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La vida de Henrique Capriles pende de dos hilos

Él denuncia que el chavismo lo quiere matar. Y Maduro dice que está en la mira de la CIA. La sucesión de Chávez, en una campaña sucia.
Foto: AP
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La campaña por la sucesión de Hugo Chávez no esperó a que pasara el velorio: de inmediato, el aparato de popaganada chavista lanzó todo su fuego en favor de Nicolás Maduro, el heredero.

La oposición, no sin probleas, logró una vez más la unidad y designo nuevamente a Henrique Capriles como su candidato para luchar contra Maduro, a sabiendas de que, además, debería lidiar contra el recuerdo presente de Chávez, omnipresente en la etapa proselitista.

El ambiente se puso espeso y las acusaciones mutuas fueron tremendas. Maduro dio a entender que Capriles es un homosexual no reconocido. Éste, que Maduro recibe instrucciones directamente de Raúl Castro, muerto Chávez y que es incapaz de gobernar el país.

Sin embargo el punto más fuerte se dio cuando Capriles no acudió a la inscripción de su candidatura, denunciando que habían recibido información de que desde el chavismo atentarían contra su vida. Recibió, además, fotografías amenazantes.

Pero el moño a la situación de caos en plena campaña lo puso el propio presidente encargado y candidato Maduro: denunció que hay un plan de la CIA para ejecutar al candidato opositor y echarlela culpa por ello al chavismo, generando caos en Venezuela.

Este es el clima en el que los venezolanos deciden quién será su futuro presidente, mientras los canales de TV transmiten casi en cadena documentales con la vida de Hugo Chávez y sus arengas en favor de Maduro.