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Las dos fotos falsas de Chávez y el periodismo militante

Lo realizado por El País es una gran desilusión para miles de periodistas formados bajo la influencia de su Manual de Estilo. La foto de Chávez caminando.
Foto: MDZ
Foto: MDZ

No es una, sino que son dos las fotos falsas de Hugo Chávez que se dieron a conocer en las últimas horas los medios de comunicación.

La más impactante y que más reacciones genera, por resultar una clara invasión a la intimidad, es, sin dudas, la del diario español El País. La otra, fue difundida ayer por la agencia RT (Russia Today), en la que se ve al presidente venezolano caminando por La Habana. Este último medio -valga señalar el dato- hoy ha considerado que el diario español es protagonista de un "escándalo mediático".

Hay una diferencia entre ambas notas: la española incluye una foto que, en primer lugar, invade un momento íntimo y que luego, además de esa primera infracción ética, resultó ser falsa y se le dio crédito. En tercer lugar, se le otorgó entidad periodística a una imagen que no aporta información nueva a los lectores.

La agencia rusa, por su parte, difundió la foto, pero jamás dijo que fuera reciente, sino que lo planteó en potencial. Deslizó que "sería una prueba de que Chávez se recupera" y adjudicó su autoría a tuiteros cubanos que, presumiblemente, lo habían visto caminar con ayuda. El País, por su parte, dio a entender todo lo contrario y usó una foto falsa, situación que bien pudo no ser intencional, pero que sucedió.

Dos datos para entender que estamos frente dos medios que se alejan del periodismo con estas acciones. El español es parte de un grupo enfrentado a Chávez. El ruso, es un medio afín al chavismo y buena fuete para obtener información de primera mano por parte de funcionarios venezolanos que se la confían con la misma soltura que a Telesur.

Eso es periodismo militante. El odio o el amor no pueden ser guías en el camino informativo y mucho menos, en momentos de incertidumbre, como los que se viven en torno a la salud de un mandatario influyente y al futuro del modelo que lidera no solo en su país, sino en casi todo un continente.

Muchas generaciones que crecieron bajo la influencia del Libro de Estilo del diario El País han visto hechas un bollo aquellas páginas. Porque se puede pedir disculpas cien veces, pero la falta ética ya se cometió, en primera plana y en el mundo entero. Se pueden retirar todos los ejemplares de los quioscos, pero esa medida más bien parece una forma de protegerse judicialmente que una acción de retractación.

En la Argentina un caso marcó a la sociedad, a la prensa y hasta al Código Civil: el caso Balbín. La revista Gente el 10 de septiembre de 1981 de la fotografía del líder radical Ricardo Balbín agonizante en terapia intensiva. Fue su esposa quien abrió un debate que permanece hasta nuestros días en torno a la ilegalidad de la difusión de imágenes sin autorización.

"La publicación de la fotografía del doctor Ricardo Balbín efectuada por la revista Gente y la actualidad excede el límite legítimo y regular del derecho a la información, toda vez que la fotografía fue tomada subrepticiamente la víspera de su muerte en la sala de terapia intensiva del sanatorio en que se encontraba internado. Esa fotografía lejos de atraer el interés del público, provocó sentimientos de rechazo y de ofensa a la sensibilidad de una persona normal En consecuencia, la presencia no autorizada ni consentida de un fotógrafo en una situación límite de carácter privado que furtivamente tomó una fotografía con la finalidad de ser nota de tapa en la revista Gente y la actualidad no admite justificación y su publicación configura una violación del derecho a la intimidad", señaló la Corte con la firma de los doctores Genaro Carrió, José Caballero, Carlos Fayt, Augusto Belluscio y Enrique S. Petracchi.

Por ello, más allá de lo que luego sucedió con las imágenes de Jazmín de Grazia muerta en su bañera que publicó Crónica, hay una marca en la Argentina que llama a reflexionar antes de elegir una imagen de ese tipo como portada. En España, por ahora, se había puesto toda la confianza en el accionar de uno de los grandes diarios del mundo, El País, que a pesar de las decenas de excelentes periodistas y columnistas que trabajan allí, esta vez dejó una huella difícil de borrar en la historia del periodismo.