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¿En 2014 alguien seguirá pensando en Chávez?

MDZ reunió a tres de sus pares en Latinoamérica y al decano de los historiadores de Venezuela: "el legado" de Hugo Chávez.
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El 5 de marzo de 2013 a las 10 de la mañana una llamada desde Caracas nos dejó estupefactos: "Están preparando el anuncio de la muerte de Hugo Chávez para esta tarde. Ya está todo listo". Desde hacía días se jugaba perniciosamente con el fin de los días del líder bolivariano. Habían aparecido fotos de él leyendo el Granma o caminando en La Habana, feliz y contento; el histórico fallo de El País con un falso Chávez entubado y otras que pretendían ser de su cadáver.

El de la llamada tenía razón: la redacción estaba sobreaviso. Y actuamos en consecuencia, con paciencia y seriedad, esperanzo la confirmación oficial que llegó minutos después de que una cadena nacional dijera que estaba "todo bien". Siempre será un misterio por qué alguien (una fuente periodística reconocida, por cierto, pero en estricto off the record) en Venezuela supo tantas horas antes que eso iba a suceder.

Murió Chávez y nació el mito. El heredero local fue Nicolás Maduro y todos miraron hacia Ecuador a la hora de buscarle un sucesor a nivel continental.

En Mendoza, Maduro recibió un cuadro de Chávez pintado por el ahora director del Zoo.

Su ausencia genera un ruido enorme: hay cierto desorden y desencuentro entre quienes aparecían a su lado, unidos por su proyecto y la situación política dentro de la propia Venezuela genera desconcierto. No está quien unía y definía al enemigo común. No se generó un liderazgo de remplazo en el mismo nivel en el que lo sostenía el locuaz líder fallecido.

Por ello, decidimos convocar a un grupo de editores de medios latinoamericanos, embuídos en la temática y también al historiador venezolano Germán Carrera Damas, decano en su país y acérrimo adversario del chavismo.

El contraste de las opiniones tiene que dejarnos algo. ¿Recordará alguien en 2014 a Hugo Chávez, más allá de la propaganda? ¿Dejó (y cundió) un legado en la región?

Lo hablamos, además de con el citado académico y político venezolano, con Grover Yapura, de Bolivia; Andrés Colmán Gutiérrez de Paraguay y Oscar Ugarteche, peruano radicado en México.

 

Grover Yapura.
Grover Yapura es un reconocido periodista y editor boliviano. Dirigió La Razón en sus tiempos de gloria y La Prensa. Ahora lo hace con el pincipal medio digital de su país, Oxígeno y tambié de su revista mensual. Tiene una mirada analítica sobre Latinoamérica y una vasta experiencia (profesión sumado al oficio) periodística.

¿Hay un "legado" de Chávez en Latinoamérica?

- Sí, lo tiene y, como ocurre en la política, se manifiesta en varias facetas, a pesar de los maniqueístas. Chávez ha fortalecido el discurso y la personalidad de una región acostumbrada (algo peor que resignada) a asimilar que los intereses de Estados Unidos eran los de los latinoamericanos. Aquello ha cambiado; hoy, incluso los liberales dejaron el adormecimiento para hablar con voz propia. Quizá ese sea el legado más importante.

Para Yapura, "desde el punto de vista ideológico, el chavismo ha venido a dar un impulso que se gestaba en los foros sociales y en el coloso del sur, Brasil, más allá de la crisis del régimen cubano".

El periodista boliviano sostiene que "hoy la región cuenta con un mosaico político, donde las tendencias de izquierda predominan. Y aquello no va a cambiar en el mediano plazo, amén de algunas debilidades".

Correa, Morales, Néstor y Cristina Kirchner, Lula, Duarte Frutos y Chávez firman el acta fundacional del Banco del Sur.

Desde su punto de vista, "en el caso de la Venezuela gobernada por Chávez y hoy en manos de Maduro, esa expresión política  se ha arropado en los grupos sociales marginados, se ha fortalecido los billetes cuando hay bonanza y se ha distorsionado en ese grupo que pregona el ejercicio de la democracia más pura de la región".

Bajo el análisis de Yapura, "cuando pasamos al campo de lo tangible, el chavismo manifiesta su poder en las condiciones económicas de una clase social que hoy conoce y aprecia el valor de su voto".

"Por eso -consideró- es cada vez más pragmática, como lo son los empresarios. Casi siempre. Así, el legado más pesado cae sobre los venezolanos, antes que en el resto de la región, porque hoy, los países de América Latina tienen un norte político y una agenda económica estable, como no adornada de contradicciones e incoherencias, pero la incertidumbre económica se vive en el norte de América del Sur".

"Los pueblos sí se equivocan"

El decano de los historiadores venezolanos, Germán Carrera Damas, no le tiene ninguna simpatía al chavismo. No hace falta preguntárselo: es autor de 40 obras historiográficas, entre otras, de "El culto a Bolívar" y "El bolivarianismo militarismo, una ideología de remplazo".

Germán Carrera Damas.
 Fue embajador de Venezuela en México, Suiza y Colombia.
"No me interesa saber cómo lo interpretan los gobiernos latinoamericanos. Estos tienen intereses; no genuinos afectos ni simpatías. Sólo los pueblos se mueven por estos últimos", responde, de inmediato, al ser consultado por MDZ en torno a si, tras la muerte de Hugo Chávez producida en marzo de 2013, nota algún "legado" en el resto de los gobiernos latinoamericanos. 
 
"El destructor de las esperanzas de grandezas de los venezolanos -continúa Carrera Damas su respuesta-  hará pandilla con quienes destruyeron las de los cubanos, los peruanos, los argentinos, etc., por quedarme en este rincón del mundo que denominamos Latinoamérica".
 
 
Opinó que "hace tiempo que la Historia me enseñó algo: contrariamente al precepto, los pueblos sí se equivocan; y también que las equivocaciones de los pueblos no sólo son costosas en extremo sino que tienden a perdurar en sus efectos".
 

"El signo común de esos destructores de esperanzas -definió, desde su punto de vista- es incurrir en la estulticia de pretender romper de manera absoluta lo que no comprenden, tildándolo de pasado. Su ignorancia de la Historia les impide comprender que tal pretensión sólo conduce a cerrarle la puerta al futuro". 

Chávez y el rebeldemente dual Paraguay

Desde Paraguay, el destacado escritor y periodista, actualmente columnista del diario Última Hora, Andrés Colmán Gutiérrez, analizó la "vigencia" de Chávez desde la perspectiva de su país. 

"Adorado por una izquierda minoritaria, escarnecido y satanizado por una mayoría conservadora, la historia de las relaciones del fallecido comandante venezolano Hugo Chávez con los últimos gobiernos del Paraguay ha sido permanentemente conflictiva", comenzó su análisis para MDZ.

Colmán Gutiérrez consideró que "en la vida cotidiana de los paraguayos y paraguayas no se siente mucho el presunto legado de Chávez, ya que nunca hubo una relación directa, ni se han percibido eventuales beneficios o perjuicios, más allá de los efectos mediáticos ocasionados por la destitución, a través de un juicio político parlamentario, en junio de 2012, del presidente Fernando Lugo, el único cercano a una ideología socialista en la historia reciente. Un sector más conservador de la política y de los medios de comunicación buscaba presentar a Lugo como alguien que intentaba imponer en el Paraguay un modelo político ´bolivariano´ similar al de Chávez, aunque en la realidad cotidiana no existía ningún elemento sólido que permita sostener tal hipótesis".

Indicó que "en contra de lo que se pudiera imaginar, no fue el socialista Fernando Lugo (presidente de la República desde 2008 hasta 2012) quien introdujo al líder bolivariano en la política paraguaya, sino su antecesor colorado, Nicanor Duarte Frutos (presidente del 2003 al 2008; foto abajo), desde la otra vereda ideológica".

"Chávez -relató el periodista y escritor paraguayo a MDZ- visitó el Paraguay por primera vez en agosto de 2003, como invitado para la asunción de Duarte Frutos, junto con el entonces presidente cubano Fidel Castro. Fue llamativo para la prensa internacional que un candidato electo por el Partido Colorado -considerado de derecha, con casi 60 años en el poder, de los cuales había sostenido durante 35 años a la dictadura del general Alfredo Stroessner, para quien los comunistas y socialistas eran sus más acérrimos enemigos-, invitara a los más polémicos líderes de la izquierda latinoamericana".

Y agregó: "Pero Duarte Frutos era conocido por combinar elementos de las ideologías más diversas, y en aquella oportunidad se lució confraternizando con Chávez y Fidel como si fueran camaradas de toda la vida, para bochorno de muchos dirigentes de la izquierda local".

Colmán Gutiérrez recordó que "Chávez le regaló a Nicanor una réplica de la espada del prócer libertador Simón Bolívar, pidiéndole que la use ´para combatir a la corrupción´. Un ´regalo´ menos simbólico llegaría años más tarde, en julio de 2006, con la firma en Caracas de un convenio que inició la provisión de petróleo venezolano al Paraguay, en un promedio de 18.600 barriles diarios de ´crudo, productos refinados o gas licuado´. Paraguay debía recibir el crudo y sus derivados en condiciones de pago ventajosas, por un monto anual cercano a los 90 millones de dólares".

En este punto, Colmán Gutiérrez analizó que "el manejo de la compra del petróleo tuvo sus bemoles y la petrolera estatal paraguaya Petropar terminó acumulando una millonaria deuda con su par venezolana PDVSA, que asciende a unos 264 millones de dólares. La legitimidad de la deuda -apuntó- es cuestionada por sectores políticos y periodísticos".

Seguidamente, sostuvo que "el verdadero trasfondo del coqueteo político se empezó a desarrollar mucho antes, cuando el 4 de julio de 2006 se firmó en Caracas el Protocolo de Adhesión de Venezuela al Mercosur, con la intención de que el país caribeño ingrese como miembro pleno al mercado común regional".

"A pesar de las aparentes diferencias ideológicas -acotço- el colorado Nicanor fue el principal abanderado de la inclusión de Venezuela al Mercosur, causa que desde el principio encontró fuerte resistencia en la mayoría de legisladores del Parlamento paraguayo".

En esa línea de tiempo, agregó que "el 15 de agosto de 2008, Chávez regresó al Paraguay para celebrar con indisimulada alegría la asunción de un nuevo mandatario, en este caso ideológicamente más cercano a su proyecto bolivariano".

"Esta vez -indicó Colmán Gutiérrez- su presencia tuvo picos de show mediático inolvidables. Durante un festival en el Palacio de López, Chavez y Lugo subieron al escenario a cantar, junto al músico Rolando Chaparro y al exmonje y guardaespaldas presidencial, Marcial Congo, la canción contestataria  ´Todo cambia´. Las imágenes de ambos mandatarios desentonando a viva voz recorrieron el mundo y se convirtieron en un ícono político".

El periodista sostuvo que "las esperanzas de Chávez eran de que Lugo pueda obtener lo que Nicanor no pudo: la aprobación del Congreso paraguayo al ingreso de Venezuela al Mercosur, el único obstáculo que permanecía insalvable desde 2006, ya que todos los demás países miembros (Argentina, Brasil y Uruguay) habían dado su acuerdo".

"Los cuestionamientos de la mayoría de los legisladores paraguayos -añadió- eran principalmente de tipo ideológico, y se profundizaron durante el Gobierno de Lugo, al levantarse la sospecha sobre un supuesto plan de sectores de izquierda de arrastrar al Paraguay hacia el mismo modelo político del Socialismo del Siglo XXI, campaña a la que se sumaron los propios liberales aliados a Lugo, incluyendo a su entonces vicepresidente, Federico Franco".

Abundó señalando que "esta presunta amenaza se sumó a las argumentaciones que provocaron la destitución de Lugo, tras un juicio político parlamentario, el 22 de junio de 2012. Crisis que motivó la suspensión del Paraguay en el Mercosur y fue aprovechada por los demás países miembros para aprobar la inclusión de Venezuela". "El breve y cuestionado gobierno liberal de Federico Franco (junio de 2012 hasta agosto de 2013) -señaló Colmán a MDZ-mantuvo una postura de abierta enemistad política con el de Venezuela, con relaciones diplomáticas cortadas y mutuos retiros de embajadores".

Finalmente, "tras asumir, el colorado Horacio Cartes restableció los vínculos con Venezuela, pero trató de o covalidar su ingreso al Mercosur, hasta que ya no puso soportar la presión de los inversionistas extranjeros, y en diciembre de 2013 finalmente pidió que el Congreso de luz verde, a pesar de que el sector más conservador lo acusa de haber hipotecado la soberanía nacional".

"La dignidad es posible"

Oscar Ugarteche es un economista peruano radicado en México que dirige un portal informativo de alcance continental: Alainet.org, la Agencia Latinoamericana de Información, de simpatía con el chavismo, pero que acepta y difunde divergencias bien fundamentadas desde la izquierda. Coordina el Observatorio Económico de América Latina (OBELA), Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

En diálogo con MDZ para esta nota, Ugarteche definió taxativamente en qué cree que consite el legadod e Chávez en América Latina. "El gran aporte de Chávez -dijo- fue que nos pusiéramos a pensar otra vez".

Para el economista y editor, "la cooperación Sur Sur, la educación, el usar nuestros recursos agregados para nuestras necesidades agregadas, que podamos ser autónomos de la influencia de Estados Unidos a pesar de la cercanía" son factores que dejó Chávez para ser ejercitados por los gobiernos.

Ugarteche consideró, finalmente, que "nos enseñó que el desarrollo es posible. Y la dignidad también".