoptar una postura    contestataria al capitalismo triunfante post-Muro de Berlín. En eso fue exitoso como nadie. Chávez resucitó términos como “socialismo” apenas una década después del derrumbe del comunismo soviético, lo cual era bastante difícil de hacer en ese entonces.

2)  No hay dudas de que, en materia discursiva, el chavismo ha sido un fenómeno extraordinario, y que la “Revolución Bolivariana” puso a Venezuela en el mapa internacional como nunca antes en su historia. Y que la proveyó de un liderazgo continental que no tenía desde la época de Simón Bolívar, en un contexto muy diferente.

3)     Chávez ganó una larga serie de elecciones desde entonces y su poder nunca estuvo en duda, pero eso no significa que haya logrado dicha “revolución”. Sí puede hablarse de un manejo militarizado del poder y de un creciente estatismo en la economía, que bien podrían ser estatismos clásicos “de derecha”.

4)     La performance económica no puede eludir el hecho de que Venezuela tuvo unos años excepcionales de bonanza petrolera, lo cual dificulta los análisis sobre la gestión (cuando hay ingresos en abundancia es más fácil tapar agujeros). Pero puede hablarse de un distribucionismo claramente suficiente para conseguir un apoyo mayoritario de la población, a pesar problemas evidentes como la alta inflación y la alta criminalidad.

5)     Las noticias de las últimas semanas en torno a la salud y muerte de Chávez desviaron del debate la devaluación de la moneda venezolana. El duelo desplazará de la agenda a sus consecuencias, pero eso no disimula que el manejo del tipo de cambio en los últimos años terminó mal.

6)   El cáncer y la muerte de Chávez ponen en cuestión algunos temas graves y algunos mitos en materia de responsabilidad institucional y de supuestos logros del socialismo.

7)     El tema grave es que Chávez fue candidato a presidente en octubre pasado sabiendo que su situación era terminal. Aun así se negó a dar un paso al costado y puso al país en el aprieto institucional de, por ejemplo, ni siquiera haber podido asumir su último mandato. El slogan de su campaña jugaba con una dualidad política y existencial: “Chávez no se va”. Pero se fue.

8)     Que Chávez haya hecho todo su tratamiento en Cuba habla mejor que nada del estado de la salud pública en Venezuela. Si un jefe de Estado, en su momento crítico, no confía en los médicos y hospitales de su país, está reconociendo que ahí hay graves falencias.

9)     Está claro también que la medicina cubana, uno de los grandes mitos de la revolución madre de la venezolana, tampoco opera milagros. Chávez murió dentro del plazo que la mayoría de los especialistas estimaba para el tipo de cáncer que padecía. Y muchos recuerdan que, cuando Fidel Castro tuvo la diverticulitis que lo apartó del cargo, Cuba mandó a llamar a un médico español para que lo atendiera.

10) Durante la enfermedad de Chávez, los medios oficialistas venezolanos calificaron de “traidores”, “imperialistas”, etcétera, a quienes informaban sobre la gravedad de su estado de salud. Y los desmentían. La realidad terminó demostrando que esos medios acusados estaban más cerca de la verdad que los que difundían el relato oficial.

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