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Denuncian ejecución sumaria de jóvenes en Siria
Tropas al mando del hermano del gobernante Al Assad retomaron un distrito clave de Damasco. Crecen los enfrentamientos en la Aleppo, la ciudad más grande del país. Siria vive una lucha sin control entre civiles y militares.
Fuerzas del Gobierno han lanzado una determinada lucha desde que rebeldes llevaron su batalla para derrocar a Al Assad a Damasco y mataron a cuatro de los más cercanos aliados del presidente en un ataque bomba en una reunión de altos funcionarios de seguridad el miércoles pasado, informaron para la agencia de noticias Reuters los periodistas Suleiman Al-Khalidi y Jonathon Burch.
Mientras, en una nueva escalada de un conflicto que rápidamente se convierte en una guerra civil, se intensificaron los enfrentamientos alrededor de las principales oficinas de inteligencia de la segunda mayor ciudad de Siria, Aleppo, y en Deir al-Zor, en el oriente.
En tanto, fuerzas sirias recuperaron el control de uno de dos puestos fronterizos capturados por rebeldes en la frontera con Irak, dijeron funcionarios iraquíes, pero los rebeldes aseguraron que habían capturado un tercer cruce fronterizo con Turquía, Bab al-Salam, al norte de Aleppo.
"Capturar los cruces fronterizos no tiene importancia estratégica pero tiene un impacto sicológico porque desmoraliza la fuerza de Al Assad", comentó a la agencia Reuters por teléfono el brigadier Faiz Amr, desertor del Ejército sirio en Turquía. "Es una muestra de progreso para los revolucionarios, pese al poder de fuego superior de las tropas de Assad", agregó.
Los rebeldes también tomaron una escuela de infantería del Ejército en el poblado de Musalmiyeh, a 16 kilómetros al norte de Aleppo, y capturaron a varios oficiales leales al régimen, mientras que otros desertaron, según informó un alto desertor militar con sede en Turquía y fuentes rebeldes dentro de Siria.
"Esto es de gran importancia estratégica y simbólica. La escuela tiene depósitos de municiones y formaciones blindadas y protege la entrada norte de Aleppo", señaló a Reuters por teléfono el brigadier general Mustafa al-Sheikh desde la localidad de Apayden, en la frontera con Turquía.
Venganza
Mientras, en una nueva escalada de un conflicto que rápidamente se convierte en una guerra civil, se intensificaron los enfrentamientos alrededor de las principales oficinas de inteligencia de la segunda mayor ciudad de Siria, Aleppo, y en Deir al-Zor, en el oriente.
En tanto, fuerzas sirias recuperaron el control de uno de dos puestos fronterizos capturados por rebeldes en la frontera con Irak, dijeron funcionarios iraquíes, pero los rebeldes aseguraron que habían capturado un tercer cruce fronterizo con Turquía, Bab al-Salam, al norte de Aleppo.
"Capturar los cruces fronterizos no tiene importancia estratégica pero tiene un impacto sicológico porque desmoraliza la fuerza de Al Assad", comentó a la agencia Reuters por teléfono el brigadier Faiz Amr, desertor del Ejército sirio en Turquía. "Es una muestra de progreso para los revolucionarios, pese al poder de fuego superior de las tropas de Assad", agregó.
Los rebeldes también tomaron una escuela de infantería del Ejército en el poblado de Musalmiyeh, a 16 kilómetros al norte de Aleppo, y capturaron a varios oficiales leales al régimen, mientras que otros desertaron, según informó un alto desertor militar con sede en Turquía y fuentes rebeldes dentro de Siria.
"Esto es de gran importancia estratégica y simbólica. La escuela tiene depósitos de municiones y formaciones blindadas y protege la entrada norte de Aleppo", señaló a Reuters por teléfono el brigadier general Mustafa al-Sheikh desde la localidad de Apayden, en la frontera con Turquía.
Venganza
Los bombardeos en Damasco y Deir al-Zor fueron algunos de los más fieros hasta el momento y mostraron la determinación de Al Assad por vengar el ataque bomba, peor golpe asestado al Gobierno en la revuelta de 16 meses contra las cuatro décadas de gobierno de la familia Assad.
Los rebeldes fueron expulsados de Mezzeh, el distrito diplomático de Damasco, dijeron residentes y activistas de la oposición, mientras más de 1.000 soldados y milicias aliadas asediaron el área, apoyados por vehículos blindados, tanques y retroexcavadoras. Tres personas murieron y otras 50, en su mayoría civiles, resultaron heridas en el bombardeo de la mañana, según Thabet, un residente de Mezzeh. "El distrito está sitiado y los heridos no tienen cuidados médicos", dijo.
El vecindario de Barzeh, una de las tres zonas norteñas atacadas con helicópteros, fue invadido por tropas al mando de Maher Al Assad, de 41 años, quien es ampliamente visto como el músculo que mantiene el dominio de la minoría alauita de la familia del presidente. Su rol se ha hecho más crucial desde que los ministros de Defensa, Inteligencia, un alto comandante y su poderoso cuñado de Assad murieron en el atentado con bomba del miércoles, parte del "volcán de Damasco" lanzado por rebeldes que buscan asestar en golpe definitivo en Siria tras los levantamientos en Túnez, Libia y Egipto.
Miembros de la Cuarta División del Ejército sirio bajo el comando de Maher Al Assad, ejecutaron a varios jóvenes durante la operación para recuperar el control del distrito de Barzeh, en el norte de Damasco, según un testigo y activistas
Al Assad no hablado en público desde el ataque de esta semana. Ante las especulaciones sobre su paradero, el Ejército de Israel dijo el domingo que el presidente sirio y su familia aún permanecían en Damasco y que eran custodiados del avance de la rebelión por fuerzas armadas leales.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo de la oposición, dijo que 1.261 personas han muerto en Siria desde el domingo de la semana pasada, cuando escalaron los enfrentamientos en Damasco, incluyendo a 299 miembros de las fuerzas de Assad. Eso la convirtió en la semana más sangrienta de un levantamiento que ha cobrado las vidas de 18.000 personas. Un total de 79 civiles y 24 soldados murieron el domingo, agregó la agrupación.
Potencias regionales y occidentales temen que el conflicto se convierta en una guerra sectaria a gran escala que pueda propagarse más allá de las fronteras de Siria, pero aún no han encontrado una estrategia coherente para impedir eso.
Ministros de la Liga Arabe reunidos en Doha instaron a la oposición y al Ejército de Siria Libre a que formen un gobierno de transición, dijo el primer ministro qatarí, jeque Hamad bin Jassim al-Thani, en una rueda de prensa en Doha. Afirmó que los países árabes ayudarán a asegurar el paso seguro del presidente Assad fuera de Siria si abandona el poder rápidamente, algo hacia lo que el mandatario no ha mostrado inclinación.
Los rebeldes fueron expulsados de Mezzeh, el distrito diplomático de Damasco, dijeron residentes y activistas de la oposición, mientras más de 1.000 soldados y milicias aliadas asediaron el área, apoyados por vehículos blindados, tanques y retroexcavadoras. Tres personas murieron y otras 50, en su mayoría civiles, resultaron heridas en el bombardeo de la mañana, según Thabet, un residente de Mezzeh. "El distrito está sitiado y los heridos no tienen cuidados médicos", dijo.
El vecindario de Barzeh, una de las tres zonas norteñas atacadas con helicópteros, fue invadido por tropas al mando de Maher Al Assad, de 41 años, quien es ampliamente visto como el músculo que mantiene el dominio de la minoría alauita de la familia del presidente. Su rol se ha hecho más crucial desde que los ministros de Defensa, Inteligencia, un alto comandante y su poderoso cuñado de Assad murieron en el atentado con bomba del miércoles, parte del "volcán de Damasco" lanzado por rebeldes que buscan asestar en golpe definitivo en Siria tras los levantamientos en Túnez, Libia y Egipto.
Miembros de la Cuarta División del Ejército sirio bajo el comando de Maher Al Assad, ejecutaron a varios jóvenes durante la operación para recuperar el control del distrito de Barzeh, en el norte de Damasco, según un testigo y activistas
Al Assad no hablado en público desde el ataque de esta semana. Ante las especulaciones sobre su paradero, el Ejército de Israel dijo el domingo que el presidente sirio y su familia aún permanecían en Damasco y que eran custodiados del avance de la rebelión por fuerzas armadas leales.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo de la oposición, dijo que 1.261 personas han muerto en Siria desde el domingo de la semana pasada, cuando escalaron los enfrentamientos en Damasco, incluyendo a 299 miembros de las fuerzas de Assad. Eso la convirtió en la semana más sangrienta de un levantamiento que ha cobrado las vidas de 18.000 personas. Un total de 79 civiles y 24 soldados murieron el domingo, agregó la agrupación.
Potencias regionales y occidentales temen que el conflicto se convierta en una guerra sectaria a gran escala que pueda propagarse más allá de las fronteras de Siria, pero aún no han encontrado una estrategia coherente para impedir eso.
Ministros de la Liga Arabe reunidos en Doha instaron a la oposición y al Ejército de Siria Libre a que formen un gobierno de transición, dijo el primer ministro qatarí, jeque Hamad bin Jassim al-Thani, en una rueda de prensa en Doha. Afirmó que los países árabes ayudarán a asegurar el paso seguro del presidente Assad fuera de Siria si abandona el poder rápidamente, algo hacia lo que el mandatario no ha mostrado inclinación.