Francisco I, el Papa del fin del mundo
La vivimos de cerca, y tal vez por eso la euforia por la designación de Jorge Bergoglio como Papa nos parezca tan efusiva.
Sin embargo, basta hacer una recorrida por la recepción que Francisco ha tenido de parte de muchos (líderes mundiales, gobiernos, ONG y demás) para darse cuenta de que este hombre, el Papa del fin del mundo, ha dado un empujón de esperanzas para Occidente.
Cientos, miles de fotos y frases se multiplicaron por las redes sociales luego de la noticia de que Bergoglio era el nuevo Papa. Entre ellas, una imagen en la que está con un banderín de San Lorenzo y el recuerdo de su oposición a la ley de matrimonio igualitario.
Dos extremos, dos imágenes de un hombre con un pasado que muchos no le perdonarán pero, a la vez, con un trabajo de proximidad a la gente que no se le puede negar. Será su futura acción, entonces, la que defina quién de esos Bergoglio es el que se convirtió en Obispo de Roma.
Por el momento, a escasas horas de su aparición simple y hasta campechana en ese balcón de la Plaza San Pedro (tan distante esta imagen de la solemne y distante de Benedicto XVI en su primera aparición como Papa), Francisco se ha convertido en una suerte de antorcha de una reforma que la Iglesia necesita y que llevó a su antecesor a renunciar, por no soportar las exigencias que semejante tarea exigía.
Y las repercusiones que su asunción ha generado muestran a las claras que gran parte del mundo (católico y no) tiene las esperanzas puestas en que este hombre, consagrado como primer Papa no europeo y nacido en Buenos Aires en 1936, impulse un gran cambio.
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“Deseo que pueda lograr una mayor confraternidad entre los pueblos”, dijo Cristina Fernández de Kirchner luego de enviarle una carta de felicitación, y agregó que espera que “lleve un mensaje a las grandes potencias del mundo para que dialoguen”. En tanto, Barack Obama auguró a través de su cuenta de Twitter: "Espero trabajar con su Santidad para promover en la paz, seguridad y dignidad para todos los seres humanos".
Y la imagen de Francisco como un pacifista se extendió hasta los kelpers, ya que, en declaraciones a Clarín, Michael Bernard McPartland, jefe de la Iglesia católica en las Islas Malvinas, ansió que el nuevo Papa pueda hacer algo por el conflicto con Argentina.
Por su parte, la Agencia Judía de Noticias tituló la noticia de la elección de Bergoglio con un contundente: “Un amigo será el nuevo Papa”, y para la misma agencia, el rabino Abraham Skorka sostuvo que “el Papa que la cristiandad necesita”.
Bergoglio también fue bienvenido por la fundación La Alameda, por el apoyo que este le dio en la lucha contra la trata de personas.
La simpleza de un hombre que comienza su papado con un chiste (destacado por El País, de España) le infunde a toda la Iglesia católica otros aires. Aires de renovación, aires de aproximación a la gente, y como muchos ya señalan, aires de humildad.
Llegó del fin del mundo a Roma y ahora conduce la Iglesia. La fe está puesta en él.
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