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Escaneando a Obama, el progre

¿Qué piensan sobre Obama intelectuales, periodistas, políticos que viven en los Estados Unidos? ¿Qué es ser "progresista" en ese país? Y en definitiva: ¿qué se espera de Obama? MDZ habló con referentes de reconocida trayectoria y aquí escanean al presidente estadounidense.
Foto: DPA
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Barack Husseim Obama reasumió su lugar en la Casa Blanca tras serle renovado el alquiler por parte de unos electores que no siempre se mostraron confiados del proceder del inquilino.
 
Confirmada su residencia en Washington por cuatro años más, restaba conocer el tono de la agenda de este joven, negro, locuaz defensor de los derechos civiles en el Senado y mirado por la derecha como si se tratase de un comunista; y por la izquierda como el rabillo del ojo, como se mira a un traidor.
 
 
"Obama agenda: Bodly progressive", tituló la NBC cuando se conoció su discurso de reasunción. Algo así como "la audacia progresista" del plan enunciado por el presidente. Le siguió la corriente The Washington Post: "Obama makes progressive pitch in inaugural adress", que reunió a los analistas David Ignatius y Chris Cilliza para analizar lo que vendrá, si es que a las palabras no se las lleva ningún viento.
 
"Obama Offers Liberal Vision: ‘We Must Act’", tituló su análisis Peter Baker en The New York Times, poniendo énfasis en lo "liberal" de su modo de actuar.
 
Y tomamos la reacción (que prácticamente en cadena aceptó que "Obama es progresista y liberal") de los diarios estadounidenses, para comenzar a indagar quién es realmente el presidente de la potencia más importante del mundo, qué se espera de él en este nuevo mandato y cuán progresista ("progre") es, en realidad, según los ojos con que se lo mire.
 
Quién es y qué se espera de él
 
Bill Monning
es un reconocido educador en California. Abogado y político, es senador por el Partido Demócrata y siempre fue un entusiasta impulsor de Obama, inclusive en la vida interna de su partido. Creó y presidió Global Majority, una organización, si se quiere, "progresista" en la jerga política y social: se dedica a la formación educativa y a promover la resolución pacífica de los conflictos.
 
Hablamos con él.
 
- ¿Qué espera de Obama en este nuevo período presidencial, senador?
 
- Espero que el presidente inicie una campaña en el área de "global warming" (calentamiento global) y también que empiece a invertir más recursos en programas sociales, a promover la salud pública, ambiental y educacional y que destine menos recursos a programas militares y para las guerras.
 
El senador Monning escuchó el discurso presidencial y, evidentemente, se siente parte de su letra. Por eso nos anticipó que Obama "va avanzar en la designación de personas importantes para la Justicia y lo mismo hará al nombrar a los responsables de las principales agencias y departamentos del Estado".
 
Pero además de tener certezas, admite esperanzas.
 
"Espero -nos dijo el senador Monning a MDZ- que levante su voz para que haya más apoyo para los pobres en el país, para la reforma de las leyes migratorias y para la controlar a de las armas en nuestras comunidades".  
 
"Últimamente -afirmó- necesitamos construir y mantener un gran coalición pluralista que puede promover las ideas y propuestas que el presidente va escuchar y responder".
 
Adentro todo bien, afuera todo mal
 
Steve Ellner
es un intelectual estadounidense de reconocida experiencia en ámbitos muy diversos, pero que él logró interconectar. Matemático, biólogo, ecologista e historiador, ha sido docente en las universidades de Cornell y Tennessee. Además, es docente y observador del proceso político venezolano, desde la Universidad de Oriente. Es autor de El fenómeno Chávez: sus orígenes y su impacto, Venezuelan Politics in the Chavez Era: Class, Polarization, and Conflict, Venezuela: Hugo Chavez and the Decline of an Exceptional Democracy, Rethinking Venezuelan Politics: Class, Conflict, and the Chvez Phenomenon, The Latin American Left: From the Fall of Allende to Perestroika, entre muchos otros.
 
A juzgar por los títulos, un observador del progresismo. Por eso, le preguntamos por este Obama que se autotitula como cultor de ese pensamiento político.
 
"Creo -nos dijo- que hay evidencia que el presidente Obama va a mantener una posición más firme basada en posiciones principistas sobre políticas interiores en los EEUU. Lamentablemente -analizó para MDZ- no veo la posibilidad de un replanteo de la política exterior norteamericana, que se basa en la política de guerra permanente".
 
Un Obama interior y uno "for export"
 
"En cuanto a la politica interior -explicó Ellner- Obama va a estar menos dispuesto hacer concesiones a los republicanos sobre asuntos como seguridad social, inmigración y sobre el sistema impositivo. Seguramente esta postura más firme va a generar mucha resistencia de los republicanos y va a obligar a Obama ir a buscar el apoyo de la sociedad. Los republicanos tienen muchos recursos e inclusive una influencia enorme en los medios de comunicación", afirmó el académico.
 
Agregó a este análisis sobre el "Obama interior" que "en política exterior vemos que bajo el gobierno de Obama hubo una escalada en la actividad bélica en el Medio Oriente y otras partes".
 
Para Ellner, "lo que era una lista para asesinar alrededor de cuatro personas consideradas terroristas bajo el gobierno de Bush, se ha incrementado a millares en que, en algunos casos, los misiles norteamericanos atacan a las personas solamente porque tienen movimientos que son considerados sospechosos".  En ese orden mencionó "el uso de aviones sin pilotos (los drones)" que "ha aumentado muchísimo bajo el gobierno de Obama. Wikileaks -argumentó- documentó cómo el gobierno trató de engañar al pueblo en Yemen cuando dijo que el gobierno de ese pais era responsable de los ataques aereos, cuando de hecho eran comandos norteamericanos. Todo eso esta documentado en el documental Dirty Wars: The World is a Battlefield, de Jeremy Scahill". Finalmente, anticipó "próximos cambios en su postura y estrtegia en política interior, pero no en la exterior".
 
 
 
 
Fuera de sus manos
 
William Godnick,  californiano, investigador y colaborador de organizaciones internacionales, dedicado a temas de seguridad humana en América Latina, ha recorrido no sólo este continente en su corta vida académica, sino gran parte del mundo. Observa a Obama con ojos de estadounidense, pero tiene la autoridad para ubicarse en diferentes puntos del planeta para hacer su análisis. En diálogo con MDZ, sostuvo que "en un mundo multipolar hay muchas cosas de la seguridad internacional y de la economía mundial que quedan fuera de las manos del presidente de los EEUU".
 
"Entonces, lo que quiero es que Obama consiga avanzar con la reforma migratoria para que obligue a los republicanos menos ´locos´ a que se distancien de los más conservadores y más racistas de su tribu y, quizá de esa manera, romper de una vez el Partido Republicano que surgió desde los años Reagan", dijo Godnick.

 

Luis Pietanesi es mendocino. Periodista y músico, abandonó su Villa Nueva natal para radicarse en Kansas City, Missouri. Allí se desempeña en la revista Rolling Stone. Se mostró desinteresado, ofuscado con el presidente del país que eligió para vivir. "Espero que Obama ponga los pies en la Tierra, como tiene que ser. Porque estos últimos cuatro años que pasaron solo se dedicó a ser un ´Figuretti´y ya no espero más que prometa lo que no va a cumplir, sino que lo cumpla sí o sí".

Obama y los misterios de la historia

Jorge Majfud es un escritor e intelectual uruguayo, elegido por Foreign Policy como "el más influyente en Latinoamérica". Reside en Jacksonville, Florida y es docente de la Universidad de Georgia. Ha colaborado (y en algunos casos, todavía lo hace) con  Milenio Diario de México, La República de Montevideo, Panamá América, Cambio 16 de España, La Vanguardia de Barcelona, Courrier International of Paris, Hispanic Culture Review of George Mason University, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana of Dartmouth College, Pegaso of the University of Oklahoma, Texas State University, Washington University Political Review, Chasqui of Arizona State University, Hispamerica of University of Maryland, United Nations Chronicle, UNICEF, Tiempos del Mundo de Washington, Monthly Review y Political Affairs de Nueva York, The Huffington Post, Jornada de La Paz, El Nuevo Herald de Miami, Página/12 de Buenos Aires, Radio Uruguay,2Radio Nacional de Argentina,3 Radio Exterior de España, Radio Popolare Roma, NTN 24 TV, entre muchos otros. Es miembro del Comité Científico de la revista Araucaria de España y de The Honor Society of Phi Kappa Phi de Estados Unidos, organización que selecciona los universitarios más destacados del país y Profesional Miembro de PEN Club Internacional.

Hablamos en extenso con él:

- Cuando se dice que Obama expresó una serie de palabras en sentido "progresista", ¿debemos entender al término como "de carácter más hacia la izquierda que el común de los presidentes norteamericanos"?

- Sí, si consideramos los últimos presidentes, desde Jimmy Carter. No, si consideramos un número mayor. Por ejemplo, se podría considerar a los redactores de la Constitución americana, la primera y la única, como fuertemente progresistas, como revolucionarios radicales. Es muy difícil encontrar en la historia de la humanidad la fundación de una nación sobre ideas y leyes tan radicales para la época. Se podría considerar a Thomas Jefferson como un presidente progresista, a pesar de que también fue un hombre de su tiempo, un propietario de tierras y esclavos. Pero cuando juzgamos a un hombre o a una mujer desde una perspectiva histórica, lo que importa es la diferencia que cada uno pueda hacer como progresista o conservador, como revolucionario o como reaccionario, como humanista o como enemigo de la humanidad. También podemos considerar como presidentes progresistas al republicano Abraham Lincoln y al demócrata Franklin Roosevelt, que no solo sacó a Estados Unidos de su peor depresión sino que además fue el creador de los programas sociales mas importantes que existen hoy, además de sus políticas económicas que en su momento fueron consideradas estatistas o keynesianas por los conservadores y por los seguidores de Milton Friedman. Desde un punto de vista más especifico, es evidente que las políticas de Obama, fácilmente reconocibles, se están inclinando a la izquierda (los conservadores lo acusan de socialista y liberal), aunque también el grado de filiación depende de quien lo mida. Como ya lo hemos repetido hasta el cansancio, incluso antes de su triunfo en el 2008, su segundo mandato iba a ser más radical. Ya lo es desde el tono de poca paciencia que está mostrando en sus discursos y en las negociaciones con los republicanos, que todavía dominan la cámara baja y tienen todo el poder de trabar la mayoría de sus proyectos. Creo que poco a poco, de aquí hasta su vejez, al igual que Jimmy Carter, Obama volverá a sus raíces intelectuales, que están en sus años ochenta, cuando en la universidad de Columbia leía escritores críticos y asistía y a reuniones de obreros e intelectuales que hubiesen escandalizado a los reaganistas y lo hubiesen llevado a la cárcel en los años cincuenta. A Obama se lo ha acusado erróneamente de muchas cosas, como de no haber nacido en Estados Unidos. Nació en Hawai, es decir, en la Polinesia, cuando Hawai hacía un par de años que se había convertido en el estado cincuenta de Estados Unidos. Hubiese sido un hijo ilegítimo en varios otros estados, ya que el matrimonio entre un negro y una blanca por entonces estaba prohibido. Aquel niño creció y se educó en el país islámico más poblado del mundo, Indonesia, pero no es musulmán, como una gran parte de la población cree. Se llama Barack Hussein Obama, un nombre lleno de reminiscencias a los enemigos obsesivos de Estados Unidos, según el discurso oficial y popular de las últimas décadas. Estuvo afiliado a una iglesia simpatizante a la teoría de la liberación, un invento latinoamericano de los sesenta y, para peor, como algunos biógrafos como Stanley Kurtz en su libro  Radical-in-Chief: Barack Obama and the Untold Story of American Socialism (“El comandante radical: Barack Obama y la historia oculta del Socialismo estadounidense”) se encargan de subrayar, el joven Obama en sus años de universidad leía a Karl Marx y asistía a “conferencias de académicos socialistas”. Títulos que uno adivina son puestos más por los enemigos que por los amigos. Todo eso hace una diferencia con, por ejemplo, los tiempos no tan lejanos de Ronald Reagan, que pocos alcanzan a distinguir. Por otro lado, podríamos observar que esta tendencia a la izquierda se expresa más a nivel nacional que a nivel internacional. También si observamos las acciones de los presidentes socialistas de Europa, como el de François Hollande en Francia, por ejemplo, la regla de oro sigue siendo la misma que alguna vez improvisó Winston Churchill cuando le preguntaron qué países tenía Inglaterra como amigos. Churchill dijo, “señor, Inglaterra no tiene amigos; tiene intereses”. Sinceridad de viejo.

- Entonces ¿se podría decir que Obama es el más "progresista", en ese sentido, de todos los demócratas?

- Tal vez sí, si consideramos las mayores figuras de su partido hoy en día. No obstante, en política internacional, el republicano Ron Paul es mucho más “progresista” para el estándar latinoamericano, con su insistencia radical contra las guerras, contra las bases militares y contra los intervencionismo en otros países, con su acusación al gobierno de Estados Unidos de crear reacciones y líderes “antiimperialistas” los cuales, según lo ha repetido en muchos debates, son naturales reacciones a los intervencionismos norteamericanos, etc. Fuera de los demócratas también podríamos mencionar al senador socialista Bernie Sanders.

-Recuerdo que el año pasado hablé con una decepcionada Aviva Chomsky, a quien aprecio mucho por su gran capacidad de análisis e investigación sobre los procesos migratorios. Ella dejó de creer en Obama y de hecho en las últimas elecciones pensó que era mejor apoyar al partido Verde, aunque también era bueno darle un voto de confianza al actual mandatario en aquellos estados en donde el voto estaba "peleado". ¿A quién le habla Obama cuando lo hace en tono "progresista"? ¿Quiere reconquistar a sus desencantados seguidores de la gestión anterior? ¿O "queda bien" decir esas cosas y nada más?

- Bueno, es natural que un intelectual deba ser un crítico radical. Si uno no es radical en su crítica significa que no está yendo a la raíz de un problema. No obstante yo prescribiría, otra vez, “piensa radical, actúa moderado”. Y creo que Noam Chomsky, su padre, básicamente ha practicado esta línea y la ha articulado en sus conferencias y libros cuando insiste que no es posible tener un plan totalizador que solucione todos los problemas de una sociedad, porque las sociedades son naturalmente complejas y cambiantes. Por lo tanto, dice Noam Chomsky, lo mejor es tener ciertos principios claros de hacia dónde se quiere llegar y luego proponer ciertos cambios, llevarlos a la práctica de una forma concreta, y observar los resultados antes de continuar por ese camino. También Chomsky ha sido muy crítico con Obama. ¡Cómo no serlo con un presidente! Mucho más con el presidente de la principal potencia mundial. El problema, me parece a mí, es que un político, sea bueno o malo, siempre tiene que lidiar con la basura de la realidad política, con los intereses, con lo posible dentro de lo deseable. Los llamados intelectuales, los críticos, en cierta forma estamos libre toda esa basura, lo cual no nos hace mejores personas pero nos da cierta independencia que algunos preferimos mantener. Una independencia relativa, claro, ya que vivimos en un mundo concreto, en una sociedad llena de conflictos y no en un ideal espacio platónico. De cualquier forma, tenemos una independencia mayor de la que puede tener cualquier político de la actual era de las democracias representativas. Personalmente, yo nunca creí en Obama ni en ningún político. De hecho, creo que no deberíamos guiarnos por creencias sino por escepticismos. Pero por otro lado siempre hay que tomar una decisión. No votar, por ejemplo, es renunciar a esa minúscula parte que cada uno tiene para hacer una diferencia mayor a largo plazo. Por lo tanto, en cada elección, en cada referéndum, en cada situación en la cual tenemos más de una opción, uno siempre debe elegir el mal menor. Esto no quiere decir ser conformista, sino reconocer que nadie puede imponer sus ideales al resto ni nadie puede cambiar un mundo dominado por fuerzas infinitamente mayores a cualquier grupo o individuo. De ahí el valor de la critica radical y de las acciones colectivas. Un ejemplo simple y concreto es la lucha contra el tabaco. ¿Cómo es posible que aquellas grandes corporaciones tabacaleras de hace pocas décadas atrás fueron, en gran medida, derrotadas por el bien colectivo que comenzó con acciones de pequeños grupos de activistas?

- ¿Piensa que Obama puede cumplir con esa agenda que prometió en su discurso?

-Eso es como predecir el resultado de un partido de fútbol. Yo diría que tiene una gran oportunidad y fuerzas moderadas para hacerlo. No olvidemos que sus adversarios no son solo los republicanos sino, quizás sobre todo, los grandes lobbies, las grandes corporaciones que todos conocemos. Y aun así no podemos estar totalmente seguros si esas fuerzas son realmente sus adversarios o sus aliados. Sólo él, su almohada y Dios lo saben mejor que el resto de nosotros.

- ¿Cuál cree que sería el sesgo o el tono que tendrían sus discurso si tradujera en palabras sus acciones en el exterior?

- Hasta ahora sus acciones a nivel internacional han sido poco diferentes a las iniciadas por George Bush. Con algunas diferencias, claro: un tono menos belicista, un intento por explotar alianzas estratégicas, etc. Es lo que se llama el “poder blando”, que normalmente suele ser ejercitado más por el más fuerte del vecindario, es decir, por aquel que es respetado por un “poder duro” que se reserva, que por los más débiles que deben recurrir acciones más violentas para hacer alguna diferencia a su favor. Su idea de un estado palestino y uno israelí según las fronteras de 1967 chocó contra un muro. Su aparente desinterés por África y America Latina continúa. No creo que haya una gran contradicción entre sus discursos y sus acciones. A mí lo que más me interesa son sus verdaderas intenciones, y creo que eso hay que leerlo siempre entre líneas, como si hiciéramos un trabajo psicoanalítico. Eso es lo verdaderamente importante cuando hablamos de Obama y muchos otros líderes mundiales. Ahora, que lo interesante sean más sus intenciones más íntimas, no significa al final termine haciendo una gran diferencia con respecto a las verdaderas intenciones de las titánicas fuerzas de las sectas financieras que todavía administran gran parte del poder del mundo. Al fin y al cabo, Obama es sólo un hombre.